El merengue es, desde hace décadas, el sonido que identifica a los dominicanos dentro y fuera del país. Con el paso de los años, este ritmo declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO ha tenido figuras que lo construyeron desde sus raíces, y otras que hoy siguen sus pasos para mantenerlo vivo, vigente y en permanente evolución.
En el marco del Día Nacional del Merengue, República Dominicana reconoce a los artistas que levantaron los pilares del género y a quienes, desde la nueva generación, asumen el compromiso de mantenerlo en una era dominada por tendencias urbanas y fusiones globales.
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Las leyendas: los pilares que construyeron el merengue

El merengue no puede contarse sin mencionar a las figuras que dejaron una huella eterna en la música dominicana. Su talento, innovación y presencia escénica forjaron los cimientos de un género que traspasó fronteras.
Entre los más emblemáticos destacan:
- Juan Luis Guerra, embajador global que llevó el merengue a un nivel artístico sin precedentes.
- Johnny Ventura, el “Caballo Mayor”, líder revolucionario y uno de los grandes modernizadores del merengue.
- Wilfrido Vargas, creador de una ola revolucionaria que internacionalizó el merengue.
- Joséito Mateo, el “Rey del Merengue”, pionero y figura histórica fundamental.
- Rubby Pérez, ‘la voz más alta del merengue» que marcó la época dorada del género.
- Sergio Vargas, símbolo de elegancia y dueño de un estilo romántico inconfundible.
- Fernando Villalona, el “Mayimbe”, figura esencial del merengue sentimental.
- Fefita La Grande, una de las reinas indiscutibles del merengue típico; su estilo, energía y dominio del acordeón han sido fundamentales para popularizar el género dentro y fuera del país.
- Ramón Orlando, maestro compositor y director, responsable de éxitos inolvidables.
- Eddy Herrera, voz estelar y referencia de calidad en la interpretación.
- Bonny Cepeda, fusión y modernidad con una identidad rítmica inconfundible.
- Tatico Enríquez, icono del merengue típico, pieza vital en la historia del acordeón.
- Milly Quezada, la indiscutible “Reina del Merengue”, símbolo femenino del género.
- Los Hermanos Rosario, energía imparable y éxitos que siguen dominando fiestas y escenarios.
- Miriam Cruz, voz femenina emblemática y referente de elegancia musical.
Estas y otras figuras sembraron la base cultural y artística de un género que hoy continúa siendo orgullo nacional.
La nueva generación: la evolución que mantiene al merengue vivo

Es importante destacar, que estas las leyendas construyeron la historia, y los nuevos talentos están escribiendo el futuro. Una generación joven ha asumido la misión de defender el merengue en tiempos de cambios musicales globales.
Entre ellos destacan:
- Jandy Ventura, heredero del legado del “Caballo Mayor”, quien mantiene vivo el sonido de la Dinastía Ventura.
- El Blachy, uno de los jóvenes más influyentes del merengue moderno.
- Manny Cruz, pieza clave del renacer del género, con un estilo fresco y familiar.
- Gabriel Pagán, versátil y creativo, fusiona elementos contemporáneos sin perder la esencia.
- El Rubio del Acordeón, promesa del merengue típico desde una visión juvenil.
- Rafely Rosario, hijo de Rafa Rosario y representante de la dinastía más influyente del merengue bailable.
- Zulinka y Miguel, quienes rescataron la orquesta tras la muerte de Rubby Pérez (su padre), ocurrida el 8 de abril de 2025, y continúan su legado con disciplina y respeto como «Los hijos de Rubby».
Estas voces demuestran que el merengue no es nostalgia: es evolución, cultura viva y un símbolo nacional que se renueva sin perder su esencia.
Un ritmo que no muere: se transforma
República Dominicana reafirma que el merengue sigue siendo una fuerza cultural imparable. Desde las leyendas que abrieron caminos hasta los exponentes contemporáneos que mantienen encendida la fiesta, el merengue es alegría, identidad y orgullo dominicano.
Mientras haya una güira, una tambora y un dominicano dispuesto a bailar, el merengue seguirá sonando… aquí y en el mundo.
