Parada Dominicana del Bronx: un desfile donde la cultura cruza fronteras

Este encuentro de miles de dominicanos reafirma la identidad de un pueblo

Cada verano, las calles del Bronx, en Nueva York, se transforman en un inmenso escenario donde la bandera dominicana ondea con orgullo, el merengue y la bachata marcan el ritmo de la celebración y miles de voces proclaman el amor por la tierra que los vio nacer.

En uno de los condados con mayor presencia de dominicanos en Estados Unidos, este evento representa el vínculo permanente entre la República Dominicana y su diáspora. Familias enteras, jóvenes nacidos en territorio estadounidense y adultos que emigraron hace décadas se congregaron ayer para celebrar unas raíces que se mantienen vivas en cada dominicano en los Estados Unidos.

Felipe Febles CEO de la Parada Dominicana en el Bronx, resaltó que esta edición número 37 es una presentación más de la cultura y las costumbres de República Dominicana para que permanezcan intacta en el corazón de aquellos que por distintas razones emigraron al país de Norteamérica.

“Este es un evento que está hecho en el centro de la comunidad, que habla de nuestra cultura. Eso es lo que tenemos acá: la bandera, tú ves la bandera, todas las insignias que representan nuestra cultura dominicana, por eso hacemos esto. Este evento para nuestra comunidad es importante porque tenemos que mantener un legado. Toda la gente, o sea, si no nos agrupamos, no somos nadie. Tenemos que hacer fuerza a través de la multitud, a través del crecimiento de dominicanos”, resaltó.

La emoción estuvo presente en la versión 37 de un evento que ya es tradición.

La música fue el alma de la festividad. Las notas del merengue, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, y de la bachata acompañaron el recorrido de comparsas, artistas y agrupaciones culturales que convirtieron cada esquina en una muestra de la riqueza artística dominicana. Los colores rojo, blanco y azul predominaron en vestimentas, vehículos y balcones, mientras el aroma de la gastronomía criolla completó una experiencia que trascendió lo visual.

El Bronx se ha convertido, con el paso de los años, en uno de los principales referentes de la dominicanidad fuera del territorio nacional. Sus barrios albergan negocios, centros culturales, restaurantes, salones, peluquerías, iglesias y organizaciones comunitarias que mantienen vivas las tradiciones, transmitiéndolas de generación en generación.

La reconocida comunicadora de la televisión neoyorquina, Yary Nin, resaltó la importancia de mantener viva la cultura dominicana en Estados Unidos, especialmente entre las nuevas generaciones de la diáspora.

La comunicadora explicó que, aunque reside en Nueva York desde los tres años, mantiene un fuerte vínculo con sus raíces. “Yo vivo aquí desde pequeñita, desde los tres años, pero soy dominicana y siempre, siempre llevo mis raíces”, destacó.

Más allá del ambiente festivo, el desfile proyectó una imagen positiva de la comunidad dominicana ante el mundo. Este evento fue una oportunidad para destacar la diversidad cultural del país, su talento artístico, su riqueza gastronómica, su historia y los valores de solidaridad, trabajo y resiliencia que caracterizan a su gente.

Para muchos asistentes, participar en la Parada Dominicana del Bronx significa reencontrarse con sus recuerdos, escuchar los ritmos que marcaron su infancia y sentir, aunque sea por unas horas, que la distancia desaparece.

La alegría, la forma de ser y los valores familiares son algunos de los elementos que, a juicio de Amelina, identifican a los dominicanos y permiten mantener viva la esencia cultural de la República Dominicana, aun estando lejos de su tierra natal.

Amelina expresó su orgullo de pertenecer a una comunidad caracterizada por su entusiasmo y cercanía. Al ser consultada sobre qué significa ser dominicana, respondió con emoción: “excelente”.

La emoción estuvo presente en la versión 37 de un evento que ya es tradición.

Para ella, una de las principales características que diferencia a un dominicano de otros pueblos es su personalidad. “Por su forma de ser. Siempre el dominicano muy alegre”, manifestó.

Amelina, quien tiene alrededor de diez años residiendo en Nueva York, aseguró que extraña constantemente su país de origen. “Siempre”, dijo al referirse a la nostalgia que siente por la República Dominicana.

Mantener vivas las raíces, la cultura y las tradiciones dominicanas fuera del país es una misión que muchos integrantes de la diáspora asumen como parte de su identidad. Así lo expresó Greilys Artiles, quien resaltó el valor de transmitir la dominicanidad a las nuevas generaciones residentes en Estados Unidos.

Durante su participación en la Parada Dominicana del Bronx, Artiles afirmó que ser dominicana representa conservar sus orígenes y sentirse conectada con su tierra, aunque se encuentre lejos de la República Dominicana.

“Para mí, ser dominicana significa mantener viva mi identidad, mi cultura, mis raíces, aunque esté fuera de Santo Domingo”, expresó.

Artiles, quien tiene alrededor de 15 años residiendo en Estados Unidos, explicó que sus hijos nacieron en Nueva York, pero procura que conozcan y valoren la herencia cultural dominicana.

“Yo se lo transmito a través de mi cultura, enseñándoles mis raíces, llevándolos constantemente a República Dominicana, enseñándoles de dónde yo vengo realmente”, manifestó.

Aunque reconoce la importancia y las oportunidades que ofrece Nueva York, considerada una de las ciudades más influyentes del mundo, aseguró que mantiene un profundo vínculo con su país natal.

“Siempre extraño mi país, mi pueblo, mi gente, mi cultura, pero a pesar de que estoy aquí en Nueva York, siempre trato de buscar a mi gente, de estar con ellos”, indicó.

Cada bandera levantada durante el recorrido, cada canción interpretada y cada abrazo entre compatriotas confirmaron que la dominicanidad trasciende la geografía. La Parada Dominicana del Bronx no solo celebró el orgullo de un pueblo; también demostró que la cultura es el lazo más fuerte entre quienes dejaron su país y el hogar que siempre llevan en el corazón.

37 años de historia

Fundada en 1989 por el líder comunitario Felipe Febles, la parada nació con el propósito de preservar la cultura dominicana, fortalecer la unidad de la comunidad y reconocer el aporte de los inmigrantes dominicanos al desarrollo económico, social y cultural de Nueva York. Con el paso de los años, el evento se ha consolidado como una de las principales manifestaciones culturales de la diáspora dominicana en Estados Unidos.

Mucho más que una fiesta

Para quienes observan el desfile por primera vez, la parada puede parecer una gran celebración llena de música, comparsas y color. Sin embargo, detrás de cada carroza y cada bandera existe una historia de sacrificio.

Son miles los dominicanos que emigraron dejando atrás a sus familias, enfrentando barreras de idiomas y largas jornadas de trabajo. Décadas después, muchos de ellos ven en este evento el espacio donde pueden reencontrarse con sus tradiciones y transmitirlas a sus hijos y nietos nacidos en suelo estadounidense.

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