Yanet y el reencuentro con su padre: Una perspectiva sobre la realidad cubana y la libertad alimentaria

Yanet y el reencuentro con su padre: Una perspectiva sobre la realidad cubana y la libertad alimentaria
Yanet y el reencuentro con su padre: Una perspectiva sobre la realidad cubana y la libertad alimentaria

Cuba se vacía: La grave crisis económica y la represión de protestas alimenta la mayor ola migratoria desde la Revolución Cubana, millones de cubanos han abandonado la isla desde que el régimen castrista acentuó su represión a mediados del 2021, con bajas tasas de natalidad, las marchas de jóvenes, con una ligera mayoría de mujeres, la nacion caribeña con un envejecimiento pronunciado que afectará negativamente a cualquier futuro desarrollado.

El gobierno cubano se niega a dar cifras concretas acerca de la reciente salidas masivas de ciudadanos, apoyándose en que hasta que estos no pasan dos años fuera del país se les sigue considerando residentes. Esto obliga a los investigadores a recoger datos de los países de recepción y a trazar sus propios modelos.

El caso de la joven cubana Yanet Fernández ilustra con crudeza la realidad del éxodo migratorio y el contraste de libertades básicas entre naciones. En 2018, mientras Fernández se formaba como docente de nivel inicial en su país natal, desempeñaba prácticas profesionales por un salario de 450 pesos cubanos, una cifra que apenas alcanzaba los 5 dólares estadounidenses mensuales.

Hoy, establecida como creadora de contenido, Yanet ha logrado visibilizar su historia a través de las redes sociales. Tras dos años de residencia en la República Dominicana, la joven consiguió el traslado de su padre, cuya reacción al llegar al país se ha vuelto viral. En las imágenes compartidas, se observa al hombre visiblemente conmovido y asombrado ante la exposición de alimentos en comercios locales, enfrentándose por primera vez a la libertad de elección alimentaria, un derecho fundamental que le resultaba ajeno.

Una realidad de carencias y gratitud

El testimonio de Fernández no solo se limita al reencuentro familiar, sino que profundiza en las precariedades vividas en la isla. Según relató, adquirir productos básicos como el pollo implicaba jornadas de espera de hasta tres días en fila, muchas veces sin éxito. La joven recordó entre lágrimas los momentos de mayor vulnerabilidad, donde el alimento disponible para sus hijos se reducía a pan con agua azucarada.

«Vivir como seres humanos, sin carencias humanitarias».

Este sentimiento de gratitud hacia la República Dominicana es compartido por numerosos miembros de la comunidad cubana en el país. Para muchos, como para Yanet, la nación dominicana ha representado no sólo un refugio, sino la puerta de entrada hacia una vida digna y la materialización de sueños que en su tierra de origen parecían inalcanzables.

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