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La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció este trastorno como un “fenómeno ocupacional”, resultado del estrés crónico en el lugar de trabajo

Se conoce como Síndrome de Burnout o Quemado, al estrés laboral que padecen muchos trabajadores relacionado con el trabajo que desempeñan o el ambiente en que realizan sus labores.

El psiquiatra Luis Emilio Montalvo, coordinador de la Unidad de Salud Mental de los Centro de Diagnóstico, Medicina Avanzada y Telemedicina (CEDIMAT), asegura que este síndrome es un desgaste emocional, en el cual la persona entra en un estado de no tener interés en la actividad laboral que realiza.

Atribuye esta apatía a que muchas personas estudian carreras o se desenvuelven en actividades que resultan ser diferente a lo que pensaban previamente y es ahí cuando la fantasía no corresponde a la realidad.

Montalvo manifiesta también, que este malestar laboral suele ser frecuente en familias en las que es común estudiar ciertas carreras, por lo que a veces crean presiones en las nuevas generaciones que no necesariamente tienen vocación para las profesiones u oficios, pero tienen que hacerlo para seguir la tradición, por lo que es habitual que aparezca el desencanto y el estrés laboral.

Al hablar de los síntomas más significativos, el especialista en salud mental explica que lo primero es el desgano, seguido de una falta de ilusión en lo que se hace. Cita además, que la persona entra en un estado disociativo o de indiferencia hacia sus obligaciones. Otra señal importante es que pierden sentido de futuro y no ven un porvenir favorecedor en su lugar de trabajo, lo que provoca que se sientan estancados.

“No tomar en cuenta los trabajadores para posiciones relevantes o ascensos también puede generar tensión laboral y por consiguiente este síndrome. Una rotación o cambio de puesto puede producir un efecto terapéutico en este empleado,” advierte el psiquiatra.

Montalvo destaca que el burnout afecta mayormente al personal médico, policías, docentes, pilotos y sobrecargos, detectives, emprendedores, periodistas y personas que trabajan de noche y no pueden descansar adecuadamente. Asegura que son proclives a sufrirlo, también, los sacerdotes, misioneros y monjas en zonas despobladas, por la carga de trabajo y la soledad, así como chefs, trabajadores sexuales, representantes de ONGS y personal bancario.

Afirma que las mujeres son las más afectadas, debido a que tienen varios roles que cumplir, lo que provoca una constante tensión en las féminas.

El doctor dice que las personas que no están calificadas para un puesto son propensas a padecer agotamiento laboral, debido a que se van a sentir inseguras en la realización de sus tareas diarias. Asimismo, aquellas que están sobrevaloradas para una posición, al tener, muchas veces, supervisores o personas al mando que consideran menos calificadas para dirigirlos, tornándose, por lo general, rebeldes y desafiantes.

“Un mal jefe puede generar una epidemia en una empresa, por lo que las instituciones deben monitorear el comportamiento de las personas que están en posiciones claves, a fin de evitar que una sola persona pueda someter a todo un grupo a un estrés laboral importante” especifica Montalvo.

Tratamiento

El galeno precisa que es elemental buscar ayuda a tiempo. Acudir a un terapeuta o a un psiquiatra para que éste determine si hay una historia familiar de depresión o si el paciente tiene antecedentes depresivos.

Sobre si es posible curar este síndrome, el especialista añade que las probabilidades de sanar completamente son más favorables en comparación con otras enfermedades mentales.

Al hablar de la incidencia de este, el doctor explica que es muy recurrente ver este tipo de personas en consultas, quienes en su mayoría, acuden con la idea que se encuentran deprimidos.
Sobre este punto, resalta que una vez que se determina que no es un cuadro depresivo, es posible llegar al diagnóstico y no es necesario iniciar tratamiento farmacológico, sino más bien una psicoterapia profunda, en la cual el paciente sea confrontado con su realidad y una redirección de su plan de vida y lo que hace puede solucionar esta malestar, que si bien es cierto que no es una enfermedad, sí puede tener repercusiones importante en la vida de quien lo padece.

Precisa que ante los primeros síntomas, es esencial buscar un psicólogo ocupacional o laboral que tenga experiencia en el tema. A modo preventivo, recomienda a los trabajadores identificar algún hobby o actividad que le genere placer y que no esté relacionado en lo absoluto con su trabajo.

Importancia de las vacaciones.

El especialista es enfático al decir que las vacaciones son de suma importancia para los colaboradores, de hecho, asegura que muchos pueden regresar renovados luego de unos cuantos días alejados de su ambiente laboral, al constatar que realmente le gusta la actividad que realizan en su trabajo.

Eso sí, asegura que estas deben planificarse con antelación y en la medida de lo posible realizar actividades placenteras y alejarse de los conflictos.

Luis Emilio Montalvo, psiquiatra.

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