PUBLICIDAD X
CONTINUAR A ELCARIBE.COM.DO
La doctora Daisy Acosta es cofundadora y miembro del Grupo Internacional de Investigación de Demencia 1066

La doctora Daisy Acosta aspira a que exista un mundo sin demencia y que las personas de la tercera edad puedan vivir una vida lúcida y plena.

Para ello, creó el primer Banco Nacional de Cerebros de la República Dominicana para la investigación sobre enfermedades neurodegenerativas.

Esta científica e investigadora es cofundadora y miembro del Grupo Internacional de Investigación de Demencia 1066, creado para disminuir la brecha en las investigaciones sobre demencia entre países desarrollados y en vía de desarrollo. En su práctica médica, realiza esfuerzos importantes para el seguimiento y acompañamiento de personas cuidadoras de pacientes con Alzheimer y otras demencias, una labor de “mucho amor, entrega y de una suprema responsabilidad”.

1. Entre Castañuelas y Guayubín
Nací en Villa Vásquez, pasé parte de mi niñez en un pueblito llamado Castañuelas, provincia Monte Cristi. De chiquita me apretaba del pecho, siempre me cuidaban de que no me mojara en la lluvia. Después, nos fuimos a vivir a Guayubín, donde vivía la mamá de mi madre, allí también pasé una parte de mi niñez. Mi mamá Estela Valerio de Acosta tenía una tienda y mi papá Dionisio Acosta Cabreja era agricultor, estaba encargado de una finca de su padre en un pueblito llamado El Posito. A veces papá me llevaba a la finca a escondidas de mamá, cuando caminaba junto a él dentro del lodo era como el postrecito de mis días, él me decía que hiciera todo lo que quisiera, me dejaba comer tomates sacado de ahí mismo, los lavábamos en un canalito, siempre llevábamos un salerito. Eso para mí era maravilloso. Soy la cuarta de 5 hermanos, más dos de padre mayores que nosotros. Somos una familia muy unida, al igual que con mis hermanos paternos, la pasábamos muy bien todos juntos. Papá murió hace seis años a los 94 y mi mamá hace cinco, también de 94, ellos duraron de casados 66 años. Nos enseñaron a trabajar, a ser humildes, a dar lo mejor de nosotros. Les estaré sumamente agradecida”.

2. Evento traumático
Mi niñez fue salpicada por un evento muy traumático que fue la muerte de mi hermana, la tercera de nosotros, murió de leucemia a los 13 años, yo tenía seis y mi hermanito apenas once meses. Mamá sufrió de una depresión muy profunda, fueron momentos muy difíciles, pero gracias a Dios salimos adelante. Como mis hermanos mayores me llevaban bastante edad, siempre fui muy querida por ellos. Como éramos pobres y no había dinero para comprar juguetes, mi mamá me hacía unas hermosas muñecas de trapo que eran la envidia de todas mis amiguitas, aunque teníamos muy poco, gracias a Dios nunca nos faltó nada”.

3. Sus estudios en el internado
Realicé mis estudios primarios en la escuela pública de Castañuelas. Cuando pasé a sexto grado me internaron en el Colegio de las Hermanas de la Caridad en Villa Vásquez hasta octavo curso. Luego, me enviaron al colegio de las mismas hermanas en Montecristi y finalmente al Colegio San Rafael, en San Cristóbal, donde terminé mi bachillerato. Como mi familia vivía en Castañuelas, para que pudiera ir a la universidad, me internaron en la residencia de las Hermanas Carmelitas de la Caridad, cerca de la UASD. De ahí me trasladaba todos los días a la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), donde hice la carrera de Medicina, que fue lo que siempre quise hacer, nunca tuve dudas de que quería ser médico. Recuerdo que de niñas jugaba con mis muñecas auscultándolas, dando diagnósticos, llevándolas a las emergencias, y resolviendo problemas médicos entre en ellas”.

4. Rodeada de religiosas
Siempre estuve rodeada de monjas, criada con un fuerte sentido religioso. Como me formé entre ellas, siempre era parte de los coros de la iglesia. Recuerdo que formamos una tuna preciosa en el Colegio San Rafael, nos poníamos unas togas cuando íbamos a cantar, me ganaba muchas medallas. Gracias a Dios siempre fui muy agraciada por mi participación. En mi familia también nos gusta mucho cantar, mi niñez, adolescencia y todavía en mi adultez tardía se caracteriza por el canto. Nos juntamos a hacer comidas, karaokes, a unir nuestros timbres de voz, eso nos encanta. También, aprendí a tocar guitarra, piano y creo que esa fue una de las partes más bonitas de mi vida”.

5. Matrimonio e hijos
Luego de graduarme de Medicina me casé, mi esposo también era médico, entonces nos fuimos hacer entrenamiento a Canadá y luego a la ciudad de Pittsburg, Estados Unidos. Duramos 26 años de casados, tuvimos cuatro hijos hermosos, tres de ellos son médicos también, una es odontóloga. Tengo seis nietos hermosos, los más pequeñitos mellizos, una hembrita y un varoncito, Noa y Emma de once meses. Disfruto mucho estar con mis nietos, con mis hijos, con mi familia. Mis hijos se fueron a hacer sus especialidades fuera del país y se quedaron trabajando allá, pero nos vemos muy a menudo, siempre nos mantenemos en una camaradería por chat, siempre lo tenemos activo. Siento que he sembrado bien y que los frutos que hoy estoy colectando son buenos, y por eso doy muchas gracias a Dios”.

6. Especialidad en siquiatría
En la ciudad de Pittsburg hice mi especialidad de siquiatría. Primero quería hacer siquiatría infantil, pero cada niño que atendía lo quería adoptar. Recuerdo un chiquitito hermoso de dos años con una polidipsia psicogénica, su madre era esquizofrénica, entonces empecé a hacer los trámites con un abogado para adoptarlo. Igual me pasó con Igmar, otro niño con severos problemas sicológicos heredados de los padres. Una vez el director del programa me dijo que no podía estar adoptando a esos niños, que ese no era mi papel y me llamó la atención. Esos niños me inspiraban demasiada pena, quería más bien ser mamá que siquiatra de ellos. Entonces empecé a incursionar en la siquiatría geriátrica, ese es otro lado de la población adulta mayor que es tan hermosa, de quienes tenía tanto que aprender y estoy sumamente complacida de haberlo hecho”.

7. Nueva especialidad
Cuando empecé la residencia de Siquiatría Geriátrica era una especialidad muy nueva, no había tantos adultos mayores, la esperanza de vida no era tan alta, la gente se moría más joven. A medida que ha ido aumentando la esperanza de vida, con ello aparecen todas estas enfermedades neurodegenerativas que me cautivan y son las que han tomado la mayor parte de mi atención y mi vida profesional. Luego que terminé mi especialidad, hice un fellowship en geriatría pediátrica y pasé a trabajar por dos años en un Community Mental Health en Butler, Estados Unidos, una ciudad de Pensilvania. Ahí trabajé mucho con el sistema escolar, trabajando no solo con adultos mayores, sino tambien en la parte forense, con niños y adolescentes que eran abusados. De hecho hice también mi especialidad en Siquiatría Forense, certificada por el Board, Siquiatría Geriátrica y Siquiatría y Neurología. Gracias a Dios tuve la oportunidad de certificarme en los Estados Unidos en esos tres consejos y comencé a incursionar en la enfermedad de Alzheimer”.

8. Llegada a RD
En 1986 regresé a país y establecí mi práctica privada en la Avenida Independencia 157, prácticamente exclusiva en la enfermedad de Alzheimer y otras demencias. En 1994 formamos la Asociación Dominicana de Alzheimer, una institución sin fines de lucro, cuyo objetivo es concientizar y ayudar al cuidador a cuidar los pacientes con esta enfermedad, con demencia… Fui cofundadora con la señora Mary de Guerra, entre otras personas. Esa asociación ha dado un tremendo servicio a la sociedad de manera gratuita, enseñando a los cuidadores de personas con demencia. A través de esta asociación nos unimos a la Asociación Mundial de Alzheimer y en el 98 comenzamos a investigar sobre esta enfermedad en los países pobres. Recuerdo que fui a Cochín, al sur de la India a la catorceava conferencia mundial de Alzheimer, donde presenté un trabajo que hice junto a Indesa Dominicana y de ahí formamos lo que es hoy el Grupo de Investigación de Demencias 1066. Cuando regresamos al país comenzamos hacer un proyecto de investigación, porque el 66% de las personas que vivían con demencia en el mundo en desarrollo, solo el 10 por ciento de las investigaciones estaban dirigidos a ese 66%. Por tanto el objetivo del grupo era aumentar ese número, haciendo investigaciones de buena calidad para aportar datos suficientes para crear conciencia y darles a los gobiernos, a los hacedores de políticas públicas material con que trabajar y crear conciencia”.

9. Proyecto Piloto
En el 98 comenzamos un estudio piloto en Villa Francisca, San Carlos, Zona Colonial, Mejoramiento Social y sectores aledaños. Ese estudio piloto también se hizo en otros países de América Latina y el Caribe, en la India, China, Nigeria y formamos un verdadero grupo de investigación trabajando con datos y protocolos homogenizados que nos permiten hasta ahora comparar todos estos datos. Ese grupo ha hecho aportes inmensos al conocimiento de las demencias y otras enfermedades neurodegenerativas. Me siento muy orgullosa de haber sido parte de su formación. Hemos creado una cohorte en esos sectores y zonas aledañas, un aporte de 2,046 pacientes que hemos estado siguiendo desde 2003. La última vez que tuvimos revisitando esa población, haciendo estudio de prevalencia, de incidencia, de factores de riesgo sobre estas enfermedades. En 2019 salimos de terreno”.

10. Otras investigaciones
Ahora tenemos otras investigaciones llamada CADAS en la que estamos tratando de determinar cuáles son las cosas que determinan demencias en los caribeños que viven en las islas el Caribe. Este es un estudio que se está haciendo con Cuba, Puerto Rico y la República Dominicana y aquellos caribeños que viven en los Estados Unidos. O sea como se diferencian los nuestros y los caribeños que viven en los Estados Unidos, que determina que esas personas desarrollen deterioro cognitivo y eso lo vamos a comparar con el estudio de Heard and Ritaimen o sea de retiro y salud de los Estados Unidos. Es otro proyecto que tenemos a mano, es un estudio de intervenciones de salud para disminuir la prevalencia de demencia. La intervenciones de salud van a ser de alimentación ya que se aprobado que la dieta mediterránea es la que más lleva a envejecer con un cerebro más saludable, una dieta de cuidados médicos, evitando los factores de riegos médicos que puedan llevar a un deterioro cognitivo, ejercicios cognitivos y las socialización que es tan importante. Es un estudio hermoso que se está realizando en la UNPHU con 100 personas de 60 a 76 años. Entonces envuelta entre mi práctica clínica que es casi exclusivamente con personas con deterioro cognitivo y de adultos mayores, a mis estudiantes en la UNPHU les enseño no por el aspecto económico, ya que esa es un área no muy bien paga, sino porque quiero que salgan con conocimientos de lo que es la vejez, de lo que son las demencias y de la importancia de que esos nuevos médicos se formen sabiendo sobre estas enfermedades y sobre esta población que cada día va en más aumento”.

Primer Banco de Cerebro de la RD

En 2018 formamos el Primer Banco de Cerebros para la investigación científica. Con la ayuda del arquitecto Miguel Fiallo en la UNPHU, con el director del Departamento de Proyectos Especiales, el doctor José Guillén y el auxilio de amigos que conozco en el exterior, como el doctor Luna, de México a quien me traje a Dominicana para que me ayudara a formarlo. Estamos en un país que no tiene la cultura de donar, entonces hay que hacer mucha conciencia. El cerebro no se dona para trasplantarse, sino para estudios científicos en las primeras 10 horas de que la persona muere. A pesar de todo siento que ha habido una buena respuesta de la población a las donaciones, ya tenemos 22 cerebros en nuestro banco, la Asociación Dominicana de Alzheimer ha sido nuestra aliada.

Una de las cosas más importantes que hemos visto cristalizar es la formación y elaboración de un Plan Nacional de Demencia basada en datos científicos, lanzado a junio de 2020 en plena pandemia, bajo la dirección del doctor Ángel Almánzar que era el director de Salud Mental. Gracias a Dios este plan es hoy una realidad, aunque falta mucho por hacer, pero necesitamos de la prensa, de personas hacedoras de políticas públicas, de los gobiernos para ayudar a esa población con demencia, que hoy en día en el país tenemos más de 100 mil casos a triplicarse cada cinco años”.

Recuerdos
Como éramos pobres, no había mucho dinero para comprar juguetes, mi mamá me hacía unas hermosas muñecas de trapo que eran envidiadas por mis amiguitas”.

Opinión
Mis padres Estela Valerio y Dionisio Acosta nos enseñaron a trabajar, a ser humildes, a dar lo mejor de nuestras vidas. Estaré siempre agradecida de ellos”.

Aprendizaje
La siquiatría geriátrica ese es otro lado de la población adulta mayor que es tan hermosa, de quienes tenemos tanto que aprender”.

Posted in 10 Momentos, Gente, Sociales
agency orquidea

Más contenido por María E. Pérez