Karol Mejía Castillo
Cirujana Oftalmóloga - Retina y vítreo

Con los ojos abiertos

El ojo seco ocurre cuando nuestra lágrima no provee la lubricación necesaria para el ojo. Los síntomas incluyen sensación de cuerpo extraño (como tener una pestaña dentro del ojo), ardor, fotofobia, pesadez y cansancio al realizar tareas visuales (astenopia). El ojo responde aumentando el lagrimeo. Los cambios en el clima, la humedad, aire acondicionado acentúan los síntomas. En algunos casos, esto dificulta conducir en las noches, utilizar lentes de contacto o maquillaje.

El ojo seco es un mal muy común, aumenta con la edad y otras condiciones como diabetes, artritis y enfermedades autoinmunes, trasfondos alérgicos, cirugías oculares y el uso de algunos medicamentos como antihipertensivos, tratamientos locales contra el acné, terapias de reemplazo hormonal, antidepresivos y otros.

Se debe a una producción insuficiente de lágrimas o una composición inadecuada de las mismas, lo que hace que se evaporen con facilidad. Condiciones en los párpados, como defectos en el cierre o inflamaciones de las glándulas que contienen (blefaritis) contribuyen en gran manera.

El ojo seco, además de disminuir significativamente la calidad visual, puede llevar a abrasiones en la superficie corneal e infecciones. El tratamiento es escalonado, una combinación de controlar los síntomas y las causas. Se utilizan lágrimas artificiales que suplan la necesidad de la lágrima natural (ya sea cantidad o composición), gotas que aumentan la producción de la lágrima y medidas locales sobre los párpados para controlar su inflamación. En ocasiones es necesario colocar dispositivos que ocluyan el drenaje de la lágrima y otras medidas más agresivas. Deben evitarse el cigarrillo y otros irritantes como maquillajes sobre la línea interna de los párpados. El uso de suplementos con omega 3 podría ser de utilidad.

El ojo seco es una condición frecuentemente crónica que requiere de algunos ajustes del estilo de vida para una mejor calidad visual. Finalmente es de gran ayuda controlar los desencadenantes, como tomar descansos al realizar tareas visuales y colocar la computadora por debajo del nivel de los ojos.
Tomar en cuenta los factores ambientales, como los cambios de clima y el uso de aire acondicionado, pudiendo ser útil el uso de humidificadores. Con una disciplina de tratamiento y controles con el oftalmólogo se previenen complicaciones y se recupera una salud visual óptima.

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