Contra viento y marea

“Estábamos en una cena mi esposo y yo, bastó una frase para que se dañara la noche”; “La más mínima sugerencia hecha a mi hija mayor, en detalles pequeños como el orden, es suficiente para generar una crisis”; “Todo lo toma a mal.”.

Siempre se ha dicho que una pequeña chispa puede generar un incendio que consuma todo un bosque, frase que la encontramos en la Biblia en el libro de Santiago 3:5, lo que significa que muchas veces al expresar algo debemos cuidar su contenido. Es importante destacar que en toda comunicación es necesario un emisor y un receptor. Por tanto, en la interacción cotidiana dentro de la familia (único lugar donde uno tiene la oportunidad de expresarse más abiertamente) influye sobremanera la actitud que se tiene de cada uno de los miembros que la componen. A veces surgen conflictos, discusiones, por cosas tan triviales, que parecen inverosímiles a la hora de evaluar en función de terapeuta el cómo es posible que se haya llegado tan lejos.
Si bien es cierto que las relaciones interpersonales son delicadas, las mismas dependen estrictamente de cómo vamos tratándonos día a día. Vivimos en este tiempo, como nunca debemos atender y entender que lo más importante de todo, por mucho que queramos importantizar cosas foráneas (como el trabajo), es mantener una buena interacción entre los miembros del hogar.
El ser humano está diseñado para interactuar entre sí, y a su vez nos influenciamos unos a otros por muy maduros y ecuánimes que podamos ser. Sin embargo, hay que tener sumo cuidado a la hora de ver hacia afuera el manejo de otras familias, y evitar entrar en comparación, ya que cada una es un universo dentro del cual normas y estilos de vida son únicos.

Las expresiones con las que iniciamos nos enseñan que dañamos lo más importante de nuestra vida con simplezas, que por lo general se dan manera equivocadas de interpretación y, por qué no, por prejuicios mantenidos de unos con otros. Y yo me pregunto, si en mi familia no puedo expresar abiertamente lo que siento y viceversa, ¿dónde lo voy a hacer? Lo importante es la forma en que nos expresamos en cuanto a emociones, criterios, así como también ponernos en lugar del otro.

Una buena meta para este inicio de año debe ser aquilatar como nada, el valor que tiene un desenvolvimiento sano entre los que compartimos y cohabitamos, no solo bajo un mismo techo, sino en el conglomerado base de la sociedad, nuestra familia.

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