¡Coherentemente!

Las palabras son semillas que en su momento germinarán, su contenido provee un inconmensurable potencial de éxito y también de grandes sueños con inmensas posibilidades. No olvides que cuando la palabra fue dicha, ¡el universo fue creado! Pero, ¿qué tal cuando hablamos la Palabra de Dios, sus puntuales promesas para darnos toda riqueza y abundancia? Son dones otorgados por un Padre abundante en bondad, proveedor omnipotente y siempre fiel. Y sabemos “que el cielo y la tierra pasarán, pero Su Palabra no pasará” Marcos 13:31-32, y que son “espíritu y vida”. No las tomes a la ligera, ¡vida y muerte provienen de su fuente! No son hojas que lleva el viento, son verdad inmutable para un mundo incierto. ¡Hablar coherentemente es cosa de gente inteligente!

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