La inflación energética en América Latina y el Caribe cerró el 2025 en 0.83%, una reducción significativa frente al nivel observado en 2024, cuando el indicador había mostrado una dinámica considerablemente más elevada y volátil.
Este comportamiento refleja un cambio en la evolución de los precios energéticos en la región, donde los factores internos han ganado protagonismo frente a las condiciones del mercado internacional. La inflación energética se refiere al comportamiento de los precios de la electricidad, los combustibles y otros servicios vinculados a la energía, cuyo impacto suele trasladarse al resto de la economía a través de mayores costos de producción y transporte.
Durante el mes de diciembre de 2025, la inflación energética mensual se mantuvo en 0.00%, lo que representa un aumento respecto al mes anterior, cuando el indicador había registrado una variación negativa de -0.04%. Este resultado se explica por el hecho de que, de los 20 países analizados, nueve registraron incrementos en los precios energéticos, mientras que los once restantes presentaron valores negativos o nulos.
El comportamiento mensual estuvo influenciado por la reducción de subsidios a los combustibles y a la electricidad en varios países, lo que impulsó al alza los precios al consumidor final. En cambio, en aquellos mercados donde los precios disminuyeron, el factor determinante fue la caída en los precios internacionales de los combustibles (cuando estos están indexados al petróleo) así como el incremento en la generación eléctrica renovable, en especial la hidroeléctrica, que redujo los costos de operación. Las mayores precipitaciones registradas en algunos países durante diciembre también contribuyeron a este resultado.
El informe fue elaborado por la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olade) con datos de institutos de estadística y bancos centrales de los países miembros, y presentado el 19 de marzo de 2026, aunque sus resultados corresponden al desempeño observado durante el año 2025. La inflación total mensual de la región mostró una leve desaceleración, al pasar de 0.32% en noviembre a 0.30% en diciembre de 2025. Esta reducción indica una menor presión en los precios de bienes y servicios no energéticos, como alimentos, vestimenta, salud, agua potable y educación, lo que contrasta con la estabilidad observada en el componente energético.
Uno de los elementos más relevantes del estudio es la desconexión entre los precios internacionales de los combustibles y la inflación energética regional. Al comparar ambos indicadores desde enero de 2023, se evidencia que mientras la inflación energética ha mantenido una tendencia sostenida al alza, los precios internacionales han mostrado un comportamiento irregular, con fluctuaciones recurrentes tanto al alza como a la baja, pero con una variación neta negativa en el período analizado.
Este desacople sugiere que la inflación energética en América Latina y el Caribe responde principalmente a decisiones de política interna, en particular a los esquemas de subsidios, impuestos y mecanismos de fijación de precios al consumidor final. De esta manera, los gobiernos juegan un rol determinante en la evolución de este indicador, más allá de las condiciones externas. En cuanto a los combustibles específicos, el estudio señala que el índice de precios internacionales del petróleo registró una tendencia a la baja durante el segundo semestre de 2025, debido a un incremento de la oferta frente a la demanda, lo que provocó una disminución en los precios del crudo WTI en ese período.
Por su parte, el gas natural presentó una baja en su índice de precios en el último mes del año, a pesar de un aumento en el precio de referencia Henry Hub. Esto se explica porque el incremento observado entre octubre y noviembre fue mayor que el registrado entre noviembre y diciembre, generando una desaceleración en la variación mensual. En términos generales, estos aumentos suelen estar asociados a una mayor demanda durante el invierno en el hemisferio norte.
En contraste, el carbón mineral incrementó en sus precios internacionales durante el último trimestre de 2025, impulsado por una mayor demanda de electricidad y calefacción en temporada invernal, así como por restricciones en la oferta derivadas de regulaciones climáticas. A nivel anual, la inflación energética mostró una tendencia a la baja durante la mayor parte de 2025, acumulando una reducción neta de 6% entre enero y diciembre.
Tensiones geopolíticas Medio Oriente, efectos
El informe no presenta datos desagregados por país ni menciona de forma específica a República Dominicana, por lo que sus conclusiones corresponden a un análisis regional agregado.
Sin embargo, en el caso local, aunque el informe no lo cita, los elementos identificados a nivel regional encuentran una correspondencia con la coyuntura actual. El aumento en los precios internacionales del petróleo, impulsado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente comienza a reflejarse en ajustes parciales en los combustibles, así como en un incremento del subsidio estatal, que supera los RD$1,100 millones semanales para evitar una transferencia total del alza al consumidor. Este escenario evidencia cómo, tal cual señala el estudio, la inflación energética no depende exclusivamente del comportamiento del mercado internacional, sino de las decisiones internas de política económica. En el caso dominicano, el Gobierno ha optado por distribuir el impacto entre el presupuesto público y consumidores, una estrategia que mitiga presiones inflacionarias en el corto plazo, pero que al mismo tiempo baja el margen fiscal en un contexto donde el precio del crudo está por encima de lo previsto en el Presupuesto General del Estado.
