Arismendy: tradición de sastrería que continúa en Fantino

Se integra al taller familiar y moderniza el negocio, que mantiene siempre viva la tradición del oficio; por su talento es uno de los más solicitados de toda la zona

Su padre ya era sastre mucho antes de que él decidiera dedicarse formalmente al oficio. En Fantino, provincia Sánchez Ramírez, el nombre de Fabián de Jesús Cabrera Concepción, conocido en el mundo de la costura como “Yiye”, ha estado ligado durante años a la confección de prendas a la medida. Es un hombre que no requiere presentación.

Observando telas, máquinas y clientes que llegaban en busca de un pantalón o una camisa bien hecha creció Arismendy de Jesús Cabrera Estrella, su hijo, quien hoy forma parte del negocio familiar que opera bajo el nombre de Alta Costura Arismendy. Durante décadas, el trabajo de Yiye fue ganando reconocimiento en el pueblo. La reputación se construyó a base de constancia y de un principio que su hijo recuerda bien: hacer cada prenda con cuidado, como una forma de respeto hacia quien la va a usar.

Ese criterio terminó marcando el carácter del taller y la confianza de una clientela que con los años fue recomendando el lugar a otras personas de Fantino y zonas cercanas como Bacumí, San Miguel, Las Canas y El Limoncito.

Aunque el ambiente del oficio siempre estuvo presente en su vida, Arismendy no se integró de inmediato al negocio familiar. Antes decidió emprender por su cuenta dentro de la misma actividad, y cosechó frutos. Esa etapa independiente, según le cuenta al periódico elCaribe, fue clave para desarrollar una visión más amplia del mercado y de cómo gestionar una empresa. “Fue una experiencia maravillosa”, rememora.

Y agrega: “Aprendí a ser un emprendedor de ideas estratégicas dentro del mercado, y esos conocimientos luego los fui aplicando cuando me integré al negocio familiar”. Eso ocurrió en 2021, año en que tomó la decisión de unirse formalmente a Yiye para continuar con el legado y, al mismo tiempo, aportar nuevas ideas que permitieran impulsar el proyecto. Así ha ocurrido.

Desde entonces, Alta Costura Arismendy funciona como una empresa familiar; cada integrante cumple una función específica.

Mientras Arismendy y su padre trabajan directamente en la confección y alteración o reparación de prendas, María de los Ángeles Estrella Ceballos, madre del emprendedor, se encarga principalmente de la tienda instalada en el mismo local y de la atención a los clientes que llegan a comprar o solicitar algún servicio. Generalmente son clientes que gracias a esa atención regresan por otros servicios. Han quedado complacidos.

El taller ha ido creciendo de manera progresiva y hoy ofrece una variedad de servicios que van más allá de la confección tradicional. Entre ellos se incluyen la elaboración de prendas de vestir a la medida, bordados en general, alteraciones y ajustes de ropa, reparación de fajas y la venta de diferentes productos dentro del mismo establecimiento.

A pesar de esa diversidad, Arismendy explica que el pilar principal del negocio sigue siendo la confección de piezas nuevas. “La mayor demanda está en las prendas hechas a la medida, donde podemos trabajar con creatividad y adaptarnos a lo que el cliente quiere”, explica, mientras se escuchan máquinas y puntadas de un lado y otro del taller. Es la dinámica de cada día. En términos de demanda, uno de los segmentos que más crecen es el de uniformes empresariales, así como la venta de uniformes médicos, servicios que han contribuido a ampliar la clientela del taller en toda la zona. El negocio también ha tenido cambios importantes desde la incorporación de Arismendy.

Como parte de una generación más joven, impulsó transformaciones en la forma de operar. Entre ellas figura la modernización de maquinarias, remodelación de ciertas áreas del local y la introducción de nuevas estrategias para fortalecer la relación con los clientes.

Entre esas innovaciones figuran nuevos servicios como DTF y sublimación, así como el uso de redes sociales para promover el trabajo del taller a través de la cuenta @Altacosturaarismendy, una herramienta que permite llegar a más personas fuera del entorno del pueblo.

En materia de empleo, el taller se ha convertido en una pequeña empresa dentro de la comunidad. Cuenta con 12 empleados directos y ocho indirectos, lo que refleja el crecimiento de la actividad y su aporte al movimiento económico local.

Llegan de todas las edades

La clientela que llega es diversa. Arismendy y sus padres atienden a personas de diferentes edades y perfiles, desde jóvenes profesionales hasta familias con raíces en el pueblo. Muchos buscan prendas a la medida y otros ajustes o reparaciones. Todos son atendidos.

María, Arismendy y Yiye mantienen una gran unión.
María, Arismendy y Yiye mantienen una gran unión.



El emprendedor asegura que la sastrería sigue teniendo un espacio importante frente a la ropa industrial o prefabricada. “La sastrería tradicional es importante porque permite elaborar prendas a la medida y diseños hechos al gusto del cliente, usando materiales que muchas veces son exclusivos”, asegura.

El negocio de alta costura también procura mantener precios accesibles para el público, un público que es cada vez más exigente y diverso. Una de las prioridades es que el servicio pueda estar al alcance de la mayoría de las personas de Fantino y de comunidades cercanas.

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