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Catorce empresarios fueron parte de fase piloto en Las Galeras, de Samaná

El Distrito Municipal Las Galeras, provincia de Samaná huele a playa, arena, sol y pan de coco. De este último aroma una de las responsables es Deyanira García Martínez, quien obtuvo la receta por parte de su suegra, y por años ha hecho este producto para venderlo en playa Rincón, ubicada a más de dos kilómetros de su casa.

Deyanira (Deya) es madre, esposa y abuela, para ella la pandemia de la COVID-19 significó una reducción de sus ingresos pues, como comenta, “bajó todo”, y ya no había turistas en la zona que compraran su producto. Fue entonces cuando la “C”, de creatividad y fortaleza de Deya, como la conocen en la comunidad, salió a flote. Necesitaba encontrar de dónde saldría el sustento de su familia, así que “se la ingenió” para hacer los panes más grandes y poder venderlos en su casa durante el confinamiento, ahí fue cuando instaló su panadería “La Bella”.

La reducción en las ventas no era el único problema que afrontaba su negocio. “Yo solo hacía el pan y no tenía una constancia de nada. De si me ganaba algo o perdía… no podía hacer variedades de panes porque la vitrina era muy pequeña…”, dice. “Pero eso cambió”, comenta con fuerza. “Ahora voy sacando lo que invierto y saco las ganancias. Tengo contabilidad y no trabajo a rutina”, indica.

Para Deya, el origen de este cambio fue el programa piloto Adaptando Tu Negocio. Una iniciativa del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con el apoyo del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), el Ministerio de Turismo, el Ayuntamiento de Las Galeras, el Consejo de Turismo Sostenible de Las Galeras (Contugal) y el Centro Mipymes UAPA Nagua, que tiene el objetivo de apoyar a la recuperación y fomento de la resiliencia de las mipymes en esta zona turística.

Catorce empresarios/as, incluida Deyanira, fueron parte de una fase piloto desarrollada en Las Galeras, pueblo turístico de la provincia de Samaná.

Esta metodología diseñada por PNUD fue testeada por primera vez en la República Dominicana, único país seleccionado para el pilotaje. Las lecciones aprendidas de esta intervención permitirán que las herramientas se escalen a otros países a nivel regional y global como estrategia para la recuperación de medios de vida e impulso al desarrollo.

A través de sesiones de consultorías individuales y grupales los emprendedores y emprendedoras fueron capacitados y recibieron asistencia técnica en innovación, modelo de negocio, finanzas, desarrollo humano, estrategias de mercadeo, entre otros.

Con estas herramientas, Deyanira pudo darse cuenta de que podía retomar su lista de clientes. “Con el consultor del PNUD buscamos algunas estrategias que antes no teníamos. Por ejemplo, las personas que antes eran clientes míos, pero estaban un poco fríos yo los pude contactar y decirles que yo tenía nuevas expectativas sobre mi negocio. Entonces los animé, les dije que tenía más variedades de panes y así sucesivamente. Y ahora son mis clientes de nuevo”, explica.

Además, comenta que “…Con el programa Adaptando tu Negocio, pude lograr una vitrina más grande, tener los platillos”, esto a través del capital semilla recibido a través del programa.

Tiene su logo, tarjeta de presentación, redes sociales, mejor calidad e higiene, y su negocio está geolocalizado. Estar “ubicada en el mapa” hace que más clientes lleguen a panadería “La Bella” con tan solo un clic.

Otro negocio que también se ha puesto en el mapa es el Colmado La Nueva Esperanza, cuyo propietario, Noé de Haza, también fue uno de los participantes de “Adaptando Tu Negocio”. “Hay gente que yo me he preguntado: quién le daría mi número, porque no he hecho tarjetas, y es que me buscan en el mapa. Gente que vienen y llaman de otros barrios lejísimos y me dicen, mándame esto, eso ha sido una de las cosas que me están abriendo muchas puertas”, dice Noé.

Tener más ventas es solo uno de los componentes que ha traído el programa para Noé. Para él, lo principal es que pudo “organizase”. Agrega que, a través del programa: “Me ayudaron con los conocimientos, con la idea y con algo económico para el inicial del freezer. Me hablaron de los porcentajes de beneficios en las ventas cómo debían ser.

Historias que inspiran: el capital semilla es vital

Aunque Noé tuvo la dicha de poder mantener su negocio abierto durante la pandemia, esto no fue así para Viannelly Del Bois, propietaria del restaurante, Nicolas’ Cove. “Por la pandemia tuvimos que cerrar el negocio porque estaba todo mal, no teníamos recursos”, recuerda. Hoy, con una sonrisa y rodeada de su familia, celebra que a través del programa pudo reabrir sus puertas. Al igual que a sus compañeros, se le dotó de capital semilla que le sirvió para avanzar.

Dice que con el capital semilla recibido pudo comprar los pescados, mariscos, utensilios de cocina, platos, cucharas, sartenes y copas. “A través del programa pudimos reabrir”, agrega. Su familia se siente segura de nuevo porque tienen “un plato en la mesa”. Además, ya han empezado a “construir” con los beneficios que en poco tiempo han podido obtener. Al igual que la familia de Viannelly, la de Rosa Amarella, propietaria de Armonízate Espíritu, también está agradecida del programa, pues lo aprendido allí le ha permitido eficientizar su tiempo para lograr un mayor bienestar.

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