Lisaury: La pasión por la belleza, por vía de trenzas

La emprendedora indica que el negocio ha crecido bastante y tiene un público fiel.
Con la aprobación de sus padres puso su primer negocio a los 14 años, en su casa, y luego empezó con el servicio a domicilio y le ha ido funcionando bien

Las trenzas son unos de los peinados favoritos de las mujeres dominicanas debido al clima tropical que existe en el país. Una de las razones por la que son preferidas por muchas, es porque desde hace años las féminas han decidido dejar de procesar su cabello, y esto convierte las trenzas en el “estilo protector” más usado porque mantiene el cabello cuidado y libre de maltratos.

Es un peinado que proviene del extranjero, muchos africanos trajeron las trenzas como una manera de estar conectados a su herencia y esto ha ido pasando de generación en generación.

Lisaury de León Adames es una estudiante de enfermería que desde muy joven decidió incursionar en el mundo de la belleza, realizando peinados, tanto para mujeres como para hombres.

La emprendedora cuenta a elCaribe que desde muy pequeña tuvo que hacerse cargo de sus hermanos debido a que sus padres trabajaban y al ser ella la mayor, le tocó afrontar responsabilidades, lo que la convirtió en una persona más madura. “Mi familia está compuesta por cinco personas: mis padres, mis dos hermanos y yo”, cuenta.

A causa de la situación económica que afrontaba su familia, decidió seguir los pasos de su madre, quien también se dedicaba al negocio de la belleza y a los 14 años hizo su primer curso para aprender el arte de las uñas acrílicas. Al terminar el curso, puso su negocio en casa donde atendía a los clientes debido a que no tenía local.

Los materiales con los que colocaba las uñas le provocaron problemas de salud y por recomendación de sus padres, se vio obligada a abandonar este sueño al que tenía tanto anhelo y que apenas empezaba.

Tras abandonar el negocio de las acrílicas, un día decidió ayudar a alguien a hacer trenzas, y ahí empezó a recibir clientes a los que les hacía los trabajos gratis y como medio de pago le hacían regalos.

“Yo no sabía lo que hacía, solo dejé que mis manos trabajaran y terminé haciendo el peinado mejor que la que estaba ayudando”, rememora.

Al ver que poco a poco su negocio tomaba forma, tuvo la idea de establecerse nuevamente, y consultándole a su madre, volvió a poner un negocio, esta vez, solo para hacer trenzas.

A pesar de que la buscaban para hacer todo tipo de trabajos con el cabello, uno de sus clientes habituales, le dijo que gracias al trabajo desinteresado que hacía, llegaría lejos.

Esto la motivó, y decidió hablar con el dueño de una peluquería para que le habilitara un espacio y recibir sus clientes en ese lugar.

Uno de los motivos más grandes por los que la joven emprendedora quería tener sus propios ingresos, era para continuar con sus estudios y no tener que dejarlos a mitad debido a la falta de dinero.

Con relación al nombre de su negocio, lo ha cambiado dos veces, primero se llamaba “Barbie trenzas” por el apodo que le decían por su contextura física, pero tuvo que cambiarlo porque había otro negocio con el mismo nombre y al final decidió ponerle “Lisaurytrenzas”.

A Lisaury de León Adames se le puede contactar mediante Instagram en @lisaurytrenzas o por el teléfono (849) 857-2877.

La emprendedora expresa que, este negocio ha crecido bastante ya que tiene un público al que le encanta su trabajo y por vía de los trabajos que le hace a sus clientes, ellos corren la voz y así recibe más personas que quieren hacerse trenzas.

Lisaury tiene alrededor de cuatro años en el mercado, de estos duró un año trabajando a domicilio, otro con el negocio en su casa y cumplió dos años trabajando en una barbería.

Este negocio es muy rentable y los ingresos de esta joven han cambiado bastante por lo que ha podido continuar con sus estudios universitarios.

Considera que uno de los elementos principales y que marca la diferencia entre su producto y el de los demás es que, pone pasión en cada trenza y hebra de cabello que toca, y la desesperación no forma parte de su trabajo.

Sostiene que con cada cliente se toma su tiempo para que el final se vea “limpio” y que pueda promoverse.

“Trabajo por pasión a lo que hago, yo soy una de las personas que se toma su tiempo para que mi trabajo se vea limpio y pueda promoverse por sí solo”, manifestó.

Invita a todas las personas a que confíen en Dios a la hora de proponerse algún proyecto, y que tengan fe en sí mismos para poder sobrepasar todas las adversidades.

“Lo que Dios tiene para uno nadie nos lo puede quitar, cada quien nace con un arte y muchas veces por temor al qué dirán nos obstaculizamos nosotros mismos. Siempre confíen que a veces el miedo es parte del éxito”, exhorta.

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