Papelería Net surgió tras una capacitación del capítulo SuperEmprendedoras, del programa estatal Supérate
A sus 22 años, Margaret Estebanía Ricart administra un negocio que nació de una observación sencilla pero decisiva en su entorno: en Pantoja, donde vive, no había centros de internet ni papelerías que atendieran la demanda de estudiantes, familias y pequeños comercios.
Hoy, su emprendimiento Papelería Net se ha convertido en una solución local que ofrece servicios diarios, distribuye mercancía a colmados, suple a escuelas y genera empleo. Para ella, el cambio comenzó cuando llegó al proyecto Mujeres SuperEmprendedoras, del programa Supérate. “Yo tenía la idea de querer emprender en algo, pero no tenía la seguridad. Esa seguridad me la dio SuperEmprendedoras”, afirma.
Margaret recuerda que fue su madre, dirigente comunitaria en Pantoja, quien insistía en llevarla a las reuniones del proyecto. Durante semanas se negó; solo cedió para complacerla. Lo que no imaginó fue que aquella reunión sería el punto de partida de su vida emprendedora. “Fue algo maravilloso, y a partir de ahí mi vida comenzó a cambiar”, rememora.
Ella, que se identificaba como tímida, encontró en las capacitaciones herramientas para reconocer oportunidades, hablar con más seguridad y perder el miedo a tomar decisiones.
En los talleres entendió que antes de iniciar un negocio había que observar el entorno para determinar qué hacía falta. “Nos enseñaron que antes de poner un negocio, uno tiene que ver qué necesidad hay en ese lugar”, explica.



Fue ahí cuando identificó el vacío en su sector. Con esa idea fresca, habló con su esposo. Tenían un pequeño ahorro y decidieron complementarlo con un préstamo bancario que fue aprobado en apenas dos días. Así surgió Papelería Net, que en su primer año ha logrado captar clientes fijos, ofrecer servicios desde impresiones hasta materiales escolares, distribuir mercancías a negocios cercanos y contar con un auxiliar para la atención al público. Incluso adquirió un motor que utilizan para realizar entregas.
Margaret se visualiza a corto plazo como suplidora mayorista de papelería para escuelas, colegios y colmados. Su meta es crecer con paso firme. “En un futuro cercano”, afirma con confianza. Ese cambio de mentalidad lo atribuye directamente al proyecto. “SuperEmprendedoras me enseñó que uno tiene que dejar la timidez de lado. Empecé a soltarme, hablar más y fui cambiando. Ya hasta motivo a las personas que se me acercan y que quieren emprender”, expresa.
Uno de los aprendizajes que más impacto le dejó fue el módulo “Conociéndome”. En ese espacio entendió que muchas mujeres cargan responsabilidades que no siempre reconocen y que, para sostener un negocio, la salud emocional es clave. “Las mujeres nos cargamos demasiado. Tenemos que pensar primero en nosotras. Si nuestra mente no está sana, el emprendimiento no va para ningún lado”, reflexiona. También la marcó el módulo de “Educación Financiera”, que le permitió ordenar sus gastos, planificar mejor y dar estructura a sus ingresos.
El papel de SuperEmprendedoras, dentro del programa Supérate, fue central en este proceso. Supérate es el principal programa de protección social del Estado dominicano, orientado a fortalecer capacidades productivas, acompañar el crecimiento económico de los hogares y promover la autonomía financiera de sus participantes. A través de iniciativas como Mujeres SuperEmprendedoras, ofrece formación, orientación técnica y apoyo para que mujeres de distintas comunidades puedan desarrollar proyectos sostenibles, mejorar sus ingresos y formalizar sus negocios. Para Margaret, esa combinación de acompañamiento, capacitación y enfoque humano fue determinante.
Antes de entrar al proyecto, aunque su madre y su esposo la motivaban a emprender, no tenía la convicción de que podía hacerlo. Hoy no solo dirige su papelería, sino que ya registró su marca, organiza sus finanzas y trabaja con un plan de vida claro. “Este programa me enseñó a creer en mí, organizar mis finanzas y a seguir luchando por mis sueños”, afirma. Sus próximos pasos incluyen expandir Papelería Net y abrir nuevas sucursales.
Lo que comenzó como una idea tímida se convirtió en una apuesta económica para su comunidad y en una fuente de crecimiento personal. En Pantoja, donde escuelas, colegios y comercios demandan materiales y servicios diarios, su negocio se ha posicionado como una solución cercana y accesible. Y, para ella, representa la prueba de que la formación adecuada puede abrir puertas que parecían distantes.
Margaret Estebanía Ricart demuestra que el impacto de un emprendimiento no se mide solo en ventas, sino también en la capacidad de transformar vidas, ordenar proyectos y generar oportunidades locales.
