Falta de aprendizajes básicos representa un problema económico

Lectura y matemáticas inciden en productividad, ingresos y el crecimiento, de acuerdo con una investigación del BID

República Dominicana no solo tiene una brecha de aprendizaje que se refleja en las pruebas educativas. Tiene también un problema de formación de capital humano que comienza en los primeros años de escuela y puede terminar afectando la capacidad de la economía para elevar su productividad. Esa es una de las principales lecturas que deja un nuevo estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que coloca las habilidades básicas de lectura y matemáticas como una inversión económica y no únicamente como un asunto del sistema educativo.

Es un problema que según lo planteado por el organismo aparece desde la primaria. En el año 2019, cerca del 73% de los estudiantes dominicanos de tercer grado estaba por debajo del nivel mínimo de competencia en lectura y alrededor del 80% no alcanzaba ese umbral en matemáticas. En sexto grado, la situación era más difícil, tomando en cuenta que el 84% estaba por debajo del nivel mínimo en lectura y 98% en matemáticas.

Los resultados más recientes de PISA, incluidos en el análisis del BID, muestran que la dificultad no desaparece con el avance hacia la adolescencia. En 2025, por ejemplo, el 83% de los estudiantes dominicanos de 15 años se encontraba por debajo del nivel básico en lectura y el 91% en matemáticas. PISA mide a estudiantes escolarizados y con al menos seis años de educación formal, por lo que no representa a todos los adolescentes de esa edad.

Los datos forman parte de “El poder de lo esencial: Impulsar la educación, la equidad y el desarrollo económico a través de la lectoescritura y las matemáticas”, publicación del BID editada por Emma Näslund-Hadley y Ximena Dueñas Herrera. El capítulo sobre el estado actual de las habilidades fundacionales fue elaborado por Elena Arias Ortiz y Fernanda Márquez Ragonesi. El documento utiliza, entre otras fuentes, los resultados de ERCE 2019, de Llegue-Unesco, PISA de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y Programa para la Evaluación Internacional de las Competencias de los Adultos (Piaac), además de información del Centro de Información para la Mejora de los Aprendizajes (Cima).

El estudio plantea que la discusión económica no debería concentrarse únicamente en cuántos años permanece una persona en la escuela, sino en cuánto aprende durante ese tiempo. La evidencia que revisa indica que las diferencias en habilidades cognitivas explican entre 75% y 79% de la variación del crecimiento económico entre países. Cuando se consideran esas capacidades, los años de escolaridad dejan de ser un predictor del crecimiento. Desde el punto de vista del BID no es la escolaridad por sí sola la que impulsa la prosperidad, sino el aprendizaje real que adquiere la población. Para una economía como la dominicana, la importancia de esa diferencia está en que la lectura, la escritura y las matemáticas son la base para adquirir conocimientos más complejos, adaptarse a nuevas tecnologías y mejorar la productividad en el mercado laboral.

El estudio encuentra una relación entre educación y remuneración. La literatura revisada estima que el retorno salarial privado de un año adicional de escolaridad es de 8.8% a nivel mundial y de 11% en América Latina y el Caribe. Además, señala que el capital humano explica cerca del 45% del crecimiento global de las últimas cuatro décadas, con una participación especialmente alta entre los hogares de menores ingresos.

En República Dominicana, solo 8% de los jóvenes llega a los 15 años con la competencia mínima en lectura y, además, completa la secundaria. En Chile, que presenta el mejor resultado regional en este indicador, la proporción alcanza 41%.

Ese resultado muestra que el problema no consiste solamente en que algunos estudiantes obtengan bajas calificaciones en una prueba. La evidencia apunta a una pérdida de capacidades durante el recorrido escolar. El BID señala que esas trayectorias truncadas constituyen una parte esencial del desafío de capital humano de América Latina y el Caribe y que las deficiencias de aprendizaje han sido un freno para la productividad, la inclusión y el desarrollo de largo plazo.

El documento, no obstante, no se limita a describir el problema. Reúne más de 270 evaluaciones rigurosas sobre matemáticas, lectoescritura, educación remedial y tutorías para identificar qué intervenciones han producido mejores resultados. En matemáticas, encuentra que los métodos de enseñanza explícitos y altamente estructurados, con objetivos claros, explicaciones secuenciadas, práctica guiada y comprobaciones frecuentes, generan ganancias de aprendizaje cercanas a tres veces las obtenidas con enfoques menos estructurados.

En lectoescritura, la evidencia revisada favorece especialmente la enseñanza sistemática basada en el código, que relaciona letras y sonidos y muestra ventajas marcadas en escritura y ortografía. Para los estudiantes rezagados, el estudio encuentra resultados favorables en programas de recuperación y tutorías, particularmente cuando existe una ruta curricular clara. En primaria, las tutorías en grupos pequeños de entre dos y seis estudiantes registran mejores resultados promedio que la enseñanza individual en la evidencia revisada.

La investigación introduce así otro elemento de interés económico; el que establece que no basta con asignar recursos a educación, sino que también importa cómo se utilizan. El BID advierte que conocer las estrategias que funcionan no garantiza que produzcan los mismos efectos cuando se llevan a las escuelas. La implementación, la formación docente, los materiales, el calendario escolar y las condiciones de los centros pueden reducir los resultados de una política bien diseñada. Los datos de primaria y secundaria, según la publicación del BID, muestran que una parte considerable de los estudiantes atraviesa el sistema escolar sin consolidar las herramientas que el propio BID identifica como fundamento para seguir aprendiendo, incorporarse productivamente al mercado laboral y adaptarse a los cambios tecnológicos.

Programas de tutorías y recuperar aprendizajes

El estudio recoge evidencia sobre las medidas que pueden ayudar a recuperar aprendizajes perdidos. En primaria, los programas de tutorías y educación remedial presenciales registran una mejora promedio de 0.35 desviaciones estándar, equivalente a unas 30 semanas adicionales de aprendizaje. En matemáticas, el efecto de las tutorías presenciales alcanza 0.46 desviaciones estándar. Para secundaria, la diferencia entre la modalidad presencial y los formatos virtuales e híbridos es mucho menor: 0.25 frente a 0.22 desviaciones estándar. El BID señala que esto abre espacio para usar herramientas digitales cuando es necesario.

Visión
“La discusión económica no debería concentrarse en cuántos años permanece una persona en la escuela”

Posted in DineroEtiquetas

Más de panorama

Más leídas de panorama

Las Más leídas