Uno de los temas económicos más discutidos en la actualidad en la opinión pública nacional es el comportamiento alcista registrado por los precios de algunos alimentos y materias primas, principalmente el petróleo, en los mercados internacionales y su incidencia en la inflación doméstica. La discusión tiene su origen en que recientemente los precios de venta de diversos artículos de primera necesidad, sobre todo de carácter agro-alimentario, han presentado aumentos, generando preocupación en la población.

Dada la importancia de este tema en la formación de las expectativas de los agentes económicos, resulta pertinente y oportuno aclarar algunos aspectos centrales de esta tendencia observada en el nivel de precios. Para estos fines, y en cumplimiento con el propósito institucional de llevar certidumbre y mantener debidamente informada a la sociedad dominicana, se presenta un análisis del impacto que han tenido estos aumentos de los precios globales de las materias primas y los alimentos en la inflación dominicana, destacando sus canales de transmisión y su carácter transitorio. El documento concluye esbozando las perspectivas de la inflación bajo la actual política monetaria.

Es preciso destacar que varios analistas y estudiosos del ámbito económico nacional se han referido al tema de los incrementos de precios, con toda validez, pero en algunos casos han expresado consideraciones pesimistas, como aquellas que atribuyen un carácter de mayor permanencia a este aumento transitorio de la inflación.

En contraste con estos argumentos, el gobernador del Banco Central, Lic. Héctor Valdez Albizu, y más recientemente el presidente Luis Abinader y otros funcionarios del equipo económico del gobierno, han externado públicamente su convicción de que el aumento de precios tiene su origen en los mercados internacionales y responde a factores completamente transitorios y coyunturales que deberán irse disipando a medida que se modere la pandemia, la producción continúe su proceso de recuperación gradual y se acelere la llegada de turistas al país en el marco de una campaña efectiva de vacunación.

¿Cuáles factores externos inciden en el aumento de precios básicos en RD?

De acuerdo a la teoría económica neoclásica, los precios de los bienes y servicios responden a factores que inciden en su oferta y su demanda. En el caso de economías abiertas, como la dominicana, es necesario incorporar el componente de inflación importada, cuyo principal canal de transmisión es el sector externo. Se puede afirmar que en el caso dominicano uno de los factores que más incide en el nivel de precios domésticos es el precio internacional del petróleo. Esto así, dada la alta incidencia de los precios de los hidrocarburos en los costos internos de producción, principalmente vía la facturación energética y el transporte de mercancías.

En ese sentido, como señalara el presidente Abinader en una exposición a los directores de medios de comunicación sobre los aumentos recientes de precios, se trata de un fenómeno económico mundial, originado en los incrementos de las materias primas y los alimentos, y no en un proceso interno que responda a acciones del gobierno. Tomando en cuenta esta realidad, se han adoptado decisiones de política pública para moderar el impacto en los precios domésticos de estos eventos, tales como la siembra de productos de ciclo corto para aumentar la oferta de alimentos de la canasta básica, el apoyo irrestricto a los mercados de productores, y la intervención por parte del Ministerio de Industria y Comercio para reducir la incidencia del precio del petróleo en el mercado local.

Informaciones al 10 de marzo revelan que el precio del petróleo registra un significativo aumento cercano al 87.5 % en los últimos 12 meses y de 32.8 % en lo que va de año. El precio actual del crudo West Texas Intermediate, o WTI, ronda los US$65 por barril, luego de registrar valores negativos hacia marzo del pasado año y de cerrar el año 2020 con un valor de US$48.52.

La noticia positiva es que datos provenientes de los contratos a futuro del crudo, reportados por la plataforma digital Bloomberg, indican que los precios del WTI hacia finales de diciembre del presente año rondan los US$60 por barril, valor inferior al nivel actual en unos US$5. Para la misma fecha del próximo 2022, dichos contratos registran un precio incluso menor, cercano a los US$55 por barril, o sea, unos US$10 por debajo del precio actual. Estas informaciones apoyan el hecho de que el aumento de los precios del crudo es de naturaleza momentánea, y que dichos precios estarían moderándose en los próximos meses, respecto a los niveles actuales.

En adición al petróleo, los precios de los productos de la canasta básica dominicana han experimentado incrementos recientes debido a factores externos, particularmente al aumento de precios en los mercados globales de commodities como el sorgo, el trigo, el maíz y la soya, entre otros.  En esta línea, los precios del sorgo, la soya y el maíz, experimentaron notables incrementos de 98.0 %, 61.7 %, y 44.1 %, respectivamente, durante el último año. En cuanto al trigo, el aumento ha sido de 23.5 % durante los últimos 12 meses.

Estos aumentos en las cotizaciones de las materias primas señaladas, muchas de las cuales conforman insumos para la producción de otros rubros agropecuarios, avícolas e industriales, se han debido, fundamentalmente, a una sobre demanda de cereales y alimentos en el mercado mundial. Este incremento en la demanda ha sido exacerbado por economías emergentes como la China, que fue la primera en recuperarse de la crisis generada por el COVID-19, provocando mayores costos y restricciones a la movilidad marítima de mercancía, dada una escasez temporal de contenedores a nivel global.

Si bien muchos países se han beneficiado de la tendencia alcista en los precios de los commodities, como, por ejemplo, el caso de México y Brasil con el petróleo, y de Chile con el cobre, el caso dominicano, al igual que el de otros países de Centroamérica, revela que las economías netamente importadoras de materias primas, resultan ser más severamente golpeadas por los incrementos de los precios internacionales.

Resulta claro que, a pesar de un entorno internacional aún incierto debido al tema de la pandemia, las variaciones en los precios domésticos de países como el nuestro, están explicadas por factores de origen externo y son de naturaleza transitoria, debiendo los precios converger hacia su nivel de equilibrio en el contexto global.

En una reciente alocución frente al Comité Bancario del Senado de los Estados Unidos (EE.UU.), el economista Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal (FED), dijo que a pesar del estímulo monetario implementado por la FED desde inicios del pasado año a través de la compra masiva de instrumentos financieros para inyectar liquidez, el nivel de inflación en dicho país sigue estando por debajo del objetivo de largo plazo de 2 %. Anteriormente el mismo Sr. Powell ha señalado que la prioridad continúa siendo la superación de la crisis sanitaria y su consecuente efecto en la reactivación económica, dejando claro que el principal objetivo de política en estos momentos ya no es la inflación.

Otras autoridades a nivel global, si bien no ven la inflación como una preocupación de muy corto plazo, tampoco han negado el hecho de que la política monetaria expansiva implementada por la mayoría de los países empieza a tener sus efectos sobre los precios.

Política monetaria e inflación: Algunas perspectivas

Como es bien conocido en la teoría y en la práctica monetaria, toda medida de política conlleva un período de transmisión hacia el sector financiero y real. No se trata de medidas automáticas que una vez tomadas conllevan un efecto inmediato en el aparato productivo a través de los canales de financiamiento. Las cosas toman su tiempo, y es por este motivo que las distintas medidas expansivas adoptadas por los bancos centrales del mundo en el marco de la actual pandemia han sido concebidas bajo un enfoque transitorio y anticíclico, es decir, para combatir la recesión ocasionada por la crisis sanitaria, hasta tanto se logren las condiciones económicas para las cuales fueron creadas.

En el caso específico dominicano, las medidas de política monetaria adoptadas por las autoridades han contribuido a catalizar el proceso de recuperación de nuestra economía mediante una baja en los tipos de interés vía la reducción de la tasa de política monetaria en 150 puntos básicos, de 4.50 % a 3.00 % anual; a la vez que se ha implementado una significativa batería de instrumentos orientados a incrementar la liquidez en la economía en unos RD$215 mil millones, para ser canalizados por las entidades financieras a las empresas y hogares a nivel nacional. Todo esto con el fin de coadyuvar a un crecimiento económico en torno al 6 % para 2021, en un marco de estabilidad cambiaria y de precios, conforme a su mandato constitucional.

En cuanto a la política fiscal, también se han adoptado medidas para impulsar la economía y proteger a la población. En ese sentido, el presidente Luis Abinader, en su discurso ante la Asamblea Nacional el pasado 27 de febrero, destacó algunos de los proyectos de inversión más importantes, como: La carretera del Ámbar (Santiago-Puerto Plata), las circunvalaciones de Baní, Azua y San Francisco de Macorís, la extensión de la primera línea del metro, la ampliación de la autopista Duarte, y los proyectos de vivienda social Familia Feliz y Domingo Savio.

Asimismo, los planes de desarrollo turístico de las provincias de Pedernales y Samaná, la ampliación del puerto de Manzanillo, y muchas otras iniciativas de inversión pública, que contemplan el esquema de financiamiento mixto bajo la modalidad de alianzas públicas-privadas. De seguro que estas importantes iniciativas contribuirán a agilizar el ritmo de recuperación de la actividad económica a nivel nacional.

Por otro lado, las presiones inflacionarias señaladas hasta el momento corresponden a alimentos básicos, situación que ya está siendo abordada con éxito por el Gobierno a través de sus organismos competentes con el fin de mitigar cualquier impacto en el mediano plazo, a través de planes de abastecimiento y monitoreo de precios. Si bien la inflación anualizada al mes de diciembre 2020 fue de 5.55 %, y las inflaciones mensuales de enero y febrero del presente año alcanzaron 0.97 % y 0.68 %, respectivamente, es de esperarse que la inflación interanual converja a la meta del Programa Monetario en el horizonte de política, y se sitúe en torno al 4 %, una vez hayan sido rebasados los efectos transitorios antes señalados.

La opinión de que este fenómeno en los precios de las materias primas es transitorio, también es compartida por organismos internacionales, tales como el Fondo Monetario Internacional, cuya economista jefa, la Sra. Gita Gopinath, afirmó hace unos días que el plan de estímulo económico del presidente Biden aprobado por el congreso de los EE.UU. podría ejercer presiones inflacionarias cercanas al 2.25% interanual para 2022, lo cual consideró como “nada preocupante”, de acuerdo a sus propias palabras.

Reflexiones finales

Todo lo anteriormente señalado, junto a mejores previsiones de crecimiento de la FED para la economía estadounidense este año (4.2 %), luego de una caída de -2.4 % en 2020, así como una notable recuperación del mercado laboral en dicho país, pasando la tasa de desempleo de 14.7 % en abril 2020 a cerca de un 7 % en la actualidad, sumado a las favorables perspectivas que brinda el proceso de vacunación vigente, apunta a un mayor dinamismo en la producción y el empleo, que por igual razón deberá transmitirse a la economía dominicana a través de los canales de las remesas, las zonas francas y turismo.

Como también se ha señalado recientemente, la oferta exportable dominicana muestra favorables niveles de diversificación, que, junto a la mejoría en las perspectivas de crecimiento económico internacional, conforman un gran aliciente para aumentar el ingreso de divisas en la economía dominicana, sobre todo en momentos en que nuestra principal fuente de generación, el turismo, se encuentra aún en niveles muy por debajo de los registrados antes de la pandemia.

Otro elemento favorable para la economía dominicana es el ambicioso paquete de estímulo complementario del presidente Biden por US$1.9 billones. Al ser EE.UU. el principal aliado comercial de República Dominicana, es de esperarse que cualquier mejoría en el nivel de ingreso y acceso a financiamiento productivo que pueda tener su población, de seguro tendrá una incidencia positiva en el desempeño de las remesas, la inversión extranjera directa, las exportaciones, el turismo y otros indicadores externos.

Es importante resaltar que el sector de zonas francas ya se encuentra operando a un 98 % de su capacidad, y que el turismo ha iniciado un proceso de incremento gradual en la llegada de turistas que deberá acelerarse para el resto del año, tal como ha señalado el ministro de Turismo, quien junto a los principales actores privados se encuentra realizando ingentes esfuerzos para relanzar el sector.

Esta percepción es compartida en un estudio de tendencias de la prestigiosa revista The Economist, donde se afirma que el turismo volverá fortalecido en la segunda mitad de 2021.

Finalmente, surge la pregunta: ¿En qué dirección deberán continuar los esfuerzos de política? Todo parece indicar que los principales gobernantes y reguladores a nivel internacional están concentrados en enfrentar la crisis de salud y sus consecuencias en la actividad económica, para lo cual se espera que continúen las medidas de expansión fiscal y monetaria, al margen de las incipientes presiones en los precios internos, las cuales, como se ha explicado, se consideran de carácter transitorio.

En este sentido, el Banco Central se mantendrá vigilante del comportamiento y evolución de los precios a nivel nacional, y tomará cualquier medida que estime necesaria para mantener la estabilidad de los precios, conforme su mandato constitucional y los instrumentos de política disponibles.

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