EE.UU. e Israel atacan plantas nucleares en Irán

Irán promete que «pagarán muy caro» por este ataque.

La instalación atacada procesa materia prima de la minería local para obtener óxido de uranio.
La instalación atacada procesa materia prima de la minería local para obtener óxido de uranio.

Estados Unidos e Israel ejecutaron este viernes ataques contra instalaciones nucleares en Irán, marcando una nueva fase en el conflicto que ya cumple casi un mes de duración. Entre los objetivos alcanzados figuran el reactor de agua pesada de Arak y una planta de extracción de uranio en Yazd, según confirmaron fuentes oficiales israelíes.

La instalación es conocida por producir óxido de uranio concentrado en polvo, conocido popularmente como ‘torta amarilla’. Las investigaciones preliminares indican que el suceso no liberó materiales radiactivos fuera del complejo, por lo que no hay riesgo para los ciudadanos ni para las zonas aledañas.

La planta se dedicaba al procesamiento de las rocas minadas separando el uranio mediante un baño de ácido. Posteriormente, se puede enriquecer el concentrado de uranio para aumentar su pureza y utilizarlo tanto en la fabricación de armas como en la producción de energía, apunta The Times of Israel.

La ofensiva ocurre en medio de una estrategia que Washington considera decisiva para debilitar la capacidad militar iraní. De acuerdo con los reportes, la Casa Blanca estima que los objetivos de guerra podrían cumplirse en un plazo de semanas.

Mientras tanto, el presidente Donald Trump aseguró que las negociaciones indirectas con Teherán “van bien”, aunque decidió aplazar un ultimátum de nuevos ataques, en un intento por mantener abierta la vía diplomática.

Irán amenaza con escalar el conflicto y tensiona Ormuz

La respuesta iraní no se hizo esperar. Los Guardianes de la Revolución calificaron los ataques como “cobardes” y advirtieron que continuarán las acciones militares contra intereses estadounidenses e israelíes en la región.

El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, mencionó entre los objetivos de los ataques israelíes de este viernes también dos de las mayores fábricas siderúrgicas de la nación persa y una central eléctrica, entre otras infraestructuras, mientras que las «instalaciones nucleares civiles» figuran en la lista en plural.

«Israel afirma haber actuado en coordinación con EE.UU.», destaca el canciller en un tuit, para concluir que el ataque «contradice el plazo extendido por el presidente estadounidense para la diplomacia».

«Irán cobrará un alto precio por los crímenes israelíes», advierte Araghchi.

Además, Irán ha incrementado la presión en el estrecho de Ormuz, obligando a embarcaciones a cambiar su rumbo y amenazando con restringir el tránsito en una de las rutas energéticas más importantes del mundo. Este movimiento tiene implicaciones directas en los mercados globales de petróleo y gas.

El conflicto también se ha extendido al Líbano, donde el grupo Hezbolá ha intensificado ataques contra Israel. Según la agencia ACNUR, la situación es “extremadamente preocupante”, con más de 1,100 muertos y cerca de un millón de desplazados.

En paralelo, el G7 ha pedido el cese inmediato de los ataques contra civiles, ante el riesgo creciente de una catástrofe humanitaria en Oriente Medio.

Analistas advierten que el conflicto podría escalar aún más. Ali Vaez, del International Crisis Group, resume la situación señalando que “todas las partes creen estar ganando”, lo que dificulta cualquier salida negociada a corto plazo.

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