Bloomberg describe un panorama en el que los gobiernos europeos luchan contra presupuestos cada vez más ajustados, oposición radicalizada y coaliciones frágiles. Países clave como Reino Unido, Francia, Alemania y España enfrentan un debilitamiento de sus instituciones y crecientes dificultades para gobernar.

El primer ministro británico, Keir Starmer, y el presidente francés, Emmanuel Macron, aparecen como los más golpeados por la crisis, aunque la ingobernabilidad se extiende desde La Haya hasta Varsovia.
En Francia, el gobierno de Macron acumula ya cinco primeros ministros en apenas dos años, mientras la extrema derecha de Marine Le Pen gana terreno con confianza electoral. Las protestas sindicales contra los recortes presupuestarios amenazan con paralizar el país.
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En el Reino Unido, Starmer ve erosionada la autoridad que obtuvo en las elecciones, debilitado por renuncias ministeriales, un presupuesto impopular y el avance del Partido Reformista de Nigel Farage, que lidera las encuestas.

Gobiernos frágiles ante la presión social
En Alemania, la coalición del canciller Friedrich Merz muestra grietas profundas, con el ultraderechista AfD consolidándose como principal fuerza de oposición. España, por su parte, depende de un pacto de Pedro Sánchez con los separatistas catalanes, en medio de tensiones sobre la sostenibilidad de las pensiones y el gasto social.
La debilidad política europea abre espacios para actores externos. Bloomberg señala que Vladimir Putin, Donald Trump y Xi Jinping aprovechan la parálisis continental para expandir influencia. Rusia presiona militarmente a Polonia y Rumanía, mientras China busca alianzas estratégicas y Estados Unidos negocia en clave transaccional.

Riesgos de una nueva era de extremismos
El análisis advierte que Europa podría repetir los errores del período de entreguerras, cuando la inestabilidad incubó movimientos autoritarios. Hoy, con el envejecimiento poblacional, el aumento de la deuda y el estancamiento económico, la extrema derecha avanza en Francia, Reino Unido y Alemania con un discurso que capitaliza el malestar social.
