La expiración del START III, el último tratado de desarme vigente entre Rusia y Estados Unidos, en un momento de grandes tensiones internacionales, pone en peligro la paridad nuclear y amenaza con abrir una nueva era de rearme a nivel global.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, aseguró que quiere “un tratado nuevo, mejorado y modernizado” que sustituya al New START, el pacto de control de arsenales nucleares que Washington tenía con Moscú.
“En lugar de prorrogar el tratado ‘New START’ (un acuerdo mal negociado por Estados Unidos que, ante todo, está siendo violado flagrantemente), deberíamos encargar a nuestros expertos nucleares que trabajen en un tratado nuevo, mejorado y modernizado que pueda perdurar en el futuro”, escribió Trump en un mensaje en su red social Truth Social.
Tanto Trump como miembros de su Gobierno han optado por ignorar hasta el momento las ofertas de Rusia para negociar un nuevo tratado (New START se firmó en 2010 y no podía extenderse más).
New START, rubricado por el expresidente demócrata Barack Obama, era el último tratado de control de armas atómicas que quedaba en vigor entre las dos mayores potencias nucleares del globo.
El propio Trump ha dicho públicamente que le parecen bien las limitaciones que impone este acuerdo, que afecta a armas nucleares de largo alcance y obliga a que ni Moscú ni Washington tengan en condición operativa más de 1.550 cabezas atómicas y 700 misiles para lanzarlas, pero ha dicho que le interesa un nuevo pacto que incluya a China, cuyo arsenal, aunque inferior en volumen, está creciendo y sofisticándose.
El republicano añadió en su mensaje de que “EE.UU. es el país más poderoso del mundo” y que él ha reconstruido “por completo” las fuerzas armadas durante sus dos mandatos, incluyendo el desarrollo de “nuevas armas nucleares y muchas otras modernizadas”.
Destacó también la creación de la Fuerza Espacial, que desde su primera estadía en la Casa Blanca se convirtió en uno de las ocho ramas de las Fuerzas Armadas estadounidenses, y aseguró que él ha “evitado que estallaran guerras nucleares en el mundo entre Pakistán e India, Irán e Israel, y Rusia y Ucrania”.
La Fuerza Espacial es uno de los organismos encargados del proyecto “Cúpula dorada”, un complejo sistema que el Gobierno Trump quiere desarrollar para interceptar misiles intercontinentales en la órbita baja terrestre.
Aunque la propia viabilidad de este escudo está en duda, muchos expertos advierten del peligro para la carrera armamentística que podría suponer que Washington lograra desplegar un sistema capaz de romper con la llamada “vulnerabilidad mutua” que actualmente existe entre las potencias nucleares.
Rusia
La expiración del START III pone en peligro la paridad nuclear y amenaza con abrir una nueva era de rearme a nivel global.
“Nuestra iniciativa de mantener durante un año los límites, incluso después de la expiración de ese documento, no ha sido respondida”, dijo Dmitri Peskov, portavoz presidencial, en su rueda de prensa telefónica diaria.
De poco sirve que desde el papa León XIV al secretario general de la ONU, António Guterres, llamaran a ambas partes a prolongar el tratado, cuya desaparición pone en aviso tanto a los países con esos arsenales como a aquellos que aspiran a entrar en el club nuclear.
Peligra el tratado de no proliferación nuclear
Términos como desarme, control de armamento, no proliferación y mecanismos de verificación han quedado de la noche a la mañana obsoletos. Ahora vuelven a conjugarse conceptos como disuasión nuclear o carrera armamentista. La disolución del tratado “no puede llegar en peor momento, ya que el riesgo de que se emplee una bomba nuclear es el mayor en varias décadas”, dijo António Guterres, líder de la ONU.
Políticos y expertos temen que el fin del START III represente también el ocaso del Tratado de No Proliferación (TNP) nuclear, en vigor desde 1970, dos años antes del primer tratado de desarme SALT.
El TNP, que es la última barrera ante el descontrol nuclear, ya que impide que los países adquieran armas de destrucción masiva, debe ser renovado este año. “El club nuclear se incrementará (…) La humanidad aún no ha inventado un mejor medio de defensa (…) Mi opinión sobre el futuro del régimen de no proliferación es muy pesimista”, comentó Dmitri Medvédev, expresidente ruso. Medvédev, quien admitió que “la frontera entre dónde termina el átomo pacífico y empieza el militar es muy fina”, firmó en Praga en abril de 2010 el START III junto al entonces presidente de EE.UU., Barack Obama.
