La Franja de Gaza enfrenta desde este 22 de agosto una situación oficialmente catalogada como hambruna, de acuerdo con los criterios científicos establecidos por la Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (IPC).
Se estima que más de 500,000 personas, es decir, una cuarta parte de la población gazatí, ya se encuentran en fase de catástrofe alimentaria.
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La catástrofe humanitaria que ya cumple criterios técnicos

A diferencia del uso común del término, la IPC no considera la palabra “hambruna” como retórica ni emocional, sino como un diagnóstico técnico basado en datos y criterios específicos. Para alcanzar esta clasificación, deben cumplirse tres condiciones simultáneas:
- Al menos el 20% de los hogares sufre una carencia máxima de alimentos.
- El 30% de los niños presenta desnutrición aguda.
- Se registran al menos dos muertes diarias de adultos o cuatro de niños por cada 10,000 habitantes por causas vinculadas al hambre.

Estos parámetros no se veían desde Somalia en 2011 y Sudán del Sur en 2017, los únicos casos registrados desde la creación de la herramienta IPC en 2004. En ambos episodios, el colapso alimentario se debió a una combinación de conflictos armados, sequías y fallas humanitarias.
Gaza: hambre, bloqueo y consecuencias políticas

La situación actual en Gaza responde a un escenario aún más complejo: bloqueo militar, conflicto armado, colapso económico y escasez de ayuda internacional.
Según el informe publicado por la IPC, la Gobernación de Gaza ya se encuentra en hambruna y se espera que la crisis se extienda a Deir el Balah y Jan Yunis en las próximas semanas.
Aunque la IPC no declara oficialmente una hambruna, su informe activa alertas globales al confirmar que ya se cumplen todas las condiciones técnicas.
La declaración formal la ha hecho el secretario general de la ONU, António Guterres, mientras organismos como el Alto Comisionado de Derechos Humanos consideran que esta crisis puede constituir un crimen de guerra, debido a que el bloqueo ha obstaculizado el acceso a alimentos y medicinas.
La publicación del informe coincide con preparativos militares israelíes para ocupar la ciudad de Gaza, lo que podría agravar aún más la situación. A pesar del reconocimiento de la hambruna, no hay señales de que el conflicto entre Israel y Hamás se modere ni que el asedio israelí disminuya.
