El mercado mundial de drogas ilícitas no solo sigue creciendo, sino que se transforma a gran velocidad. Según el Informe Mundial sobre las Drogas 2026, publicado hoy por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), las organizaciones de tráfico están aprovechando las nuevas tecnologías y la inestabilidad global para introducir sustancias inéditas, ensayar rutas y métodos distintos, y abrirse paso de forma agresiva hacia nuevos mercados.
La directora ejecutiva de la UNODC, Monica Juma, advirtió de un repunte sin precedentes de nuevos tipos de drogas, algunas más potentes o peligrosas que las anteriores, y subrayó que el impacto ya se está sufriendo: muertes prematuras, redes que distorsionan economías y un agravamiento de la inseguridad y la violencia. A su juicio, la prioridad de frenar a los grupos de delincuencia organizada nunca ha sido tan urgente, y debe combinarse con más inversión en prevención y tratamiento.
El consumo mundial sigue al alza
Se estima que 331 millones de personas consumieron alguna droga en 2024, es decir, el 6,2 % de la población mundial de entre 15 y 64 años, frente al 5,2 % de hace una década. En términos absolutos, el número de consumidores ha crecido cerca de un tercio en diez años, impulsado sobre todo por el aumento del consumo de cannabis.
El cannabis sigue siendo, con diferencia, la sustancia más consumida, con 256 millones de usuarios, seguido de los opioides (63 millones), las anfetaminas (32 millones), la cocaína (25 millones) y el éxtasis (21 millones). La UNODC alerta de que la llegada de nuevos grupos vulnerables, personas que huyen de la pobreza, los conflictos y la inestabilidad, podría empujar estas cifras todavía más arriba.
La cocaína: el mercado ilícito que más rápido crece
Le recomendamos leer: 43 detenidos y más de 6,500 gramos de drogas ocupados en intervenciones en La Vega
La producción de cocaína volvió a aumentar en 2024 y se ha multiplicado por más de cuatro en la última década, hasta superar las 4.000 toneladas en forma pura. El crecimiento responde sobre todo a una mayor productividad de los cultivos y a la ampliación de la superficie cultivada.
Las organizaciones criminales canalizan cantidades cada vez mayores hacia mercados consolidados y emergentes, con el objetivo de maximizar beneficios y ampliar su base de clientes más allá de sus plazas tradicionales en Europa occidental y central, América del Norte y Oceanía. Esa expansión ya es visible en África y Asia: pese a que las cantidades incautadas siguen siendo relativamente bajas, algunos países de estas regiones registraron las tasas de crecimiento de incautaciones de cocaína más altas del mundo entre 2020 y 2024. El informe advierte, además, de que la oferta podría pronto superar a la demanda.
Auge de las drogas sintéticas
La innovación constante define hoy el mercado. Los fabricantes ilícitos siguen inventando nuevas drogas sintéticas para esquivar la regulación y evitar la detección: en 2024 se hallaron en las incautaciones cinco veces más tipos de droga que antes del año 2000. El número de nuevas sustancias psicoactivas (NSP) en circulación alcanzó las 755 en 2024, de las cuales 118 se detectaron por primera vez.
El cambio más significativo se produce en el mercado de opioides. La prohibición decretada en Afganistán en 2022 sigue limitando con fuerza la producción ilícita de opio y heroína: aunque la producción de Myanmar pasó de 420 toneladas en 2021 a más de 1.000 en 2025, ese repunte, sumado al de Laos y México, no compensa la caída afgana, un país que en 2022 producía más de 6.000 toneladas de opio.
Ante ese vacío, los traficantes buscan alternativas en opioides sintéticos como los fentanilos, las nitazenas y las orfinas. Un giro de los opiáceos de origen vegetal hacia los sintéticos podría provocar un cambio permanente en el mercado mundial de opioides, con consecuencias importantes sobre cómo se consumen estas drogas y los daños asociados.
Nuevas rutas y mercados emergentes
El mapa del tráfico se está redibujando. La metanfetamina se ha convertido en un fenómeno verdaderamente global: las incautaciones crecieron una media del 13 % anual, impulsadas sobre todo por Asia oriental y sudoriental. Aunque Myanmar sigue siendo el principal país de origen, la fuerte demanda ha atraído a proveedores de América del Norte, África occidental y meridional y Asia sudoccidental, abriendo nuevos mercados en el Oriente Próximo y Medio, África y partes de Europa. La metanfetamina norteamericana cruza ya el Pacífico hacia los países de su ribera occidental, con un aumento del tráfico y el consumo incluso en las islas del Pacífico.
En Oriente Medio, la desarticulación del mercado del captagon tras la caída del régimen de Bashar al-Asad en Siria, en diciembre de 2024, y la consiguiente duplicación del precio de la pastilla en algunos lugares podrían provocar un trasvase de consumidores hacia la metanfetamina.
El cannabis también modifica sus patrones. El número de consumidores ha aumentado un 40 % en la última década y su prevalencia pasó del 3,8 % al 4,8 % de la población adulta, en paralelo a los cambios de percepción ligados a las políticas de legalización y despenalización, sobre todo en América del Norte. Aunque tradicionalmente el tráfico ha sido intrarregional, el cannabis puede cultivarse casi en cualquier sitio, el comercio entre regiones gana terreno: entre 2015 y 2024, 57 países o territorios fuera de América del Norte señalaron a esa región como origen de sus incautaciones, frente a solo 11 en la década anterior.
El foco de 2026: seguridad y delincuencia
El capítulo temático de esta edición analiza el impacto del consumo de drogas sobre la seguridad. El informe recuerda que ese consumo puede asociarse a delitos contra la propiedad, violencia familiar y social y procesos de victimización, pero subraya que estos resultados dependen también de factores más amplios, pobreza, falta de vivienda, problemas de salud mental o ausencia de acceso a tratamiento y servicios sociales, que son, a la vez, puntos de entrada para la prevención y la intervención.
