La marca Trump: del billete de dólar a la visa dorada

Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump
Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump

Hay presidentes que dejan huella en la historia. Donald Trump prefiere dejar su nombre.


Desde que regresó a la Casa Blanca en enero de 2025, el mandatario republicano ha emprendido la campaña de autopromocción más ambiciosa que haya protagonizado un jefe de Estado en la historia reciente de Estados Unidos.

No se trata solo de camisetas o gorras de campaña, el tipo de merchandising político que cualquier candidato vende en su sitio web. Lo que Trump ha construido en estos meses es algo cualitativamente distinto: una fusión entre el poder ejecutivo y la marca personal, donde la línea que separa al presidente del empresario se ha vuelto casi invisible.


Del billete al pasaporte


El símbolo más contundente de esa fusión llegó en marzo de 2026, cuando el Departamento del Tesoro anunció que los nuevos billetes de dólar estadounidense llevarán la firma de Donald Trump. Nunca antes en la historia del país un presidente en funciones había estampado su rúbrica en el papel moneda.

Tradicionalmente, los billetes llevan las firmas del secretario del Tesoro y del tesorero nacional, dos cargos técnicos. Scott Bessent, el actual secretario del Tesoro, justificó la medida como un reconocimiento a los logros históricos de la nación con motivo del 250 aniversario de la independencia americana, que se celebrará el 4 de julio de este año.


En paralelo, una comisión federal de bellas artes, cuyos integrantes fueron nombrados por el propio Trump, aprobó sin objeciones un diseño para acuñar monedas conmemorativas con su imagen: el presidente de pie, con los puños cerrados sobre un escritorio. El proyecto enfrenta cuestionamientos legales, ya que la ley estadounidense prohíbe representar en moneda a un presidente que aún esté vivo. Pero la iniciativa avanza.


A eso se suma el anuncio de una serie limitada de pasaportes con un diseño especial conmemorativo, también vinculado al aniversario nacional. La imagen de Trump, o referencias a su administración, también aparecen en los pases anuales de los parques nacionales federales.
Instituciones renombradas


En diciembre de 2025, el Centro Kennedy, el principal teatro y sala de conciertos de Washington, inaugurado en 1971 en honor al presidente John F. Kennedy, fue rebautizado como Centro Trump-Kennedy.

El cambio se concretó en menos de 24 horas. Decenas de artistas cancelaron sus actuaciones en señal de protesta, y el edificio cerrará durante dos años para una reforma integral.


Ese mismo mes, la sede del Instituto de la Paz de Estados Unidos pasó a llamarse Instituto de la Paz Donald J. Trump. En Florida, el Senado estatal votó para cambiar el nombre del Aeropuerto Internacional de Palm Beach, con la aspiración de que su código aeroportuario pase a ser DJT, las iniciales del presidente, emulando el cambio que convirtió el aeropuerto Idlewild de Nueva York en JFK tras el asesinato del presidente Kennedy en 1963. Una franja de carretera entre ese aeropuerto y la residencia de Trump en Mar-a-Lago también fue rebautizada con su nombre.


A eso se suma que su nombre aparece en una nueva clase de buques de guerra de la Armada.


La visa que lleva su apellido


En el terreno migratorio, la administración Trump creó en septiembre de 2025 la Trump Gold Card, una visa de residencia para inversores extranjeros que ofrece una vía acelerada hacia la ciudadanía estadounidense a cambio de entre uno y cinco millones de dólares. Hay tres categorías: Gold, Platinum y Corporate. El programa busca reemplazar al EB-5, un visado de inversión con décadas de historia.

Howard Lutnick, secretario de Comercio, aseguró en su lanzamiento que miles de personas ya estaban en lista de espera. Sin embargo, al comparecer ante el Congreso esta semana, reconoció que hasta ahora solo una persona ha recibido la aprobación formal, aunque precisó que hay centenares de solicitudes en proceso de revisión. La tarjeta física lleva impreso el nombre de Trump.


El emporio comercial en paralelo


Mientras tanto, la maquinaria comercial de la familia Trump opera en paralelo. Según la declaración de ingresos del presidente correspondiente a 2024, ese año obtuvo más de 11 millones de dólares solo por ceder su nombre e imagen a terceros que fabrican y venden productos con la etiqueta Trump.
El catálogo es extenso. Hay zapatillas doradas a 499 dólares con la frase “Trump Won 45-47” bordada en el lateral. Hay un teléfono móvil , el Trump Mobile, al mismo precio, vendido por sus hijos Eric y Donald Jr., que en la letra pequeña de la página web aclaran que el dispositivo no fue diseñado ni fabricado por la Organización Trump, que solo vende los derechos del nombre.

Hay monedas de plata de colección a 100 dólares la unidad. Hay perfumes en edición limitada llamados Victory 45-47, con un frasco coronado por una estatuilla dorada del propio Trump en pose de trofeo, a 249 dólares. Hay una Biblia, una guitarra, relojes y libros de fotos.


La administración también lanzó TrumpRx, un portal oficial para medicamentos recetados que lleva el prefijo presidencial en su nombre.


Las criptomonedas y el debate sobre conflictos de interés


Tres días antes de asumir su segundo mandato, el 17 de enero de 2025, Trump lanzó $TRUMP, una criptomoneda del tipo meme coin en la red blockchain Solana. En cuestión de horas, su capitalización de mercado superó los 27.000 millones de dólares.

Las empresas vinculadas a Trump retienen el 80% de los tokens, con un calendario de liberación escalonada a tres años. Un análisis posterior del Financial Times estimó que el proyecto generó ganancias realizadas de al menos 350 millones de dólares. Su esposa Melania lanzó su propia moneda al día siguiente.


El episodio generó una tormenta de críticas. Expertos en ética señalaron que cualquier persona en el mundo puede transferir dinero directamente a cuentas vinculadas al presidente estadounidense con solo comprar la criptomoneda, sin restricción ni transparencia. Un informe del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, elaborado por los demócratas, concluyó en noviembre de 2025 que los esquemas cripto de Trump habían beneficiado a su familia con miles de millones de dólares, y que existían vínculos con gobiernos extranjeros y actores corporativos.


Un fenómeno sin precedente


Lo que distingue el momento actual de cualquier precedente no es que un político tenga marca propia, eso existe desde hace décadas, sino la escala y la naturaleza de la fusión. Trump ha convertido instituciones públicas financiadas por los contribuyentes en plataformas de su imagen personal, y ha introducido productos comerciales con fines de lucro en el corazón de su agenda gubernamental.


Sus defensores lo presentan como patriotismo y celebración nacional. Sus críticos lo definen como el uso del poder del Estado para enriquecer una marca privada. El debate está abierto, y los tribunales ya examinan algunas de estas iniciativas.

Lo que parece fuera de discusión es el dato más simple: en poco más de un año en el poder, el apellido Trump ha aparecido en billetes, monedas, pasaportes, visas, teatros, aeropuertos, buques de guerra, portales de salud, teléfonos, perfumes, zapatillas y criptomonedas.

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