Líderes EE.UU. y China cuentan sus versiones cumbre

Pekín. Las declaraciones emitidas por China y Estados Unidos tras su cumbre del jueves revelaron marcados contrastes en las prioridades de cada parte.

Washington se centró en el comercio, el fentanilo e Irán, mientras que Pekín hizo hincapié en Taiwán , la estabilización de las relaciones bilaterales y los elogios de Trump hacia el presidente Xi Jinping.

La visita de Estado de Trump a China marca el primer viaje de un presidente estadounidense al país en nueve años y comenzó por la mañana con más de dos horas de conversaciones entre Xi y su homólogo estadounidense, Donald Trump, en la capital china.

El comunicado chino sobre la reunión destacó el acuerdo entre los líderes de que los dos países deberían tener una “relación estratégica constructiva y estable”, un marco que debería guiar las relaciones durante los “próximos tres años y más allá”.

El mandato de Trump se extiende por tres años más.

El comunicado de Pekín también planteó la cuestión de si Estados Unidos y China podrían establecer un nuevo paradigma para las relaciones entre grandes potencias y trascender la «trampa de Tucídides », la teoría de que una potencia emergente y una hegemonía establecida están destinadas a la guerra. Estas eran preguntas «planteadas por la historia, el mundo y la gente», afirmó.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este jueves que su homólogo chino, Xi Jinping, le ofreció “ayuda” con la guerra de Irán y la reapertura del estrecho de Ormuz durante la reunión que mantuvieron en Pekín.

“Al presidente Xi le gustaría que se llegara a un acuerdo. Me dijo: ‘Si puedo ser de alguna ayuda, me gustaría serlo’”, explicó Trump en una entrevista con la cadena Fox News desde China.

Según un extracto de la entrevista, que se emitirá por completo el jueves por la noche en Estados Unidos, Trump afirmó que al presidente chino “le gustaría que se abriera el estrecho de Ormuz”.

Según el líder estadounidense, Xi también se habría comprometido ante Trump a no suministrar equipamiento militar a Irán.

“Dijo que no va a entregar equipo militar, lo cual es una declaración importante. Pero, al mismo tiempo, dijo que compran gran parte de su petróleo allí y que les gustaría seguir haciéndolo”, explicó.

Taiwán

De su lado, el presidente chino, Xi Jinping, advirtió este jueves a su homólogo estadounidense, Donald Trump, que una gestión inadecuada de la cuestión de Taiwán podría empujar a ambos países a un «conflicto».

Más allá de la pompa inicial, Xi utilizó un tono menos efusivo y afirmó que ambas partes «deberían ser socios, no rivales», al destacar desde el primer momento la situación de Taiwán, una isla autónoma y de régimen democrático que Pekín reclama como parte de su territorio.

«La cuestión de Taiwán es el tema más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos», dijo Xi, según declaraciones publicadas por los medios estatales chinos.

«Si se maneja mal, las dos naciones podrían chocar o incluso entrar en conflicto, lo que empujaría a toda la relación entre China y Estados Unidos a una situación muy peligrosa», añadió durante la reunión, que duró unas dos horas y 15 minutos.

El viaje de Trump a Pekín es el primero de un presidente estadounidense en casi una década.

Banquete e invitación a la Casa Blanca

En un banquete por la noche en su honor, el mandatario estadounidense celebró las conversaciones «extremadamente positivas y productivas» con su homólogo.

Xi, menos efusivo, insistió nuevamente en esa cena en su mensaje de cooperación entre ambas potencias y aseguró que el progreso de China es compatible con el lema de Trump: «Make America Great Again» (Estados Unidos Primero).

Esta relación bilateral ha encontrado momentos bajos desde la anterior visita de Trump en 2017, con ambos países enzarzados en una guerra comercial en gran parte de 2025 por la ofensiva arancelaria estadounidense y con múltiples desacuerdos en temas globales.

Trump invitó a su homólogo chino, Xi Jinping, y a su esposa, Peng Liyuan, a visitar la Casa Blanca el próximo 24 de septiembre, durante el banquete de Estado celebrado en Pekín con motivo de su visita oficial a China. En su intervención, el líder republicano calificó la relación entre Estados Unidos y China de “una de las más importantes de la historia” y la definió como “muy especial”, al tiempo que brindó por la “prosperidad” de ambos países y por un futuro “brillante” para los vínculos bilaterales.

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