La primera operación vinculada a Haití fue la ONUVEH, en 1990, destinada a supervisar las elecciones que llevaron al poder a Jean-Bertrand Aristide. En 1993, tras su derrocamiento, surgió la Misión Civil Internacional en Haití (MICIVIH), respaldada por la ONU y la OEA, con énfasis en derechos humanos y fortalecimiento institucional.
Pese a la violencia y múltiples interrupciones, la MICIVIH se mantuvo activa hasta el año 2000.

En paralelo, la ONU desplegó la UNIMH (1993-1996) para garantizar el retorno de Aristide y apoyar la profesionalización de las fuerzas armadas y la policía. Le siguieron la UNSMIH (1996-1997) y la UNTMIH (1997), con mandatos cortos pero centrados en consolidar la Policía Nacional de Haití.
Posteriormente, la MIPONUH (1997-2000) y la MICAH (2000) continuaron con labores de asesoría civil y seguridad institucional.
MINUSTAH, la misión más larga e influyente
Tras la salida de Aristide en 2004, el Consejo de Seguridad autorizó la Fuerza Multinacional Provisional (FMP) y, poco después, creó la Misión de Estabilización de la ONU en Haití (MINUSTAH).
La MINUSTAH se prolongó por 13 años (2004-2017) con más de 11,000 efectivos en su punto máximo. Estuvo marcada por la represión de bandas armadas, pero también por su rol tras el devastador terremoto de 2010, que dejó más de 220,000 muertos. Sin embargo, la misión fue fuertemente criticada por denuncias de abusos, corrupción y la introducción del cólera en el país.

La MSS y sus limitaciones
En 2023, la ONU aprobó la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), liderada por Kenia, con un mandato inicial de un año. Su meta era fortalecer a la Policía haitiana, pero la misión apenas logró reunir 970 efectivos frente a los 2,500 proyectados.
Con un presupuesto estimado de 600 millones de dólares, solo consiguió recaudar 115 millones, lo que derivó en una operación limitada y considerada ineficaz.

La nueva Fuerza de Eliminación de Pandillas (GSF)
El 30 de septiembre de 2025, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por mayoría la creación de la Fuerza de Eliminación de Pandillas (GSF), con un mandato de un año prorrogable. La resolución contó con 12 votos a favor, ninguna oposición y tres abstenciones (China, Rusia y Pakistán).
La GSF contará con hasta 5,500 efectivos policiales y militares, además de 50 civiles. Su misión principal será recuperar el control territorial y combatir a las pandillas, que dominan actualmente el 90% de la capital haitiana, Puerto Príncipe.
El presidente dominicano Luis Abinader calificó la aprobación como un paso decisivo hacia la estabilidad no solo de Haití, sino de toda la región.
Sin embargo, países como Rusia y China expresaron reservas. Moscú acusó al Consejo de impulsar una “aventura peligrosa y mal planificada”, mientras que Pekín cuestionó la falta de un estudio previo sobre el terreno y criticó a Estados Unidos por incumplir compromisos en la MSS.

La resolución establece que los costos serán cubiertos por contribuciones voluntarias, lo que despierta dudas tras el fracaso financiero de la MSS. Además, aunque la GSF actuará bajo normas internacionales y de derechos humanos, colectivos humanitarios advierten riesgos de abusos, sobre todo en operaciones conjuntas con la Policía haitiana.
La misión también deberá lidiar con la incorporación de menores de edad en las pandillas, lo que plantea retos legales y sociales para su reintegración.
