El exvicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, falleció a los 84 años debido a complicaciones de neumonía y una larga enfermedad cardiovascular, confirmaron medios estadounidenses.
Cheney, considerado el arquitecto de la guerra contra el terrorismo y uno de los hombres más poderosos en la historia reciente de Washington, sufrió durante décadas problemas cardíacos que culminaron en un trasplante de corazón en 2012.
Su familia comunicó que “su amada esposa Lynne, sus hijas Liz y Mary, y otros miembros de la familia estuvieron con él cuando falleció”. Cheney, que sirvió como congresista por Wyoming y secretario de Defensa, dejó una huella indeleble en la política exterior estadounidense, marcada por su influencia en decisiones militares de gran alcance.

El estratega de la invasión de Panamá
Como secretario de Defensa bajo el presidente George H. W. Bush, Cheney fue el cerebro detrás de la invasión estadounidense a Panamá en diciembre de 1989, conocida como Operación Causa Justa.
Bajo su dirección, las tropas estadounidenses intervinieron para derrocar al general Manuel Antonio Noriega, quien se declaró en guerra contra Estados Unidos y le acusaron por tráfico de drogas.
La operación, que duró más de un mes, dejó más de 500 muertos según cifras oficiales, aunque organizaciones panameñas y de derechos humanos sostienen que el número real de víctimas fue muy superior.
La Asamblea General de las Naciones Unidas, la OEA y el Parlamento Europeo condenaron la invasión por considerarla una violación del derecho internacional, mientras Washington la justificó como una acción para “restaurar la democracia”.

Tras la rendición de Noriega en enero de 1990, el presidente electo Guillermo Endara asumió el poder bajo supervisión estadounidense.

Noriega, excolaborador de la CIA, lo extraditaron a Estados Unidos, donde le condenaron a 40 años de prisión.
En Panamá, la fecha de la invasión 20 de diciembre la declararon Día de Duelo Nacional en 2022, como recordatorio de las víctimas civiles.

El arquitecto de Irak
Años después, como vicepresidente de George W. Bush, Cheney fue el principal impulsor de la invasión a Irak en 2003, bajo la falsa premisa de que el régimen de Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva.
Esa guerra, junto con la intervención en Afganistán, marcó el inicio de lo que se conocería como “las guerras interminables”.

Incluso tras la revelación de la falsedad de esas pruebas y los informes sobre torturas en cárceles como Abu Ghraib y Guantánamo, Cheney nunca mostró arrepentimiento.
“Era lo correcto en aquel momento. Lo creía entonces y lo sigo creyendo ahora”, declaró en una entrevista con CNN en 2015.
A pesar de su pasado ultraconservador, el veterano político sorprendió en 2024 al respaldar públicamente a Kamala Harris. Harris en ese entonces era la candidata demócrata a la presidencia, calificando a Donald Trump como “la mayor amenaza para Estados Unidos”.

“Intentó robar las últimas elecciones utilizando la mentira y la violencia para mantenerse en el poder… Por eso daré mi voto a la vicepresidenta Kamala Harris”
Dick Cheney
La furiosa respuesta de Donald Trump
En respuesta, Donald Trump estalló en su red Truth Social con un mensaje que se volvió viral:
“Dick Cheney es un republicano irrelevante, al igual que su hija, quien perdió por el mayor margen en la historia de las elecciones al Congreso. No pudieron indultar a Scooter Libby, quien hizo tanto por ellos (¡pero fue tratado tan injustamente!).
¡Yo lo logré! Es el rey de las guerras interminables y absurdas, que desperdicia vidas y billones de dólares, igual que la camarada Kamala Harris. Soy el Presidente de la Paz, y solo yo detendré la Tercera Guerra Mundial!
Lo que Liz Cheney hizo con el Comité de Perdedores Políticos es impensable. Ella y sus secuaces borraron y destruyeron toda la evidencia e información; desapareció.
Gran parte de ella demostraba que Nancy Pelosi era responsable del caso J6: no brindó seguridad. Cheney y los demás deberían ser procesados, ¡pero la camarada Kamala es aún peor!”
Este enfrentamiento simbolizó el divorcio definitivo entre el viejo aparato republicano y el trumpismo. Allí dejo claro que incluso las figuras históricas como Cheney no escapaban al fuego cruzado de la nueva era política estadounidense.
