El mandatario de Colombia, Gustavo Petro entregó el sombrero que perteneció a Carlos Pizarro Leongómez, excomandante del M-19 y firmante del proceso de paz que permitió la desmovilización de esa guerrilla en 1990. La prenda fue entregada a María José Pizarro, hija del líder asesinado y exsenadora.
Durante la ceremonia, Petro afirmó que el sombrero representa «la paz» y aseguró que «quemarlo sería volver a asesinar a Carlos Pizarro». Según explicó el mandatario, el objeto no solo tiene un valor histórico para la familia Pizarro, sino que simboliza la transición de la lucha armada hacia la participación democrática, tras la firma de la paz del M-19 y la convocatoria de la Asamblea Constituyente de 1991.
El presidente señaló que el sombrero «le pertenece al pueblo y a la paz» y explicó que decidió devolverlo a la familia para preservar su significado histórico. El gesto se produjo en medio de la conmemoración del Día de la Independencia y pocas semanas antes de finalizar su mandato presidencial.
¿Por qué el sombrero tiene un significado especial?
Carlos Pizarro fue el último comandante del Movimiento 19 de Abril (M-19), organización guerrillera que firmó un acuerdo de paz con el Estado colombiano en 1990. Tras dejar las armas, se convirtió en candidato presidencial, pero fue asesinado el 26 de abril de ese mismo año durante un vuelo comercial.
Para Petro, antiguo integrante del M-19, el sombrero representa la decisión de abandonar las armas para defender las ideas mediante la política. En su discurso recordó que Pizarro «entró a la Casa de Nariño a firmar la paz» y presentó la prenda como un legado de reconciliación nacional.
Un gesto cargado de simbolismo
La entrega del sombrero hizo parte de una serie de actos simbólicos con los que Petro cerró su gobierno. También anunció el retorno de la espada de Simón Bolívar a la Quinta de Bolívar y la entrega de la sotana del sacerdote Camilo Torres Restrepo a una institución patrimonial, como parte de su visión sobre la memoria histórica y la construcción de paz en Colombia.
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El gesto generó diversas reacciones políticas. Mientras sectores afines al Gobierno lo interpretaron como una reivindicación del proceso de paz y de la memoria de Carlos Pizarro, críticos cuestionaron el uso de símbolos asociados al M-19 en un acto oficial de despedida presidencial.
