Reunión Trump-Putin: ¿un nuevo Yalta en el siglo XXI?

¿En qué se parece la reunión de Alaska entre Trump y Putin a la conferencia de Yalta?
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Tras la caída del Tercer Reich, el presidente de la Unión Soviética, Yosif Stalin, el presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, y el primer ministro británico, Winston Churchill, se reunieron en Yalta, una localidad ubicada en la península de Crimea, la que hoy ocupa Rusia desde el 2014.

El 4 de febrero de 1945, tres presidentes se sentaron a definir el destino de Alemania y, aunque Francia tuvo una participación significativa, ya que Alemania ocupó una parte de su territorio, y aunque inicialmente los derrotaron en 1940, la resistencia que hubo por parte de los franceses marcó el inicio de la caída de Alemania nazi.

Pero el presidente Stalin no estaba dispuesto a aceptar la participación de Francia en la negociación del destino de Alemania. Para la decisión final, la Unión Soviética tuvo el apoyo de los Estados Unidos y, finalmente, Francia no participó en la reunión de Yalta.

Aunque Churchill tenía un conocimiento de que la división de Alemania sería el comienzo de la Guerra Fría, fue un momento inevitable para la diplomacia en ese momento. Allí surgió un nuevo orden mundial en el cual tenían como protagonistas a Estados Unidos y la Unión Soviética.

La reunión entre Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética fue acalorada; por una parte, la Unión Soviética recordando el gran dolor que habían sufrido por los ataques alemanes y, mientras tanto, los ministros norteamericanos Frank Stettinius y el secretario de Asuntos Exteriores británico Anthony Eden recordaron el tratado de Versalles firmado en 1919, el cual fue el acuerdo de paz que formalmente puso fin a la Primera Guerra Mundial, pero también sentó las bases para la Segunda Guerra Mundial.

El acuerdo primario fue desmilitarizar a Alemania y dividirla en cuatro zonas; allí tendrían control los Estados Unidos, Rusia, Reino Unido y, finalmente, Francia. Francia fue incluido al final en las negociaciones, aunque con territorios de menor proporción que las primeras potencias que se habían reunido.

Nuevo orden mundial y el inicio de la Guerra Fría

Allí se sentaron las bases para la Guerra Fría que más adelante volvería a Alemania en una de las historias más relevantes del último siglo; también se propuso de parte de la Unión Soviética crear un tribunal internacional que juzgaría los crímenes nazis en Nuremberg.

En cuanto se trataba de Polonia, la Unión Soviética estaba decidida a crear un país poderoso, libre e independiente, tal y como lo expresó Stalin en su momento. A esto ninguna de las partes puso trabas para la negociación, solo que deberían celebrar elecciones libres y convertirse en un país soberano.

Pero aunque Stalin fue el precursor de una Polonia libre e independiente, no permitió que se realizaran elecciones libres en ese país, como tampoco en Checoslovaquia, Hungría, Rumania y Bulgaria. Esto abrió el camino a la división europea que más tarde le llamaron «el telón de acero».

Para cerrar los múltiples acuerdos llevados a cabo en la conferencia de Yalta, se celebró lo que fue la cumbre de Potsdam. Allí la Unión Soviética quedó como una gran ganadora con gran parte del este europeo y poco de lo que podían hacer la parte oriental dividida entre el Reino Unido y los Estados Unidos.

Después de esto se tornó difícil para la parte oriental de Europa hacer a Stalin cumplir los acuerdos que generaron en ese momento.

La Conferencia de Yalta, aunque buscaba la paz, también reveló las grietas en la alianza entre las potencias aliadas.  Estas grietas, junto con las ideologías enfrentadas y las divisiones territoriales, allanaron el camino para la Guerra Fría, un período de tensión y competencia entre Estados Unidos y la Unión Soviética. 

Sombra de Yalta en la geopolítica mundial

Aunque no se iguala al panorama que vivimos hoy, vemos que Estados Unidos se reúne con Rusia para decidir el futuro de Ucrania, incluso sin incluirla. Como si este no fuera un país independiente y soberano.

Desde el 2014, cuando Rusia tomó la península de Crimea, y allí se sentaron las bases para la guerra entre Ucrania y Rusia, y ya en 2021, con la excusa de la pretensión de Ucrania de formar parte de la OTAN, Rusia intervino en una guerra que al día de hoy tiene más de cuatro años de vigencia.

Hoy el presidente de Rusia, Vladímir Putin, y el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se reúnen en Alaska para determinar el fin de la guerra entre Ucrania y Rusia y, finalmente, cómo se repartiran los territorios finalizada la guerra.

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Aunque en múltiples ocasiones el presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, ha reiterado que sin Ucrania en la ecuación no habría un acuerdo de paz, como tampoco se invitó a la Unión Europea a la reunión, aún invierte una cantidad de recursos de manera significativa en la guerra.

El miércoles, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, publicó en X que Europa, Estados Unidos y la OTAN han fortalecido los puntos en común para Ucrania. Seguiremos en estrecha coordinación. Nadie desea más la paz que nosotros: una paz justa y duradera, dejando conocer que Trump ha llegado a un acuerdo con la Unión Europea, aunque esta no participe en la reunión en Alaska.

 En este paso, Trump intenta convencer a Putin de liberar a las regiones ucranianas de Kherson y Zaporiyia, donde actualmente tiene cierto control militar.

En cambio, Putin mantendrá el control de la península de Crimea y tomará la región del Donbás en el este de Ucrania, que está formada por Donetsk y Luhansk, según publicaciones de la BBC.

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