La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó que la marcha convocada bajo la etiqueta de la «Generación Z», que derivó en disturbios este fin de semana, no estuvo integrada mayoritariamente por jóvenes, como sugerían sus promotores.
Según dijo, entre los participantes aparecieron figuras conocidas de la oposición que desde años atrás impulsan protestas contra el Gobierno, incluso desde la administración de Andrés Manuel López Obrador.
Sheinbaum apunta a presencia opositora y a un grupo violento
Sheinbaum sostuvo que los manifestantes esperaban llenar el Zócalo capitalino, pero la convocatoria fue menor a la proyectada. Afirmó además que “muchos adultos y pocos jóvenes” integraron la marcha, y aseguró que lo más llamativo fue la actuación violenta de un pequeño grupo que portaba herramientas como esmeriles, ganzúas y martillos.
La mandataria destacó que este grupo fue combatido la Policía y se deslindó de cualquier ejercicio represivo.
«Los jóvenes mexicanos no son violentos», dijo, al denunciar que al final de la jornada se activó una campaña digital desde cuentas extranjeras para posicionar la idea de que el Gobierno reprime a la juventud.
Sheinbaum cuestionó el origen de la violencia y sugirió que podría tratarse de acciones organizadas.
«¿Están pagados? ¿Por qué se fueron contra la Policía?» cuestionó la mandataria. Al mismo tiempo, llamó a los organizadores de la protesta, a quienes asocia con la oposición, a deslindarse de estos actos y asumir responsabilidad por el tono de la convocatoria.
La presidenta acusa campaña digital y cuestiona a figuras opositoras
La mandataria también criticó al empresario Ricardo Salinas Pliego, a quien acusó de impulsar la movilización desde sus plataformas de comunicación. Aseguró que sectores de la derecha internacional intentan frenar la transformación política que, según ella, respalda la mayoría del país.
Sheinbaum reiteró que la protesta no se generó espontáneamente ni estaba encabezada por jóvenes, como buscaba instalarse en redes. Dijo que una investigación digital confirmó la participación de opositores locales y grupos de ultraderecha internacional mediante el pago de bots para amplificar la convocatoria.
Finalmente, la presidenta se solidarizó con periodistas que denunciaron agresiones durante los disturbios y anunció investigaciones sobre posibles abusos policiales.
Finalmente, llamó a no responder a provocaciones y reafirmó que su Gobierno no reprimirá manifestaciones pacíficas, aunque insistió en que México rechaza la violencia en cualquier forma.
