EE. UU se conmociona con los detalles del asesinato de la refugiada ucraniana Iryna Zarutska, de 23 años, apuñalada en un tren ligero en Charlotte, Carolina del Norte.
El hecho ocurrió el 22 de agosto y fue captado en imágenes de vigilancia que muestran a la joven intentando protegerse mientras el agresor la atacaba con una navaja.
El sospechoso es Decarlos Brown Jr., un hombre sin hogar con antecedentes criminales. Tras el crimen, enfrenta cargos federales que podrían conllevar la pena de muerte.
Familia del acusado dice que está enfermo
La familia de Brown reveló que padece esquizofrenia paranoide y que en el pasado había agredido a su propia hermana. Según declaraciones recogidas por CNN, el acusado creía que la víctima “leía su mente” y había afirmado que el gobierno le había implantado un chip.

“Es una persona que oye voces en su cabeza y cree que el mundo está en su contra, se va a derrumbar. Y creo que esa noche se derrumbó”, declaró su hermana.
La familia aseguró que intentaron lograr que internaran a Brown en un centro de atención mental a largo plazo, pero no lo lograron. Asimismo, insistieron que su comportamiento deterioró después de ser liberado de prisión en 2022 tras una sentencia de cinco años por robo a mano armada.
Trump pide la pena de muerte

Desde el gobierno, el propio presidente Donald Trump reaccionó pidiendo la pena de muerte para Brown. La fiscal general Pam Bondi también prometió buscar la pena máxima para garantizar que “nunca más vuelva a ser un hombre libre”.
“El animal que mató tan violentamente a la bella joven ucraniana que llegó a Estados Unidos en busca de paz y seguridad debería tener un juicio rápido (¡sin duda!) y solo LA PENA DE MUERTE”, declaró el presidente en Truth Social.
El caso ha reabierto el debate sobre la pena capital en Carolina del Norte, donde la última ejecución ocurrió en 2006. También se cuestiona el acceso a la salud mental en EE.UU., ya que familiares habían intentado internar a Brown sin éxito.
