San Francisco de Macorís. – La comunidad de Villa Riva se encuentra consternada por un acto de violencia que ha sido calificado por las autoridades como un “hecho punible grotesco”. Wilken Peña Mota, un joven padre, está bajo investigación por agredir a su propia hija de apenas 11 meses, causándole más de 100 heridas con un clavo.
El brutal ataque ha desatado una ola de indignación y ha puesto en el centro del debate la seguridad de los más vulnerables en el país.
Según la fiscal titular de la provincia Duarte, Smaylin Rodríguez, el caso es de una gravedad extrema. La menor fue agredida en repetidas ocasiones, un acto que superó los límites de la crueldad.
Tras el incidente, la pequeña fue llevada de urgencia al Hospital Municipal Alicia de Legendre y posteriormente trasladada a un centro de salud privado en San Francisco de Macorís, donde fue atendida y dada de alta.

Medida de coerción y obstáculos judiciales
El Ministerio Público ha tomado una postura firme. La fiscal Rodríguez informó que solicitarán prisión preventiva, la medida de coerción más estricta, para garantizar la seguridad de la menor y de su madre.
Aunque la madre desistió del proceso, sigue bajo la protección del Ministerio Público, que continuará con la acción penal para asegurar que se haga justicia.
El proceso judicial, sin embargo, enfrentó un primer revés: la audiencia para conocer la medida de coerción fue suspendida luego de que los abogados de Peña Mota recusaran a la jueza encargada del caso. Este movimiento legal ha generado preocupación sobre la posible dilación del proceso.
El factor “Sasa” y la petición de la familia
Además de la agresión a su hija, se reveló que Peña Mota también atacó a su abuela, presuntamente bajo los efectos de una droga conocida como “Sasa”. Este detalle añade una capa de complejidad al caso, sugiriendo posibles factores externos que influyeron en su comportamiento.
A pesar de la brutalidad de los hechos, la reacción de algunos familiares ha sido sorprendente: piden la liberación de Peña Mota, describiéndolo como una “persona noble”.
Esta petición contrasta con la gravedad de los crímenes y con la postura de las autoridades, quienes insisten en la necesidad de aplicar todo el peso de la ley.
El caso de Wilken Peña Mota es un recordatorio de que la violencia no tiene fronteras, ni siquiera dentro de los lazos familiares.
