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Por primera vez en 32 años, el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que mide la situación de la salud, la educación y las condiciones de vida de los países, empeoró a nivel mundial durante dos años consecutivos.

Este importante indicador retrocedió a niveles de 2016, revirtiendo gran parte de los avances hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Así lo establece el último Informe sobre Desarrollo Humano: “Tiempos inciertos, vidas inestables: configurar nuestro futuro en un mundo en transformación”.

De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el retroceso es prácticamente universal, ya que más del 90 por ciento de países registraron un deterioro de los niveles de su IDH en 2020 o en 2021, y más del 40 por ciento en ambos años.

En el caso de la República Dominicana, el país se mantiene en la categoría de desarrollo humano alto, ubicándose en la posición número 80 del ranking mundial, muy cerca de China, país asiático que ocupa la posición 79 en la lista de 191 países.

Según este último estudio, el país caribeño escala a dos posiciones con relación al 2020, situándose con un valor del índice de desarrollo humano de 0.767.

A pesar de los retos de la COVID-19, en 2021, el país logró mantenerse con desarrollo humano alto.


Cruda desigualdad


No obstante, al analizar la variable desigualdad en este indicador, la República Dominicana pierde un 19.4%.

El documento expone que aunque algunos países empiezan a recuperar el terreno perdido, la recuperación es parcial y desigual, lo que amplía aún más las brechas en el desarrollo humano a nivel global. En este punto América Latina y el Caribe se ven particularmente afectada como región.

“Si no se produce un drástico cambio de rumbo, puede que nos dirijamos hacia un futuro con aún más privaciones e injusticias, alerta el PNUD al tiempo que advierte que la existencia de incertidumbres interconectadas entre sí están provocando una desestabilización sin precedentes en las vidas de las personas.


Haití cuarto país con IDH más bajo

Al final de la lista figuran 31 países con el nivel de desarrollo humano más bajo. Encabezan el listado República Unida de Tanzania, Pakistán, Togo, Haití, Nigeria, Ruanda, Benín, Uganda, Lesoto, Malawi, Senegal, entre otros.

En el otro extremo favorable, están los países con un nivel de Índice de desarrollo muy alto. Entre los primeros diez están Suiza, Noruega, Islandia, Hong Kong, Australia, Dinamarca, Suecia, Irlanda, Alemania y Países Bajos.


Múltiples crisis

El documento destaca que los últimos dos años resultaron ser devastadores para miles de millones de personas en todo el mundo, con la pandemia de la COVID-19 seguida por la guerra en Ucrania y su interrelación con enormes transformaciones sociales y económicas, amenazantes cambios a nivel planetario, y un extraordinario avance de la polarización.

Al presentar el informe, Achim Steiner, administrador del PNUD, sostuvo que con la crisis inflacionaria y energética se demuestra que si bien es tentador adoptar medidas de corto plazo, como los subsidios a los combustibles fósiles, tales respuestas retrasan los cambios sistémicos a largo plazo que es preciso adoptar.

En ese sentido, el Informe recomienda aplicar políticas dirigidas a fomentar las inversiones desde las energías renovables hasta la preparación frente a las pandemias y el aseguramiento como la protección social para preparar a las sociedades ante las contingencias de un mundo incierto.

Agrega que la innovación en sus múltiples variantes tecnológica, económica, cultura puede también desarrollar capacidades para responder a los desafíos que surjan en el futuro.

Una tercera parte de la población bajo estrés

Para Pedro Conceição, autor principal del Informe, “navegar esta incertidumbre exige redoblar nuestra apuesta por el desarrollo humano y mirar más allá de mejorar la riqueza o la salud de las personas.

Precisó que también es importante proteger el planeta y proporcionar a las personas herramientas que les permitan sentirse más seguras, recuperar la sensación de control sobre sus vidas, y tener esperanza en el futuro. “Ya antes de la COVID-19 se veía la doble paradoja que supone un progreso acompañado por una mayor inseguridad y una creciente polarización.

Hoy en día, una tercera parte de la población mundial se siente estresada y menos de un tercio confía en los demás, lo que supone un importante obstáculo a la hora de adoptar políticas constructivas para las personas y el planeta”, observó.

El objetivo del desarrollo humano es ayudar a que las personas lleven una vida que valoren mediante el aumento de sus capacidades, algo que no se limita a los logros en materia de bienestar, sino que incluye la capacidad de actuar y las libertades.

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