Buscan implementar terapias con robots para niños autistas

A mediados del próximo año estaría instalado en la República Dominicana el primer centro de terapias asistidas por robots para niños dentro del espectro autista y otras condiciones que afectan el neurodesarrollo.

Se trata de una iniciativa de la psicóloga dominicana y logopeda Ángela Tejeda, radicada en Miami, quien participó ayer como panelista en el conversatorio “Autismo en República Dominicana 2025: Construyendo un enfoque integral para el futuro”.

El encuentro reunió a una comunidad de padres y madres con hijos dentro del espectro, que crean contenido de valor en medios y plataformas digitales, con la intención de abrir camino hacia la inclusión y la normalización del autismo.

El conversatorio se desarrolló en el marco de la celebración del segundo aniversario de “Azul Podcast”, un espacio de conversación, educación y esperanza sobre esta condición, dirigido por la comunicadora Sharmín Díaz.

Abordada por la prensa minutos antes de su presentación, la doctora Ángela Tejeda, quien además de especialista en este tipo de intervenciones es madre de una niña con este diagnóstico, se comprometió a instalar en Santo Domingo el primer centro de terapias que utiliza la robótica para interactuar con niños con autismo.

“Esto me nace de la pasión, porque hay mucha necesidad en nuestro país. No hay que ser ciego; de verdad es triste lo que los padres tienen que pasar: no hay escuelas, terapias… es difícil. Yo me comprometí a regresar a mi país y el centro va”, recalcó.

Este espacio ofrecerá en un solo lugar terapias del lenguaje, conductual y ocupacional.

“Así tengamos que entrenar a estudiantes de psicología, mi país se merece tener una voz, ser un país inclusivo y que estos niños puedan vivir aquí sin problemas para encontrar una escuela, un centro o un terapista”, señaló.

Tejeda es la ejecutiva principal del Early Intervention Program, en Miami.

“La tecnología, para que lo sepan, está más avanzada de lo que podamos imaginar. La inteligencia artificial es solo un mecanismo. Los robots interactúan con un niño a un nivel que muchas veces no se logra entre personas; esa conexión es tan natural que sorprende”, explicó.

Según la especialista, los robots no son solo tecnología, sino herramientas poderosas diseñadas para apoyar el desarrollo social, emocional y del lenguaje de los niños dentro del espectro autista. Trabajan áreas clave como la comunicación, la interacción social y la gestión emocional, adaptándose a las necesidades de cada niño mediante programas personalizados y captando su atención de manera natural, lo que facilita el aprendizaje y la conexión.

De acuerdo con Tejeda, existen investigaciones que evidencian resultados positivos en la interacción entre robots y niños con desafíos en el neurodesarrollo.

“Hay mucha gente que piensa: ‘¿Mi hijo va a hablar como un robot?’ No es así. Para eso están las terapias de lenguaje; hay miles de programas que ayudan a corregir conductas inapropiadas”, dijo.

El conversatorio contó con la participación de la activista Miriam Inkenbrandt Gima, conocida en las redes como La madre de Raquel, una adolescente dentro del espectro.

“Comunicar sobre autismo es un sacrificio”

“Llevo 17 años en este camino, en mi país y de manera internacional, y debo decir algo importante: comunicar sobre el autismo es un sacrificio. No hay una recompensa física, sino espiritual. El autismo está presente en uno de cada 31 casos; es un problema real, y somos nosotros, los padres, quienes impulsamos los cambios”, expresó.

En calidad de anfitriona, Sharmín Díaz sostuvo que a través de Azul Podcast se busca visibilizar, orientar y llevar esperanza a cientos de familias que conviven con esta condición.

“Hemos querido darles voz a esas familias que no la tienen: personas de a pie, de Guachupita, Gualey, Pedernales, Barahona, La Vega, Santiago, San Carlos, lugares recónditos… gente que no puede pagar un centro, una terapia o una alimentación especial para sus hijos”, manifestó.

En ese contexto, el humorista Liondy Ozoria habló en nombre de cientos de familias en el país que no cuentan con los recursos necesarios para costear las terapias y tratamientos.

“Realmente ese es el punto que más lastima a los padres. Ya de por sí es difícil tener un niño dentro del espectro autista en casa, y encima hay que buscar cómo pagar una terapia. Todo esto sale muy caro. Cuando decimos en los medios que sobrepasan los 100 mil pesos, no exageramos: esa es la realidad que nos duele”, expresó.

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