El Senado de la República reconoció ayer al arzobispo emérito de Santiago, monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, por su trayectoria de servicio y sus aportes a la sociedad dominicana, destacando su vida dedicada a la Iglesia, la educación, la comunicación y la promoción de valores.
El presidente de la Cámara Alta, Ricardo de los Santos, entregó al sacerdote un pergamino de reconocimiento, a propuesta del senador Rafael Barón Duluc, durante un acto al que asistieron legisladores, autoridades, familiares, representantes de la Iglesia católica, colaboradores y amigos.
Al agradecer la distinción, De la Rosa y Carpio aprovechó la ocasión para ponderar la importancia del Congreso Nacional en la democracia dominicana y valorar la disposición al diálogo que, según afirmó, percibe actualmente en el Senado.
“El Senado existe desde la Independencia, desde 1844. Es decir, es más viejo que yo. Y es el signo de la democracia, el Congreso, Cámara de Diputados y Cámara de Senadores”, expresó el arzobispo emérito de Santiago.
Asimismo, resaltó la función del Congreso como institución representativa del sistema democrático dominicano y consideró que la apertura al diálogo constituye una señal positiva.
“Actualmente, no voy a decir muchas cosas, sino la percepción es que está muy abierto al diálogo. Ya hoy tienen las orejas abiertas, y eso es un signo de democracia”, manifestó.
El religioso también expresó su gratitud al presidente del Senado, a los senadores y diputados presentes, así como a las autoridades, representantes de la Iglesia, familiares, colaboradores y amigos que le acompañaron durante el acto.
Monseñor De la Rosa y Carpio nació el 19 de septiembre de 1939 en el paraje de Los Ríos, en el municipio de Higüey, provincia La Altagracia. ¿
