El connotado abogado sostiene que los cambios de Abinader buscan relanzar el Gobierno, generar nuevas expectativas y acelerar la ejecución durante los últimos dos años
El abogado, analista político y consultor en negociación Nelson Espinal Báez afirmó que los recientes cambios en el tren gubernamental del presidente Luis Abinader deben leerse como una estrategia de relanzamiento para los últimos dos años de gestión, en un momento en que el Gobierno necesita recuperar iniciativa, ordenar expectativas y acelerar la implementación de proyectos y reformas pendientes.
Durante su participación este lunes en Despierta con CDN, de CDN 37, Espinal Báez sostuvo que el Gobierno tomó una decisión políticamente inteligente al desplazar el foco de una rendición de cuentas hacia una agenda de nombramientos y cambios institucionales
A su juicio, hablar de rendición de cuentas obliga a mirar el pasado, mientras que los nombramientos generan expectativa sobre el futuro.
“Cuando tú hablas de nombramientos y haces cambios tan importantes, tú creas expectativa, tú creas esperanza”, planteó el analista, al interpretar que el Gobierno buscó colocarse a la ofensiva y marcar la agenda de los próximos dos años.
Ito Bisonó y una nueva visión de Cancillería
Espinal Báez consideró que, de todos los nombramientos recientes, el más importante es el de Víctor “Ito” Bisonó como canciller de la República.
Explicó que esa designación puede leerse dentro de una nueva visión de las relaciones internacionales, en la que la diplomacia tradicional debe incorporar cada vez más dimensiones vinculadas con la geopolítica, la seguridad económica, el comercio internacional, la inversión, el nearshoring y las cadenas de suministro.
A su juicio, el contexto geopolítico internacional está transformando también la naturaleza de la diplomacia. El comercio, las inversiones, la tecnología y las cadenas de suministro han dejado de ser exclusivamente asuntos económicos y forman parte cada vez más de las estrategias de política exterior y seguridad de los Estados.
En ese escenario, Espinal Báez destacó que Bisonó aporta una experiencia particularmente vinculada a estas áreas. Durante muchos años fue diputado y presidió la Comisión Permanente de Industria y Comercio de la Cámara de Diputados, y posteriormente estuvo al frente del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes. Esa trayectoria le ha permitido desarrollar un conocimiento amplio de los sectores productivos, del comercio y de las relaciones económicas nacionales e internacionales.
“Cancillería debe caminar conjuntamente con los aspectos económicos”, sostuvo.
Un Gobierno exitoso en crisis, pero retado en la cotidianidad
Al evaluar los seis años de Gobierno de Abinader, Espinal Báez afirmó que la administración ha sido exitosa como gestora de crisis.
Sin embargo, identificó dos grandes retos: la gestión de la cotidianidad y la comunicación política de Gobierno.
Para el analista, una cosa es diseñar correctamente una política pública, una reforma o un proyecto de infraestructura, y otra es llevarlos a la práctica. Esa gestión de la cotidianidad requiere disciplina, coordinación, seguimiento y capacidad de ejecución.
Espinal Báez consideró que el Gobierno ha mejorado en materia de comunicación, aunque señaló que durante una primera etapa enfrentó dificultades en ese terreno. Recordó que la comunicación de Gobierno constituye una especialidad propia, distinta tanto de la comunicación electoral como de la comunicación corporativa.
Los proyectos y reformas pendientes
El analista vinculó el reto de la cotidianidad con los grandes proyectos y reformas planteados por la administración.
A su juicio, varias reformas y proyectos llevan tiempo pendientes y requieren mayor capacidad de gestión, concertación y ejecución. Espinal Báez sostuvo que el Gobierno debe pasar de la idea a la implementación y que los proyectos y reformas pendientes no pueden permanecer indefinidamente en discusión.
Planteó que, si una reforma necesita ajustes, lo razonable es avanzar, aprobar, aplicar y luego realizar, mediante mesas de concertación, las modificaciones que correspondan.
“Avancemos”, fue la idea central de su planteamiento.
Justicia, corrupción y Ministerio Público
Durante el análisis también se abordó el impacto político de los grandes casos de corrupción impulsados por el Ministerio Público.
Espinal Báez pidió distinguir claramente entre el papel del Poder Ejecutivo, la actuación del Ministerio Público y las decisiones del Poder Judicial. Afirmó que si un expediente termina en condena, descargo, no ha lugar o extinción, esa decisión corresponde a los tribunales y no debe atribuirse automáticamente al Gobierno.
Defendió, además, que uno de los aciertos de la administración ha sido la intención de preservar un Ministerio Público independiente.
Señaló que ni la anterior procuradora ni la actual provenían de las filas partidarias del PRM, sino que ambas tenían trayectorias dentro del sistema de justicia, una como jueza y otra como fiscal.
PRM: cambios también reflejan correlación interna
Espinal Báez también analizó los movimientos desde la perspectiva del partido de Gobierno.
Recordó que, cuando Abinader llegó al poder en 2020, la composición política del Gobierno reflejaba en parte las fuerzas internas del PRM surgidas de las primarias.
A su juicio, seis años después resulta natural preguntarse si los recientes movimientos reflejan también una evolución en la correlación de fuerzas dentro del partido, donde conviven distintos liderazgos con peso político propio. Durante la conversación mencionó, a modo de ejemplo, a dirigentes como David Collado y Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón, sin pretender hacer una enumeración exhaustiva de las figuras relevantes dentro del PRM.
El analista aclaró que habría que hacer un estudio más detallado de cada nombramiento para determinar su composición política, pero consideró normal que la evolución de las fuerzas internas del PRM tenga algún reflejo en el Gobierno.
Abinader como árbitro del PRM
Otro punto relevante fue el papel de Abinader como presidente del PRM.
Espinal Báez consideró que, al no tener posibilidad constitucional de repostularse a la Presidencia de la República, Abinader queda en una posición idónea para arbitrar entre las distintas fuerzas internas que competirán por la candidatura presidencial.
Recordó que el PRM tiene su origen en el PRD, una organización con una larga historia de competencia y diferencias internas, por lo que la figura de Abinader podría contribuir a preservar la cohesión, administrar las diferencias y facilitar una competencia interna ordenada.
Empresariado y Gobierno: críticas legítimas
Espinal Báez también analizó la relación entre el sector empresarial y el Gobierno.
Descartó hablar de una ruptura y consideró que existe más bien un proceso de reacomodo, acompañado de cuestionamientos legítimos de sectores empresariales sobre la forma en que se han construido y tramitado algunas decisiones, reformas y proyectos.
Recordó que recientemente el propio Conep ha colocado en el debate público temas como la confianza, la estabilidad de las reglas de juego, la necesidad de mayor diálogo y la importancia de que las decisiones relevantes puedan ser examinadas con suficiente profundidad.
A su juicio, esos planteamientos no deben interpretarse necesariamente como un distanciamiento del sector privado frente al Gobierno, sino como una oportunidad para fortalecer los mecanismos de interlocución y mejorar la calidad de los procesos de decisión.
Espinal Báez reiteró una reflexión que ya había planteado anteriormente a elCaribe: la confianza no se decreta, sino que se construye a partir de instituciones y procesos capaces de producir decisiones consistentes, transparentes y predecibles.
Consideró que el Gobierno puede aprovechar esta nueva etapa para fortalecer los espacios de diálogo y concertación con el empresariado y con los demás sectores de la sociedad, sin que ello implique sustituir la responsabilidad de gobernar y decidir.
La ofensiva final
La lectura general de Espinal Báez es que Abinader intenta iniciar sus últimos dos años con una narrativa de futuro.
Los nombramientos, especialmente el de Bisonó en Cancillería, envían señales sobre una administración que busca conectar política exterior, economía, comercio y geopolítica, al tiempo que procura fortalecer su articulación con el partido, el empresariado y los distintos sectores de la sociedad, y acelerar los proyectos y reformas pendientes.
El desafío, según su análisis, será convertir esa expectativa en resultados.
Para Espinal Báez, el Gobierno ya mostró capacidad para gestionar crisis. Ahora debe demostrar que puede gestionar la cotidianidad: ejecutar, coordinar, implementar y convertir en hechos concretos los proyectos y reformas pendientes.
