Evacuaron familias en el noroeste por huracán Irma

Vecinos de la comunidad Los Cacaos de Samaná amarraron los techos. Kelvin Mota

Sólo en María Trinidad Sánchez y Samaná se registraron al menos 300 familias que ingresaron a los albergues

Ante la inminente llegada del huracán Irma, ayer cientos de familias de las provincias María Trinidad Sánchez y Samaná fueron evacuadas hacia refugios, en resguardo de sus vidas.

A pesar de que Irma se dirigía hacia Puerto Rico a una velocidad de 24 kilómetros por hora, con vientos de casi 300 kilómetros, en la zona norte del país el cielo estaba ligeramente nublado y el mar ya comenzaba a mostrar olas de hasta siete pies de altura.

La operación se inició desde bien temprano y contó con el apoyo del personal de Defensa Civil, el Ejército y la Policía Nacional, quienes en camiones recorrieron las principales zonas vulnerables y orientaron a las personas sobre la magnitud del fenómeno climatológico que azota la zona del Caribe.

Pero la evacuación de las familias no fue una tarea fácil, debido a que muchas personas estaban desinformadas sobre el peligro de un huracán de categoría cinco y se negaban a abandonar sus casas a orillas del mar o se oponían a ser llevadas a albergues.

La señora Ramona Henríquez, alojada en el albergue del Centro Educativo de Los Cacaos, explicó que debió salir de su casa porque está frente a la playa, pero aseguró que muchos de sus vecinos se mantienen renuentes a salir por temor a perder sus cosas.

“Lo poco que uno tiene está ahí en esas casas, entonces no es fácil abandonarlo todo por la llegada del huracán. Estoy en esta escuela porque la guardia me trasladó, pero no sé qué van a hacer con nosotros, ni cuánto tiempo vamos a permanecer refugiados aquí”, comentó.

Frente a esto, la directora de la Defensa Civil de Samaná, Moraima Ramón, anunció que el desalojo de las familias, comenzó a las 2:00 de la tarde y que se hizo especial énfasis en los caseríos ubicados frente al mar o en las cercanías a los ríos.

“Por ahora no se han registrado contratiempos, pero la ciudadanía debe mantenerse alerta ante las recomendaciones que están efectuando las autoridades, a través de la radio y de altoparlantes”, dijo.

Ramón detalló que en la zona se habilitaron ocho albergues con una capacidad para mil personas.

Explicó que en Las Majaguas, de Sánchez, fueron evacuadas unas 100 familias, al igual que en el Valle y Los Cacaos, porque se encontraban en peligro.

“Estamos recorriendo todo el municipio de Samaná, haciéndole un llamado a las personas que viven a orillas de los ríos y las cañadas y sobre todo en la zona vulnerable a que estén atentos a los boletines del Centro de Operaciones de Emergencias (COE)”.

También, el alcalde del municipio Santa Bárbara de Samaná, Nelson Núñez, resaltó que hicieron una campaña de concientización en diferentes comunidades vulnerables, a los fines de que la población entendiera la magnitud del fenómeno y que frente a esto, lo más importante es preservar la vida.

“Al final del día lo material se puede recuperar, pero la vida no”, indicó.

Explicó que en el municipio fueron habilitados 37 albergues, con una disponibilidad de 4,800 personas.

“Tenemos comunidades muy vulnerables como los Cacaos, porque el mar prácticamente entra a la comunidad y genera olas de gran tamaño que podrían arrasar todo a su paso”, mencionó.

Por su parte, la directora de Defensa Civil de la provincia María Trinidad Sánchez, Minerva Santos, explicó que en el plan de contingencia, por el paso del huracán, participarán 470 voluntarios, quienes estarán prestos a atender cualquier contingencia.

Señaló que fueron habilitados 76 albergues, 12 de los cuales se encuentran en Nagua.

“Hemos estado haciendo evacuaciones en las zonas vulnerables del municipio Nagua, como Buenos Aires y el Barrio Peña Gómez; además de Río San Juan y Cabrera”, dijo.

Santos comentó que sólo en Nagua se refugiaron 63 familias, que suman unas 200 personas, las cuales fueron trasladadas hacia diferentes escuelas para su protección.

Comercios cerraron sus puertas desde temprano

Desde bien temprano, localidades como Samaná y Nagua, cerraron sus puertas ante la poca afluencia que registraron las playas, como consecuencia de la inminente llegada del huracán Irma. En el Malecón de Samaná, los locales que venden comida y las tiendas que funcionan en las plazas, se dedicaron a reforzar puertas, ventanas y techos y a quitar las lámparas y las publicidades de las paredes; mientras que en Nagua, a las tres de la tarde, ya todo estaba cerrado y se veía poca gente en la calle. Personal de Defensa Civil, Policía Nacional y el Ejército, recomendaba a los turistas y lugareños que se fueran a sus hoteles o a sus casas a resguardarse de los daños del huracán.
Los supermercados exhibían grandes filas de gente que intentaba abastecerse y las estaciones de combustibles también tenían filas; muchas de ellas estaban cerradas.

Voluntarios
Defensa Civil. Unos 470 voluntarios se desplegaron en la provincia María Trinidad Sánchez para la evacuación de familias.

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