Sánchez, Samaná — Una ola de indignación y solidaridad recorre el municipio de Sánchez tras trascender el desgarrador caso de doña Graciela Hidalgo, una mujer de entre 85 y 86 años de edad, quien vive en condiciones de extrema vulnerabilidad y recibió una factura eléctrica por la suma desproporcionada de 19,000 pesos dominicanos.
Doña Graciela, quien se encuentra postrada en una silla de ruedas tras someterse a una compleja intervención quirúrgica en una de sus piernas, reside sola y carece de empleo o ingresos fijos.
Su subsistencia depende exclusivamente de la caridad y el auxilio de vecinos y allegados.
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De acuerdo con testimonios de residentes de la zona, la vivienda unipersonal de la envejeciente cuenta con un equipamiento eléctrico mínimo e indispensable: una nevera vieja, un abanico y unos cuantos bombillos.
Eduardo Hernández, hijo y vecino inmediato de la afectada, señaló que el consumo histórico de su residencia solía oscilar entre los RD4,000 y RD4,500 mensuales, por lo tanto, el salto abrupto a casi 20,000 pesos representa un incremento superior al 300%, catalogado, como un «asalto a mano armada» y un abuso flagrante.
Los comunitarios denunciaron además que intentar canalizar una revisión a través de las oficinas comerciales de la empresa distribuidora se ha convertido en un vía crucis.
Las exigencias de trámites burocráticos extensos y plazos de registro entorpecen la solución para familias de escasos recursos, que ven cómo el costo de la vida y los servicios básicos continúan asfixiándolos.
Ante este panorama, la comunidad hace un llamado urgente y enérgico a la Superintendencia de Electricidad (SIE) y a su oficina de protección al consumidor (PROTECOM), así como a las autoridades competentes, para que intervengan de inmediato en este caso y pongan un alto a la crisis de facturaciones desproporcionadas que afecta a los sectores más vulnerables de la provincia de Samaná.
A través de registros audiovisuales compartidos por residentes locales, se evidencian contrastes preocupantes en el funcionamiento de los medidores instalados por la Empresa Distribuidora de Electricidad del Norte (Edenorte).
En las imágenes se observa cómo contadores digitales se mantienen completamente apagados o inactivos a pesar de estar conectados a la red, mientras que otros equipos registran consumos en viviendas sin tener energia eletrica que señalan deficiencias persistentes en el servicio energético diario.
