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El Gobierno está en apuros diplomáticos y comerciales por las presiones que tiene de organismos internacionales y de Estados Unidos por la deportación de ilegales.

La gestión del presidente Luis Abinader ha sido retadora en materia de política exterior por los cambios geopolíticos que vive el mundo, que incluyen el inicio de las relaciones diplomáticas de la República Dominicana con China y el impacto que tiene en la relación con Estados Unidos.

Adicionalmente, ha tenido que lidiar con el agravamiento de la crisis de Haití, el mayor reto histórico que ha tenido la República Dominicana en materia de política exterior.

Esos desafíos han sido enfrentados de manera adecuada por la gestión del presidente Abinader conforme al criterio de los especialistas en materia internacional, Iván Gatón y Heydi Berroa, catedrática de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (Pucmm) en derecho internacional público y especialista en diplomacia.

Ambos coinciden en que las dificultades por las que atraviesan las relaciones entre el país y Estados Unidos, a raíz del comunicado de la embajada de la potencia en territorio dominicano, en el que acusa al país de racista y el bloqueo a la producción de azúcar del Central Romana, se hubiese evitado si el gobierno norteamericano hubiese contado con un embajador en el país. Estados Unidos no tiene embajador oficial desde el 20 de enero del 2020, cuando oficialmente dejó el cargo la embajadora, Robin Bernstein.

Gatón advirtió que lo ocurrido en las relaciones con Estados Unidos, es evidente que se necesita una mejor gestión ante el gobierno de esa potencia.

“Debemos tener una visión política con base en los intereses, hacer lobby, tener previsiones sobre lo que puede pasar, lo del Central Romana se pudo evitar. A pesar de ser el país más solidario con Haití hemos perdido la batalla del relato porque no hay visión geoestratégica”, afirmó el catedrático universitario.

El especialista sostuvo la forma errónea con que se ha manejado la diplomacia desde un punto de vista de la geopolítica. “Sí hay que reconocer que el Gobierno dominicano actua de la forma más acorde posible a los intereses nacionales. Pero, desde fuera, la gente puede idealizar. Una cosa son las teorías de los idealizantes y otra es cuando se está en la realidad del asunto y se da cuenta de cómo se maneja el mundo”, dijo el catedrático.

Gatón consideró que al país le hace falta un observatorio geopolítico que le permita responder con base en una estrategia los retos de la política exterior y no sobre la base de tácticas. Dijo que una visión estratégica va más allá de un gobierno y que no es exclusiva de un partido político.

De su lado, Berroa sostuvo que en el impasse la falta de un embajador de Estados Unidos en el país fue determinante para evitar que la situación llegara al punto donde se encuentra. “El reto es llegar a un acuerdo con Estados Unidos cuando en la actualidad se ha manifestado un cierto distanciamiento diplomático, acentuado por la ausencia de representante en el país”, expresó.

La catedrática señaló que el país tiene derecho y facultad de definir la manera en que se relaciona con otro. “Lo importante es que las decisiones respondan a una política exterior coherente y pensada para el bien común entre ambas partes, el hecho de que el país haya definido cómo relacionarse con China, es totalmente válido”, expuso. Agregó que la vía diplomática es la adecuada para enfrentar la situación con Estados Unidos.

China, Estados Unidos y Haití, se complicaron

El presidente Luis Abinader, el 30 de octubre del 2020, dos meses y medio después de asumir el Ejecutivo, el 16 de agosto del 2020, definió como especiales las relaciones con Estados Unidos y le advirtió a China que sus inversiones en el país se limitarían a las áreas no estratégicas. Delimitó las áreas claves en puertos, aeropuertos y telecomunicaciones.

Al gobierno de Abinader le llegó el agravamiento de la crisis de Haití tras el asesinato del presidente Jovel Moïse, el 7 de julio del 2021. Además del vacío de poder en la vecina nación, el avance de las pandillas, la industria del secuestro y la ola de violencia, ha generado preocupación internacional.

En República Dominicana, los grupos presionan al Gobierno para que incremente las deportaciones de haitianos ilegales, lo que provocó una repulsa del alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

El tema se complicó por el comunicado del gobierno norteamericano que denuncia supuestas prácticas racistas en el país. Empeoró, luego de que el gobierno norteamericano anunciara una veda al mercado del azúcar contra el Consorcio Central Romana, por supuestas prácticas que violan los derechos de los trabajadores de los ingenios azucareros.

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