La credibilidad del Banco Central, clave en controlar inflación

El destacado economista Jaime Aristy Escuder explicó que los cambios abruptos de la política monetaria, debilitan la credibilidad de las autoridades respecto a la meta de inflación y pueden provocar un desanclaje de sus expectativas.

Durante su participación de ayer en CDN Canal 37, el especialista indicó que esa situación cobra una mayor importancia en un entorno internacional marcado por choques de oferta negativos, como la pandemia del covid-19, la impredecible política arancelaria de Trump o el encarecimiento de los combustibles, condicionantes que presionan al alza los costos y los precios.

“En agosto de 2011, el Banco Central de Brasil decidió subir la tasa de interés de referencia y, poco después, recortarla. Ese viraje abrupto en la política monetaria sin una justificación creíble bastó para que las expectativas de inflación, tanto de corto como de largo plazo, comenzaran a subir de inmediato”, resaltó.

El economista agregó: “Como documenta un reciente estudio realizado por Marco Bonomo y otros economistas, el zigzagueo monetario aumentó la dispersión, la volatilidad y la sensibilidad de los pronósticos macroeconómicos a factores transitorios, indicios claros de pérdida de credibilidad”.

“La lección es contundente: cuando la autoridad monetaria envía señales contradictorias con su meta de inflación, los agentes revisan su percepción del compromiso institucional y desaparece la estabilidad de precios”, añadió.

“Cambios bruscos en el tono”

Por otra parte, dijo, que la literatura económica confirma que la narrativa del banco central es un instrumento de política monetaria tan relevante como la propia tasa de interés. “Cambios bruscos en el tono —pasar de un mensaje restrictivo a uno acomodaticio sin nueva información que lo respalde— pueden alterar las expectativas de inflación aun cuando la tasa de interés permanezca fija”.

El economista expresó que el resultado es un aumento de la incertidumbre, una mayor sensibilidad a las noticias de corto plazo y un debilitamiento del ancla nominal. “En síntesis, una comunicación incoherente del banco central puede desanclar las expectativas sin necesidad de modificar la tasa de referencia”, destacó. Resaltó que a finales de marzo, el Banco Central de la República Dominicana publicó su comunicado de política, donde se anunció “la decisión de mantener su tasa de interés de política (TPM) en 5.25% anual.”

De acuerdo con el documento, la medida tomó “en consideración el escalamiento del conflicto bélico en Medio Oriente, en el cual se ha producido un incremento de la incertidumbre global y ha generado aumentos significativos en el precio del petróleo y otras materias primas.”

“Ante esa situación, que presionará hacia arriba los precios, la autoridad monetaria se mantendrá monitoreando la evolución de las condiciones internacionales, con el objetivo de adoptar oportunamente las medidas necesarias que contribuyan al cumplimiento de la meta de inflación”, destacó.

El economista concluyó que esto significa que, en caso de requerirse, el Banco Central está dispuesto a ejecutar una política monetaria restrictiva, en línea con lo recomendado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) la semana pasada.

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