La Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) presentó los resultados de una investigación realizada en Bayahíbe que determinó que las temperaturas urbanas están estrechamente relacionadas con los materiales de construcción, el color de las fachadas y la presencia de vegetación.
El estudio “Isla de calor urbano y su relación con el color de las fachadas de una ciudad costera del Caribe: caso Bayahíbe” analizó el fenómeno de la Isla de Calor Urbano (ICU), caracterizado por temperaturas más elevadas en áreas urbanizadas respecto a zonas rurales cercanas, condición asociada a procesos de urbanización, industrialización, incremento del consumo energético y reducción de áreas verdes.
La investigación encontró que las zonas con predominio de asfalto y materiales de alta absorción térmica, junto con una baja cobertura vegetal, registran mayores temperaturas. “Además, el color influye tanto en la eficiencia térmica como en el microclima urbano por su capacidad de absorber o reflejar calor”, explicó este miércoles la investigadora principal, doctora Orisell Medina, durante el XXI Congreso Internacional de Investigación Científica, organizado por el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT), que este año tiene como sede la PUCMM.
El equipo investigador está integrado además por los doctores Virginia Flores, Víctor Bohórquez, Manuel Peralta y Víctor González. Los resultados mostraron que las temperaturas promedio dependen tanto de los materiales empleados como de la cantidad de vegetación presente. Las áreas con mayor presencia de hormigón, zinc, asfalto y menor cobertura vegetal registraron temperaturas superiores, mientras que los espacios con árboles y superficies permeables mantuvieron condiciones térmicas más favorables.
La investigación también identificó que los colores claros, especialmente el blanco, favorecen una mayor reflexión de la radiación solar, reduciendo la acumulación de calor en las edificaciones, mientras que los tonos oscuros contribuyen al aumento de la temperatura superficial.
El estudio señala que la Isla de Calor Urbano es uno de los desafíos ambientales más importantes para las ciudades contemporáneas. En el contexto caribeño, destaca, además, que las ciudades costeras enfrentan una vulnerabilidad particular frente al cambio climático debido al aumento del nivel del mar y a la intensificación de las olas de calor.
“Entonces, es vital la creación de espacios sombreados y refugios climáticos, también la concienciación sobre los riesgos térmicos”.
Estudio: un total de 355 edifiaciones
Orisell Medina puntualizó que priorizar materiales de alta reflectancia y ampliar la cobertura vegetal podrían mejorar el confort térmico de las ciudades, lo cual disminuiría el consumo de energía, “sobre todo en climas como el nuestro, donde cada vez estamos más expuestos a los efectos del cambio climático”. Para esta investigación se estudiaron 355 edificaciones distribuidas en 24 manzanas del centro urbano de Bayahíbe.
