Estudio de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) advierte que la región se ha convertido en una de las principales rutas utilizadas por redes de tráfico de migrantes y organizaciones criminales internacionales.
La investigación recuerda que la migración ha sido históricamente una característica esencial de la identidad caribeña. Sin embargo, durante los últimos años el fenómeno ha adquirido nuevas dimensiones.
La región continúa siendo un espacio de emigración neta, teniendo a Estados Unidos como principal destino, seguido por Canadá, España y Francia. No obstante, además de ser un territorio de salida, el Caribe se ha transformado en una zona de tránsito utilizada por miles de personas que intentan llegar de manera irregular a territorio estadounidense.
Según los datos analizados por la PUCMM, la migración irregular junto a otros factores ha aumentado significativamente debido a factores económicos, políticos, sociales y de seguridad que afectan a distintos países de América Latina, África y Asia.
El estudio señala que numerosas organizaciones criminales han identificado a los países caribeños como puntos estratégicos para movilizar personas hacia Norteamérica.
Las rutas migratorias caribeñas registran actualmente uno de los niveles más elevados de muertes y desapariciones de migrantes en el mundo, situación que refleja los riesgos extremos que enfrentan quienes emprenden estos trayectos.
La investigación cita análisis que indican que las redes de tráfico de migrantes utilizan distintos territorios insulares y costeros de la región para transportar personas procedentes no solo de América Latina, sino también de otros continentes. Esta realidad ha generado preocupación entre gobiernos, organismos internacionales y expertos en seguridad.
