En el proyecto de reconstrucción y reparación del puente Gregorio Luperón, conocido como de La Barquita, y el nuevo puente paralelo que será construido, ya han sido derribadas más de 200 viviendas, desde que en mayo del 2025 comenzaron los trabajos.
Hasta el momento, el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) no ha hecho público el nombre de la firma constructora o contratista adjudicada para la ejecución de la obra, ni el nuevo puente paralelo que se pretende realizar.
Sin embargo, comunitarios del subsector La Barquita, del populoso sector de Los Mina, dicen que los pobladores han tenido reuniones con la empresa Proyectos Industriales S.A. (PINSA), quien realiza las intervenciones en la zona, que abarcan los levantamientos socioeconómicos, las notificaciones de desalojo, los avalúos y el pago de las indemnizaciones económicas a las familias afectadas.
MOPC no licita el puente de La Barquita pese a derribar más de 200 casas en la zona
lunes, 28 de septiembre, 2026
Pobladores de La Barquita esperan pacientes que les paguen las indemnizaciones para irse de la zona y que se dé paso a la reconstrucción del puente Gregorio Luperón. En el proyecto de reconstrucción y reparación del puente Gregorio Luperón, conocido como de La Barquita, y el nuevo puente paralelo que será construido, ya han sido derribadas más de 200 viviendas, desde que en mayo del 2025 comenzaron los trabajos. Fotos: Orlando Ramos
Estas acciones son realizadas bajo la supervisión formal y directa por el MOPC a través de su equipo técnico y legal, en coordinación con la comunidad y las autoridades locales de la Alcaldía de Santo Domingo Este (ASDE).
Proyectos Industriales S.A. (PINSA) es una firma dominicana especializada en construcciones metálicas e infraestructura pesada, contratada por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) para que realice obras como la rehabilitación de juntas y puentes metálicos. Esa misma empresa realiza en la actualidad la reparación del Puente Francisco del Rosario Sánchez (de la 17) y en el pasado ejecutó la reparación del Puente Juan Pablo Duarte.
Conforme a informaciones obtenidas con uno de los técnicos de esa empresa, que no quiso dar su nombre, las intervenciones de infraestructura en el puente Gregorio Luperón (La Barquita), que PINSA abarca, son las negociaciones directas con propietarios de viviendas, las mediciones de campo y liberación del derecho de vía, y que estas tareas se realizan con la supervisión directa de ingenieros del MOPC, que se encarga de la organización de las reuniones directas con propietarios e inquilinos.
También dijo el ingeniero de planta que la empresa para la que trabaja se encarga de establecer los acuerdos económicos y que en esos encuentros se presentan los avalúos de los inmuebles que deben demolerse para dar paso a los cimientos, estribos o accesos de las nuevas estructuras, acordando montos de indemnización y plazos de desalojo (habitualmente de 15 días) después del desembolso de los cheques emitidos por el Estado.
Añadió que PINSA posee la coordinación operativa. “Busca que la salida ordenada de las familias para proceder con el desarme de edificaciones vulnerables y el inicio de los trabajos pesados de pilotaje y reparación estructural se realicen en un ambiente de paz y sin traumas”.
Uno de los propietarios que firmó el contrato de desalojo es Manuel Marmolejo, de 88 años, fundador de La Barquita; dijo que acordó por un monto de ocho millones de pesos y que el acto civil fue de común acuerdo y que solo espera que le entreguen el cheque para irse de la zona.
“Mi casa es un edificio de cuatro apartamentos y aquí viven mis hijos con su familia; todos estamos dispuestos a irnos, claro, con los cuartos en la mano”, expresó Marmolejo.
El poblador de La Barquita dice que es fundador del sector, que fue el primero en establecerse allí en el 1979, a pocos días del ciclón David, y que vio cómo poco a poco esa localidad se fue llenando de familias hasta convertirse en una realidad.
“Aquí ya se han derrumbado más de 200 viviendas que han recibido el pago de sus casas, yo espero por el mío para irnos tranquilos”, sostuvo Marmolejo.

La Barquita y su historia
El puente Gregorio Luperón (La Barquita) está situado en Santo Domingo Este, que conecta a Los Mina con Sabana Perdida, sobre el río Ozama. Este viaducto inició su construcción en el año 1978 en el gobierno del presidente Joaquín Balaguer y se concluyó en el de Antonio Guzmán, fue la primera obra de infraestructura que realizó su gobierno recién instalado en el poder.
Desde su construcción, nunca se le han realizado reparaciones ni mantenimientos de importancia; solo ha recibido pintura y bacheo. Este puente tiene una longitud de 260 metros, con dos carriles, una altura libre de 8 metros, construido en acero y concreto. Se diseñó para una vida útil de 20 años.
Su nombre de “La Barquita” se debe a que, en los inicios, para cruzar el río Ozama y unir el sector de Los Mina con Sabana Perdida, se usaban unas barcazas diminutas, hechas de madera en forma de plataforma, en la que, además de personas, se cruzaban animales, motores, ajuares, víveres, etcétera.
El nombre de este puente es en honor al general Gregorio Luperón, héroe de la Restauración dominicana. La Barquita tiene sus orígenes después de la revolución de 1965, cuando algunas provincias campesinas fueron emigrando hacia la capital dominicana, principalmente hacia Los Mina. Muchos afirman que después del huracán David, en 1979, esta localidad recibe la mayor cantidad de emigrantes.
En el año 2011, el diputado Virgilio Merán, de Santo Domingo Norte, logró que la Cámara de Diputados aprobara un proyecto de resolución para que el presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández, construyera un puente paralelo al Gregorio Luperón (La Barquita), pero nunca se ha realizado.
Desde entonces, los vecinos de las inmediaciones del puente, tanto los de Los Mina como los de Sabana Perdida, reciben notificaciones y son censados. Empero, la ejecución se esfuma con el tiempo y, con cierta regularidad, nuevos pobladores se mudan, lo que en la actualidad crea nudos jurídicos y económicos que dificultan las adjudicaciones de los trabajos.
