Redacción.- Un incendio en un vertedero puede parecer controlado en la superficie y, sin embargo, continuar activo durante días o incluso semanas debajo de las capas de residuos. La razón está en la propia estructura de estos sitios: grandes cantidades de basura acumulada, materia orgánica en descomposición, materiales combustibles, bolsas de aire y gases generados durante el proceso de degradación.
Cuando se produce una fuente de ignición, ya sea por una causa accidental, una actividad humana o, en algunos casos, por una combustión espontánea relacionada con las condiciones del propio residuo, las llamas pueden propagarse por la superficie y también penetrar hacia el interior de la masa de basura. Una vez allí, el comportamiento del fuego cambia.
En las capas internas puede producirse una combustión lenta, conocida como fuego latente o smoldering, que no necesariamente genera grandes llamas, pero mantiene temperaturas elevadas y continúa consumiendo materiales. Este tipo de fuego es especialmente difícil de detectar y extinguir porque puede avanzar por zonas profundas sin que sea visible desde el exterior.
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El problema de lo que ocurre debajo de la basura
Uno de los principales obstáculos para los bomberos es que el agua aplicada desde la superficie no siempre alcanza el punto donde se encuentra el foco. Los residuos pueden formar capas compactadas que dificultan la penetración del agua, mientras que los espacios existentes entre los materiales permiten que el calor permanezca atrapado.
Por esa razón, un incendio puede dejar de presentar llamas visibles y continuar produciendo humo. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) ha documentado situaciones en las que la mayor parte de la superficie de un montón de residuos parecía apagada, pero el interior permanecía muy caliente y con zonas de combustión lenta.
En estos casos, la estrategia no consiste únicamente en echar más agua. Es necesario localizar las zonas calientes, remover los residuos y, cuando corresponde, aislar el material que continúa ardiendo para reducir el acceso de oxígeno.
¿Qué tiene que ver el metano?
Otro elemento importante es el gas que se genera naturalmente dentro de los vertederos. La descomposición de los residuos orgánicos en condiciones de poco oxígeno produce biogás, compuesto aproximadamente por 50 % de metano y 50 % de dióxido de carbono, además de pequeñas cantidades de otros gases.
El metano es altamente inflamable. Por eso, la acumulación o migración de este gas puede aumentar el riesgo de incendios y explosiones cuando encuentra una fuente de ignición.
La presencia de gases también puede favorecer que un incendio se extienda por diferentes partes de una masa de residuos. La EPA advierte que los incendios activos en vertederos pueden intensificarse por la presencia de gases del vertedero, incluido el metano.
Esto explica por qué la extinción de un fuego en estos lugares requiere algo más que atacar las llamas visibles: también es necesario controlar las condiciones que permiten que la combustión continúe debajo de la superficie.
¿Por qué el agua puede no ser suficiente?
El agua es fundamental durante la respuesta de emergencia, pero su utilización por sí sola puede no resolver un incendio profundo. Si el foco se encuentra varios metros debajo de los residuos, una parte importante del agua puede no llegar hasta él.
Además, introducir grandes cantidades de agua no sustituye la necesidad de eliminar o aislar el material que continúa ardiendo. Por eso las operaciones suelen combinar agua con maquinaria pesada, excavación, redistribución de los residuos y cobertura con tierra u otro material apropiado.
Durante la intervención del vertedero de Jarabacoa, el Ministerio de Medio Ambiente informó que se necesitarían unos 10,000 metros cúbicos de caliche, con una capa de al menos 45 centímetros, como parte de las labores para reducir el ingreso de oxígeno y controlar la combustión. Para los trabajos también se contempló el uso de camiones, excavadoras, retroexcavadoras y tractores.
La cobertura cumple una función esencial: separar el material en combustión del oxígeno disponible. En operaciones de emergencia de la EPA también se ha utilizado la cobertura con suelo como una medida para aislar material que permanece ardiendo y reducir las emisiones procedentes de la combustión lenta.
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El papel de las excavadoras y otros equipos
La maquinaria pesada permite hacer algo que los bomberos no pueden conseguir únicamente con mangueras: abrir la masa de residuos para localizar los puntos calientes y redistribuir el material.
Excavadoras, retroexcavadoras, tractores y bulldozers pueden utilizarse para remover residuos, separar áreas afectadas, crear accesos para los equipos de emergencia y colocar material de cobertura.
El Ministerio de Medio Ambiente también ha recurrido a este tipo de maquinaria durante incendios en vertederos. En un incendio registrado en Duquesa en 2024 fueron utilizadas palas mecánicas, retroexcavadoras, bulldozers, gredas y volquetas, además de camiones cisterna. Después de controlar las llamas, las autoridades mantuvieron labores de mitigación para evitar que el fuego resurgiera.
Un incendio puede volver después de que parece apagado
Que desaparezcan las llamas no significa necesariamente que el incendio haya terminado. Una zona puede conservar suficiente calor para que los residuos vuelvan a arder cuando reciben nuevamente oxígeno.
Por esa razón, después de controlar un incendio es necesario vigilar la zona y comprobar que no existan focos calientes o emisiones que indiquen que la combustión continúa. En algunos casos, la combustión lenta puede prolongarse durante días, semanas o incluso más tiempo si no se intervienen las capas internas de residuos. Documentos de respuesta de la EPA han registrado incendios de residuos que podían continuar durante semanas y, en determinadas condiciones, durante meses.
La duración depende de factores como el volumen y composición de los residuos, la profundidad del fuego, la cantidad de oxígeno disponible, la humedad, las condiciones meteorológicas y la eficacia de las labores de remoción y cobertura. Por ello, no existe un número fijo de días que pueda aplicarse a todos los incendios en vertederos.
¿Qué contaminantes libera la quema de basura?
El humo de un vertedero no equivale simplemente al humo producido por la quema de madera. En una masa de residuos pueden encontrarse plásticos, caucho, textiles, papel, materia orgánica, metales, productos químicos y otros materiales.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la quema abierta de residuos genera una mezcla de contaminantes atmosféricos que puede tener efectos perjudiciales para la salud y el medioambiente.
Entre los contaminantes que pueden estar presentes dependiendo de los materiales y las condiciones de combustión se encuentran las partículas finas, monóxido de carbono, compuestos orgánicos y otros contaminantes tóxicos. La combustión incontrolada de determinados materiales también puede generar dioxinas y furanos. La OMS señala que los incendios o incineraciones no controladas de residuos pueden ser importantes fuentes de liberación de dioxinas debido a la combustión incompleta.
La composición exacta del humo depende de qué materiales estén ardiendo, por lo que no es correcto afirmar que todos los incendios de vertederos liberan las mismas sustancias o en las mismas concentraciones.
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El riesgo para las comunidades cercanas
El principal riesgo inmediato para las comunidades próximas es la exposición al humo y a las partículas suspendidas en el aire. Las personas con enfermedades respiratorias, los niños, los adultos mayores y otros grupos vulnerables pueden ser particularmente sensibles a la contaminación atmosférica.
La OMS advierte que la gestión inadecuada de residuos y su quema pueden afectar directamente a trabajadores y comunidades vecinas.
A esto se suma el riesgo de propagación de las llamas, especialmente cuando existen viviendas, negocios, vehículos, neumáticos u otros materiales combustibles próximos al vertedero.
¿Qué deberían tener los vertederos para reducir estos riesgos?
La prevención comienza antes de que aparezca el incendio. Los sitios de disposición final deben contar con una planificación que contemple el manejo adecuado de los residuos, control de gases, acceso para equipos de emergencia, disponibilidad de material de cobertura, vigilancia y procedimientos para responder ante incendios.
En la práctica, una respuesta adecuada ante un incendio debe permitir coordinar a bomberos, autoridades municipales y ambientales, disponer de maquinaria y agua, controlar el acceso al área, evaluar la dirección del humo, vigilar la presencia de gases y mantener la zona bajo observación después de que las llamas sean controladas.
¿Qué se sabe de los incendios de Cancino y Jarabacoa?
En el caso de Cancino, Santo Domingo Este, ocurrido el sábado 8 de agosto de 2026, las autoridades corrigieron las primeras versiones que ubicaban el incendio dentro del antiguo vertedero. DO Sostenible informó que el fuego comenzó en un área contigua donde se almacenaban neumáticos y que no afectó ni al antiguo vertedero ni a la estación de transferencia de residuos sólidos. La estación suspendió temporalmente sus operaciones y posteriormente las reanudó tras comprobarse las condiciones de seguridad.
Según explicó la segunda teniente Leonela García, del Cuerpo de Bomberos de Santo Domingo Este, a El Caribe, el incendio se inició alrededor de las 2:00 de la madrugada del 8 de agosto y habría sido provocado por la quema de neumáticos en el vertedero. La oficial también describió que en el lugar se observaban grandes llamas y una densa columna de humo negro.
En Jarabacoa, el Ayuntamiento Municipal informó que el incendio registrado en el vertedero habría sido provocado por personas desaprensivas, poniendo en riesgo los trabajos de estabilización y remediación que se desarrollan en el lugar.
Ante la situación, fueron activadas brigadas del Cuerpo de Bomberos de Jarabacoa, el Cuerpo de Bomberos de Buena Vista y los Bomberos Forestales para sofocar las llamas y evitar que afectaran las labores que se realizan para mejorar las condiciones del depósito de residuos.
En definitiva, un incendio en un vertedero puede durar días porque el fuego no siempre está donde se ven las llamas. Puede permanecer oculto dentro de toneladas de residuos, alimentado por materiales combustibles y favorecido por las condiciones internas del vertedero. Por eso, apagar la superficie es solo una parte de la operación: la verdadera extinción exige encontrar y eliminar los focos internos, reducir el oxígeno, controlar los gases y evitar que el fuego vuelva a encontrar condiciones para reactivarse.
