¿Qué impide una mayor inclusión de personas con discapacidad?

Francina Hungría señaló la basura en las aceras como la mayor traba para el desplazamiento y cuestionó la falta de ejecución de la Ley 5-13 sobre inclusión y accesibilidad

Una acera con basura, cables o desniveles puede convertir un recorrido “sencillo” en una situación de riesgo para una persona con discapacidad.

“La falta de desplazamiento es la brecha más importante que tienen las personas con discapacidad para integrarse a espacios comunitarios, educativos, al empleo y demás”, explicaron los directivos de la Fundación Francina Hungría, José Beltrán y Francina Hungría, durante el Desayuno Especial de de elCaribe-CDN.

Yanessi Espinal, Jessica Bonifacio, Nelson Rodríguez, Francina Hungría, José Beltrán, Camila Payano, Alondra Arias y Andrés Tovar.

La visita se realizó a propósito del VI Congreso de Accesibilidad Urbana de la Fundación Francina Hungría que cerrará con la Campaña del Bastón Blanco 2026 el 13 de octubre de 2026, y centró su enfoque en el lema “IA también es Inclusión y Accesibilidad”.

La activista sostiene que las barreras físicas terminan condicionando la vida de quienes no cuentan con autonomía para desplazarse.

“Y son esos obstáculos que han hecho que un 15 % de la población del país viva confinado, como si viviera un COVID constante porque no cuentan con la autonomía para desplazarse. Entonces se convierten en una mochila, en una carga para una familia que ya de por sí es vulnerada”, destaca.

Asimismo, Hungría y Beltrán lamentan que a más de una década de la promulgación de la Ley 5-13 sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad aún persiste una brecha entre los derechos establecidos en la legislación y las condiciones que encuentran diariamente las personas con discapacidad para estudiar, trabajar, utilizar el transporte público o desplazarse por las ciudades.

Hungría y Beltrán señalaron como pendientes disposiciones relacionadas con la accesibilidad del transporte, las becas para estudiantes con discapacidad y las cuotas de inclusión laboral, al tiempo que reclamaron mayores mecanismos de fiscalización, sanción y presupuesto.

“No existen avances (sobre la Ley 5-13). Se supone que cada año se tenía que sustituir el 10 % del transporte público por transporte accesible, para que en 10 años el total del transporte del Gobierno fuera accesible”, señaló Hungría, y se hizo la pregunta ¿dónde está?

Entre otras de las medidas de accesibilidad pendientes, Hungría también reveló la falta de semáforos sonoros que permitan a las personas con discapacidad visual identificar de manera segura el momento para cruzar una vía.

“Se supone que teníamos que tener semáforos sonoros. Tenemos uno, que no sé si sigue funcionando, en la avenida Correa y Cidrón”, expresó.

A esto agregó que, incluso cuando existe este tipo de dispositivo, su funcionamiento no garantiza por sí solo la seguridad de los usuarios. “Y nadie lo respeta. Pobre del no vidente que se lleve del sonido para cruzar”, advirtió la también ingeniera.

Hungría sostuvo que la incorporación de semáforos sonoros está contemplada en la legislación dominicana y no se limita a la Ley 5-13 sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, sino que también está establecida en la Ley 63-17, que crea el Intrant.

La ausencia de infraestructura accesible, manifestó, evidencia la distancia que todavía existe entre lo establecido en las normas y las condiciones que encuentran las personas con discapacidad al desplazarse por las ciudades.

También cuestionó la aplicación de disposiciones vinculadas con la educación privada y universitaria.

El director de elCaribe, Nelson Rodríguez, guía a Francina Hungría.

“Pero, por ejemplo, los artículos 91, 92 y 93 contemplan que colegios privados y universidades privadas bequen al menos un 1 % del total de su población estudiantil. Que ese número, o sea, un 1 %, sean personas con discapacidad becados al 100 % ”, explicó subrayando que no hay colegios que lo hayan cumplido.

En el ámbito laboral, sostuvo que tampoco se han alcanzado las cuotas previstas. “Ni se cumple el 5 % de la cuota en el sector público ni se cumple el 2 % en el sector privado. Porque la gente le tiene mucho temor al tema de los ajustes razonables”, puntualizó sobre el tema.

Bastón blanco

En la conversación, Beltrán destacó que uno de los principales cambios impulsados por la Fundación Francina Hungría ha sido democratizar el acceso al bastón blanco. Antes de la creación de la Campaña del Bastón Blanco en 2013, conseguir esta herramienta podía implicar listas de espera, depender de donaciones o recurrir a familiares en el extranjero para adquirirla. Hoy, la Fundación los entrega gratuitamente.

De acuerdo con Hungría, 9 de cada 10 bastones que portan las personas ciegas en República Dominicana han sido entregados por la organización.

En otros países el bastón blanco, y específicamente el bastón de punta roja, está reconocido como un símbolo que alerta a conductores y peatones de que quien lo porta es una persona ciega o con baja visión. Asimismo, indicó que existen legislaciones que establecen consecuencias mayores cuando un usuario de este dispositivo resulta afectado en la vía pública.

“Cuando usted en otro país hiere en la vía pública a un usuario del bastón blanco tiene consecuencias, porque éste utiliza un papel reflectivo y como un símbolo internacional que tiene que alertar no solamente a los conductores, sino también a peatones, de que esa persona que lo porta tiene baja visión”, afirmó.

La campaña de entrega de bastones blancos se ha convertido en una tradición y en una vía para responder a las solicitudes que reciben desde diferentes puntos del país.

Hungría mencionó que durante el primer año de la iniciativa se entregaron alrededor de 2,000 bastones, debido a las largas listas de espera existentes en distintas instituciones. Desde entonces, y luego de más de una década de campaña, se distribuyen anualmente entre 400 y 700 bastones, lo que depende de las recaudaciones obtenidas.

En ese sentido, enfatizó que la entrega del dispositivo debe estar acompañada de capacitación. “Un bastón blanco sin la utilización de la técnica es un palo cualquiera. Se necesita de la técnica de orientación y movilidad para poder protegerse en la vía pública de manera efectiva”, concluyó.

Presidente de la Fundación, José Beltrán.

La Inteligencia Artificial como aliada

Los directivos de la Fundación Francina Hungría, destacaron cómo las nuevas tecnologías pueden favorecer la autonomía de las personas con discapacidad.

El VI Congreso de Accesibilidad Urbana de la Fundación Francina, que cerrará la Campaña del Bastón Blanco 2026 el próximo 13 de octubre, tendrá como lema “IA también es Inclusión y Accesibilidad”.

Sobre el encuentro que se realizará a las 9:00 a.m en PUCMM, Beltrán explicó en la mesa de conversación que se abordarán las herramientas de inteligencia artificial, ya que éstas pueden ayudar a las personas con discapacidad visual a identificar objetos, reconocer prendas de vestir, consultar productos por internet, interpretar etiquetas y prospectos de medicamentos o localizar objetos que han caído al suelo.

Diez años para cambiar la ruta

El Gobierno presentó en diciembre de 2025 el Plan Nacional de Discapacidad 2025-2035, una política pública que plantea trabajar durante la próxima década en igualdad de oportunidades, accesibilidad universal, inclusión educativa, trabajo decente y protección social. El plan establece seis ejes estratégicos, entre ellos accesibilidad universal y diseño para todos, inclusión educativa, cultural y deportiva, trabajo decente y empleo sostenible.

La Fundación Francina Hungría, que participó en el proceso de elaboración del plan según sus directivos, plantea que el desafío será convertir esos objetivos en acciones verificables. Para Beltrán, una de las condiciones necesarias es fortalecer la capacidad institucional de fiscalización y sanción.

“Primero tú necesitas tener un órgano vector con realmente capacidad de fiscalización y de sanción”, explicó.

También reclamó que las políticas destinadas a las personas con discapacidad se aborden desde una perspectiva técnica y no únicamente asistencial.

Sobre el punto número tres habla de los recursos. “Y que se destinen presupuestos para las fases. Si tú no destinas presupuestos, todo lo otro va a ser palabrerías. Porque sin presupuestos no hay capacidad operativa”, puntualizó Beltrán.

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