A menos de cuatro meses del apagón general registrado el 11 de noviembre de 2025, el sistema eléctrico dominicano vuelve a encender las alarmas tras un nuevo apagón parcial reportado la mañana de este lunes 23 de febrero, según informó la Empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana (ETED).
La entidad explicó que la interrupción se produjo tras una falla mayor en el Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI), lo que afectó el suministro en distintas zonas del territorio nacional. Desde el primer momento, indicó la empresa, fueron activados los protocolos de emergencia junto al Organismo Coordinador, distribuidoras y compañías generadoras para restablecer el servicio de manera progresiva.
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Un antecedente reciente: el blackout de noviembre
El nuevo evento ocurre luego del blackout nacional del 11 de noviembre de 2025, cuando una avería originada en la subestación de San Pedro de Macorís provocó la salida simultánea de varias unidades de generación eléctrica.
En aquel momento, la desconexión de plantas como la Compañía de Electricidad de San Pedro de Macorís y la Central Eléctrica Quisqueya generó un efecto en cascada que impactó instalaciones como EDAC y AES Andrés, dejando sin energía amplias zonas del país y afectando servicios clave, incluido el Metro de Santo Domingo y el teleférico.
Los reportes de apagones se extendieron desde el Gran Santo Domingo hasta regiones del Cibao, la zona Este y San Cristóbal, evidenciando la vulnerabilidad del sistema ante fallas en puntos estratégicos de transmisión.
¿Eventos aislados o señales de debilidad?
El nuevo apagón parcial vuelve a encender el debate sobre la estabilidad del sistema eléctrico nacional. A diferencia del anterior, que provocó una interrupción total del servicio, esta vez la afectación ha sido limitada y algunos servicios esenciales han logrado mantenerse operativos. Entre ellos, el Metro de Santo Domingo continúa ofreciendo operaciones de manera parcial en varias estaciones, lo que evidencia que la red no colapsó por completo, aunque sí presentó vulnerabilidades.
El Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI) funciona como una estructura altamente dependiente de la coordinación entre sus distintos componentes. Al tratarse de una red interconectada, la salida inesperada de una planta generadora o de una subestación estratégica puede desencadenar un “efecto dominó”, obligando a desconectar otras unidades como mecanismo de protección para evitar daños mayores o un colapso generalizado. En ese contexto, el apagón parcial plantea una pregunta clave: ¿se trata de un evento puntual o de una señal que revela fragilidades estructurales aún pendientes de corregir?
Lo que está en juego
Más allá de la interrupción momentánea del servicio, los apagones impactan la movilidad urbana, la actividad comercial y la confianza en la estabilidad energética del país, un factor clave para la inversión y el desarrollo económico.
Mientras continúan los trabajos técnicos para estabilizar el sistema, la ETED aseguró que seguirá ofreciendo actualizaciones oficiales sobre el proceso de recuperación y las causas definitivas de la falla.
