PUBLICIDAD X
CONTINUAR A ELCARIBE.COM.DO

Se afianza sello de independencia órganos del Estado, la inflación se acentúa; y oposición pelea por liderazgo

Hoy se cumplen dos años de las elecciones presidenciales y congresuales del 2020 que tuvieron lugar en fecha extraordinaria por la pandemia de la civid-9, convirtiéndose en las primerias elecciones en América Latina bajo el protocolo del coronavirus.

Esas elecciones para la República Dominicana significaron uno de los primeros países de la región en impulsar el cambio de gobierno que se ha venido produciendo desde el 2019 y puso fin a la era del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) controlando el poder, el ascenso del Partido Revolucionario Moderno (PRM), el surgimiento del liderazgo de Luis Abinader y la reconfiguración del sistema de partidos políticos con el surgimiento de la Fuerza del Pueblo (FP).

¿Qué ha pasado en el país dos años después de esos cambios? Abinader coloca el sello de independencia a órganos del Estado, especialmente el Ministerio Público, que ha sometido varios casos de corrupción como estrategia de poner fin a la impunidad que se afirma existía en el país. Abinader ha girado su discurso de liberal moderado a más conservador y la inflación se ha disparado por el impacto en el país de la crisis económica mundial.

Desde la oposición, Leonel Fernández se ha colocado como el principal líder opositor y su partido va en crecimiento, mientras el PLD, bajo el liderazgo de Danilo Medina, resiste para sobrevivir como partido fuerte ante hechos como la renuncia constante de dirigentes y al impacto en su imagen de las acusaciones de corrupción pública a figuras sensibles de la organización.

Los hechos evidencian que Abinader ha variado su discurso liberal moderado con la promesa de impulsar la despenalización del aborto en tres circunstancias, lo que no ha ocurrido dos años después del PRM asumir las riendas del poder, a pesar que ese partido en oposición aprobó de manera oficial que sus legisladores apoyarían que se incluyan esas excepciones en el Código Penal.

El enfoque más conservador del gobernante se comprueba, además porque ha asumido con entrega temas que tradicionalmente reivindican esos grupos.

Una prueba es su decisión de iniciar la construcción del muro fronterizo y el endurecimiento del discurso sobre la presencia de haitianos ilegales en el país.

Desde el gobierno, Abinader también tiene una mayor apertura a los medios de comunicación y prefiere mantenerse más en las calles que en el despacho presidencial, un cambio con relación a la figura que proyectó desde la oposición.

De hecho, la constante presencia del mandatario en casi todos los actos del gobierno y eventos del sector privado, ha sido objeto de crítica por especialistas de comunicación, que ven riesgos en ese manejo para la administración estratégica de la figura presidencial.

Desde el punto de vista de las realizaciones, la independencia del Ministerio Público, ha sido la gran apuesta de cambio. Producto de eso, la Procuraduría ha sometido varios casos de corrupción pública que involucran funcionarios tan relevantes como el exprocurador Jean Alain Rodríguez y familiares y cercanos colaboradores del expresidente Danilo Medina. Esa apuesta todavía tiene que pasar la prueba de los tribunales para lograr condenas en los casos de corrupción, que ha sido la debilidad histórica de los casos de corrupción. Recientemente, fracasaron en los tribunales los casos Odebrecht, Tucanos y Los Tres Brazos.

Abinader también impulsó la escogencia de figuras sin vínculos formales con los partidos políticos para la Cámara de Cuentas, la Junta Central Electoral y el Tribunal Superior Electoral. Para complementar el paquete de promesas de poner fin a la impunidad y la corrupción, ha presentado un proyecto de reforma a la Constitución que ha quedado aplazado por falta de consenso y apoyo; y ahora se concentra en aprobar la ley de extinción de dominio bajo el lema de “recuperar lo robado”, pero el proyecto no ha tiene consenso y ha sido ampliamente criticado por la comunidad jurídica.

Fuera de ese tema, el presidente Abinader ha tenido que concentrarse administrar las múltiples crisis con las que ha tenido que gobernar, especialmente el impacto económico de la pandemia que luego se agravó por la invasión de Rusia a Ucrania lo que disparó el precio del petróleo, la energía y materias primas como el maíz y el trigo.

Para enfrentar la inflación, que la acumulada de mayo del 2021 a mayo del 2220 es de 9.47%, el gobierno ha apostado por subir las tasas de interés, subsidiar los combustibles y otras áreas, y una controversial ley que libera del pago de arancel la importación de 67 productos, a fin de bajar su precio para el consumidor.

Abinader ha anunciado e iniciado varias obras en distintos puntos del país como la extensión del Metro a Los Alcarrizos. La oposición ha criticado por la lentitud en la ejecución de proyectos y la baja inversión en planes de desarrollo.

La presente administración también ha sido criticada por dejar sin efecto al menos cinco proyectos por la avalancha de críticas que han generado. La gestión de Abinader también ha sido marcada por acusaciones y cuestionamientos de actos de corrupción en el gobierno y el asesinato del ministro de Medioambiente, Orlando Jorge Mera, en su propio despacho.

¿Y a la oposición cómo le ha ido?

La situación de la oposición al día de hoy podría resumirse en que la FP, dirigido por el expresidente Leonel Fernández, es un partido que luce en crecimiento a juzgar porque constantemente del PLD renuncian dirigentes de todos los niveles y pasan a esa organización. Un ejemplo, es la matrícula de diputados, que arrancó con 11 y ya suman 20 en el bloque.

De su lado, el PLD lucha por mantenerse como partido fuerte pese a la crisis por la división, renuncia constante de dirigentes y los golpes en su imagen por las acusaciones de corrupción a varios de sus dirigentes en su paso por el poder. En cuanto al liderazgo de oposición, dos años después de las votaciones, Fernández es la figura de mayor relevancia.

¿Por qué se cambió la fecha de elección 2020?

En la resolución 42-2020 aprobada a unanimidad por el pleno de la Junta Central Electoral el 13 de abril del 2020, el organismo decidió posponer los comicios pautados para el 17 de mayo de ese año bajo el argumento de “causas de fuerza mayor” por el impacto de la pandemia. La decisión contó con el apoyo de todos los partidos políticos y entidades de la sociedad civil como Participación Ciudadana, la Finjus y el Conep. Las elecciones se pautaron para el domingo 5 de julio bajo un estricto protocolo de salud y se generó una amplia abstención de casi 45%.

Posted in Política
agency orquidea

Más contenido por Yanessi Espinal