Fuerzas dominantes, el PRM y la FP, son las más nuevas, pero todavía no tienen raíces fuertes en la sociedad
El sistema de partidos políticos, a pesar de que cuenta con 34 organizaciones, tres de ellas mayoritarias, experimenta su momento más frágil en casi 50 años, debido a que, según las encuestas y la alta abstención en las últimas elecciones, la desafección hacia las agrupaciones políticas va en aumento, mientras que los partidos que dominan en el escenario son los dos últimos en formarse, la Fuerza del Pueblo (FP) y el oficialista Partido Revolucionario Moderno (PRM), pero ambas organizaciones tienen amplios desafíos para tener raíces fuertes en la sociedad.
Adicionalmente, con el declive del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), las tres organizaciones que lideraron la política en casi medio siglo, el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) y el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) quedan fuera del escenario.
Tomando en cuenta la dependencia que han tenido los partidos políticos de liderazgos fuertes para sostenerse en el tiempo, el país asiste hacia un cambio del modelo político, debido a que el liderazgo fuerte que le queda al país es Leonel Fernández con posibilidades de volver al poder, pues el expresidente Danilo Medina está inhabilitado para el cargo de presidente, lo mismo que el presidente Luis Abinader, líder del PRM, también quedará jubilado en 2028 para volver al Ejecutivo.
Según la encuesta de cultura democrática, publicada por el Ministerio de Economía en 2024, los partidos están en el nivel más bajo, menos de 20%, de confianza en la población. Mientras que otros estudios del mercado electoral como la encuesta Gallup, muestran que el 30% de los votantes no se identifica con los partidos políticos.
Adicionalmente, en las elecciones de 2020 y de 2024, la abstención fue superior al 44%, lo que ha causado preocupación. De hecho, la Junta Central Electoral (JCE) producto de esa realidad, encargó un estudio cualitativa al Centro de Asesoría y Promoción Electoral (Capel), para desentrañar las causas que dispararon el ausentismo en las urnas, especialmente en las votaciones de 2024.
¿Sobrevivirá el PRM sin Luis en la boleta?
En el contexto de los partidos y sus líderes, el presidente del PLD, Danilo Medina, no ha tenido mayor éxito en mantener fuerte al partido morado como líder, básicamente por su limitación de poder encabezar la boleta electoral.
Habría que ver qué ocurre con el PRM, cuando Abinader no sea fuente de poder a partir de 2028. Hasta ahora, solo el PRD sobrevivió a la salida de su líder, el profesor Juan Bosch, en 1973. En ese caso, el relevo ya estaba identificado en el fallecido líder histórico del partido blanco, José Francisco Peña Gómez.
El PLD resistió la primera transición del liderazgo cuando su ideólogo y fundador de la organización, el profesor Juan Bosch salió del escenario para las elecciones de 1996 y el relevo estuvo representado en la figura de Leonel Fernández. Sin embargo, la organización no logró éxito cuando al presidente Medina le tocó pasar la antorcha del poder en 2020, lo que provocó una división en la organización y el inicio de su declive. El PRSC no sobrevivió a la falta de su líder, el fallecido expresidente Joaquín Balaguer.
En el caso específico del partido de gobierno, aún no tiene raíces profundas en la sociedad dominicana como la que tenía el PRD, organización que desplazó del escenario electoral, es decir el perredeísmo era un sentimiento en amplios segmentos de la población, lo que el PRM todavía no ha logrado, con poco más de diez años de existencia.
Con esa realidad, el PRM se enfrenta a la prueba que pocos partidos han logrado superar con éxito, escoger la candidatura presidencial cuando su líder ya no puede encabezar la boleta. El PRSC enfrentó ese desafío en 1996, cuando la Constitución prohibió la reelección y Balaguer no pudo volver a presentarse. El partido rojo, el que más ha gobernado el país, cayó en tercer lugar en esas elecciones a pesar de que controlaba el poder.
El PLD logró pasar la prueba en 2012, cuando Fernández no pudo presentarse de nuevo a la reelección, pero se quemó en el segundo intento en 2020.
El presidente Abinader, el líder dominante del PRM desde que ese partido estaba en oposición, ha dicho que no se inclinará por ninguna de las precandidaturas de su partido porque se mantendrá como un árbitro para garantizar la unidad, pero que una vez definida la boleta, se sumará a la campaña de 2028.
Un ejercicio similar hizo Leonel Fernández en 2012 cuando se le presentó la misma coyuntura que tiene ahora Abinader, pero a diferencia del PRM, en el PLD se sabía que sin la intervención de Fernández, la candidatura estaba servida para Danilo Medina. Ese no es el contexto del PRM, la neutralidad de Abinader en el proceso interno no deja claro en quién recaería la candidatura.
A pesar de que el PRM ha sido el proyecto político más exitoso del país porque logró conquistar el poder apenas a cinco años de su fundación y en cuatro años consolidó y amplió su dominio, al punto de convertirse en el proyecto con mayor poder acumulado en la historia democrática, no menos cierto es que la organización necesita fortalecer sus raíces en la sociedad y para esos fines enfrenta el primer reto con su obra de gobierno. En este aspecto, el PRM necesita ponerle sello propio a su paso por el poder, lo que podrá evaluarse al concluir dos períodos consecutivos en 2028.
FP, fortalezas y debilidades

Para la FP, a seis años de ser fundada, su principal reto es crear una marca más allá de su líder, Leonel Fernández. El partido verde ha logrado colocarse como la segunda fuerza electoral del país en solo dos elecciones, un éxito político que nadie discute, pero tampoco entra en debate que esa organización necesita traspasar el sentimiento leonelista hacia la organización. La organización necesita desarrollar sentido de pertenencia y apego hacia ella, como ocurrió con el PRD y el PLD, distinto al PRSC.
La organización concluyó recientemente su primer congreso para la elección de autoridades y en el discurso de cierre de la primera etapa del proceso de renovación interna, Fernández definió la FP como una organización progresista y por lo planteado en su discurso, está convencido de la necesidad de que desarolle identidad propia.
“No somos de derecha, ni de extrema derecha, ni populistas, somos una organización progresista, que cree en el progreso, creemos en la prosperidad del pueblo dominicano, y esa organización progresista es también democrática, democrática hacia dentro y democrática hacia fuera, somos un partido, que aunque joven, tiene sus raíces en la historia dominicana; seguimos el ideario de Juan Pablo Duarte, el heroísmo de los restauradores, de los que lucharon en la revolución de 1965, creemos en el pensamiento y las ideas de nuestro padre espiritual en la Fuerza del Pueblo, el profesor Juan Bosch”, expuso Fernández.
En ese mismo discurso, Fernández instó a la dirigencia de la organización a marcar la diferencia para que pueda desarrollarse como marca. “Tenemos que marcar la diferencia empezando por la moral, empezando por la ética, por la transparencia, por la rendición de cuentas, por ahí empieza la diferencia con otras organizaciones políticas”, expuso.
Concluidos los procesos internos, varios dirigentes de la FP, como el secretario general, Antonio Florián y el miembro de la Dirección Política, Dionnis Sánchez, han reconocido que la principal debilidad de la organización es que no cuenta con liderazgo local fuerte.
Una prueba de esa debilidad es que en las pasadas elecciones, la FP quedó en el tercer puesto de la votación en el nivel municipal, superada por el PLD. Igualmente, en el nivel congresual, a nivel de votación, fue casi un empate técnico con el partido morado, pero logró un amplio margen en el nivel presidencial.
PLD, historia y marca, pero sin candidato

El PLD tiene el gran reto de mantenerse como un partido fuerte en el sistema político. Con 52 años que cumplirá el 15 de diciembre de este año, la organización tiene historia, marca, una gran obra de gobierno construida durante 20 años y fuertes estructuras en todos los rincones del país. Sin embargo, la organización tiene retos fundamentales que debe resolver para mantenerse en la competencia electoral, identificar la candidatura presidencial y lidiar con el daño a la marca que le generan los casos de corrupción, que aunque han bajado en la opinión pública, siguen en los tribunales pendientes de fallo.
Sobre el primer reto, hasta ahora, ninguna organización política en la historia democrática del país, ha tenido éxito electoral presentando una candidatura diferente en cada elección. A pesar de eso, el PLD ha recorrido ese camino en las elecciones de 2020, cuando postuló a Gonzalo Castillo y en 2024, cuando presentó una oferta distinta, Abel Martínez. Ahora, la organización tiene una lucha interna por la boleta presidencial que lo llevó a los tribunales, donde se detuvo el intento por adelantar la elección de la candidatura presidencial a pesar de que la ley de Partidos lo prohíbe.
