Santo Domingo, RD – A pesar de la confirmada ausencia de los jefes de Estado de México, Cuba, Nicaragua y Venezuela, el gobierno dominicano mantiene un alto optimismo sobre el éxito y la trascendencia de la Cumbre de las Américas que acogerá próximamente.
El presidente Luis Abinader y el Canciller Roberto Álvarez ofrecieron los detalles sobre la organización en el encuentro La Semanal con la Prensa.
El presidente Abinader restó importancia a las inasistencias, señalando que la Cumbre de las Américas es un evento convocado por Estados Unidos y que las ausencias de ciertos líderes, como el de México, no son una novedad histórica.
El Canciller Roberto Álvarez detalló que el evento es mucho más que la reunión de los presidentes, pues incluye cuatro cumbres diferentes que se llevarán a cabo en diferentes sedes como Punta Cana, Bayahíbe y Santo Domingo.
Los días previos a la reunión de los líderes, se llevarán a cabo el Encuentro de la Sociedad Civil y la Cumbre de la Juventud, que atraerán entre 6,000 y 7,000 personas y discutirán los temas centrales de la agenda.
El tercer evento es el Foro Empresarial, donde se reunirán CEOs del más alto nivel de las Américas para discutir temas de inversión, comercio, infraestructura, conectividad e inteligencia artificial.
La agenda central de la Cumbre se enfocará en las «cuatro seguridades»: seguridad hídrica, seguridad alimentaria, seguridad energética y seguridad ciudadana, con un enfoque en buscar soluciones francas y fructíferas.
Álvarez destacó que, a solicitud del presidente Abinader, el tema del Turismo fue incluido por primera vez como un punto importante de trabajo a nivel de empresarios, buscando promover estrategias como el «multidestino».
La Cumbre Empresarial, que se realizará los días 3 y 4 de diciembre, busca concretar las políticas públicas necesarias para «desencadenar las inversiones» requeridas para avanzar en la región.
El gobierno ha asegurado que las conclusiones de los tres foros paralelos (sociedad civil, juventud y empresarial) serán presentadas directamente a los presidentes para que sirvan de base para sus diálogos y acuerdos finales.
A pesar de la polarización política regional, la República Dominicana espera que el evento sirva como un espacio de diálogo franco, enfocándose en los problemas que afectan a la ciudadanía y las oportunidades de colaboración económica.
