SANTO DOMINGO. – La República Dominicana enfrenta un desafío económico significativo debido a los fenómenos meteorológicos extremos. De hecho, el impacto de los huracanes podría generar pérdidas anuales estimadas en 676 millones de dólares, según proyecciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial.

El dato sobre las potenciales pérdidas económicas, cifradas en 676 millones de dólares anuales, resalta la urgencia de implementar mecanismos robustos de preparación y respuesta.
Esta cifra, destacada por Katharina Falkner-Olmedo, representante del BID en República Dominicana, a través de una publicación en la red social LinkedIn, subraya la necesidad crítica de estrategias eficaces para mitigar el impacto financiero de los ciclones. En consecuencia, la urgencia de adoptar y ejecutar medidas de gestión financiera del riesgo de desastres se vuelve más apremiante que nunca para salvaguardar la economía nacional.
Mejor Gestión Financiera del Riesgo de Desastres
En este contexto de preparación, la República Dominicana participó activamente en el taller «Gestión Financiera y Aseguramiento del Riesgo de Desastres en República Dominicana: Avances y Perspectivas».
Este evento se llevó a cabo en el marco de un Memorando de Entendimiento establecido entre el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial.
Durante el taller, se presentaron los hallazgos cruciales de una evaluación integral que se realizó de manera conjunta con el Ministerio de Hacienda y el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo.
El análisis conjunto destacó varios avances significativos logrados por el país en esta materia. Entre ellos, se enfatizó el desarrollo y la consolidación de marcos legales e institucionales sólidos, fundamentales para una respuesta efectiva. Asimismo, se resaltó la exitosa adopción de instrumentos financieros considerados eficientes para la mitigación y transferencia de riesgos.
A pesar de los progresos alcanzados, la evaluación también identificó áreas específicas que requieren un mayor fortalecimiento para optimizar la gestión financiera del riesgo de desastres en el país. Específicamente, se señaló la importancia de formalizar una estrategia nacional cohesiva que guíe todas las acciones futuras.
Adicionalmente, se identificó la necesidad de reforzar los mecanismos e instrumentos de retención y transferencia de riesgos, lo que permitiría una mejor distribución de las cargas económicas ante un evento catastrófico.
