Santo Cerro conserva una relevancia histórica que lo sitúa como uno de los escenarios más trascendentales del proceso de evangelización
La Vega.- Cada año, miles de dominicanos emprenden el camino hacia el Santuario Nacional Nuestra Señora de las Mercedes del Santo Cerro, en La Vega, para rendir homenaje a la Virgen de las Mercedes, patrona de República Dominicana.
Más allá de la tradicional peregrinación del 24 de septiembre, este lugar conserva una relevancia histórica que lo sitúa como uno de los escenarios más trascendentales del proceso de evangelización en América.
Considerado por la Iglesia católica como el primer santuario mariano del continente, el Santo Cerro es uno de los espacios donde convergen algunos de los acontecimientos religiosos más importantes de la historia dominicana.
“El segundo viaje de Cristóbal Colón marcó el inicio de esta historia. Con los españoles llegaron también los mercedarios, quienes trajeron consigo la imagen de la Virgen”, explicó Rafael Mendoza, párroco del Santuario Santo Cerro, en una entrevista para elCaribe.
Según Mendoza, este lugar posee una riqueza histórica excepcional, debido a que allí estuvo la primera catedral de La Vega y se encuentra el primer santuario mariano del continente, incluso anterior a algunos de los más conocidos de México.
Este año se conmemoran 530 años de los primeros bautismos realizados en territorio americano, un hecho que, de acuerdo con la tradición eclesiástica, consolida la importancia de la provincia en los orígenes de la evangelización del Nuevo Mundo.
Símbolo de identidad nacional
La devoción a la Virgen de las Mercedes ocupa un lugar especial en la identidad religiosa dominicana, a quien se considera guía espiritual de la nación; y que su figura ha acompañado a generaciones de fieles que encuentran en ella consuelo, esperanza y fortaleza en momentos de dificultad.
Dentro del complejo religioso del Santo Cerro se conserva el llamado Santo Hoyo, asociado a la primera cruz plantada en América.
“La tradición sostiene que fue elaborada con madera de un árbol de níspero y, aún hoy, a la entrada del santuario se encuentra un ejemplar que, según la creencia popular, desciende de aquel árbol utilizado por los primeros evangelizadores”, detalló el sacerdote.
El lugar también guarda la memoria del padre Fantino, reconocido por su labor catequética en la región del Cibao y cuya sepultura se encuentra en el santuario.
Peregrinación que une al país
Aunque el Santo Cerro recibe visitantes durante todo el año, septiembre representa el momento de mayor afluencia. Las fiestas patronales comienzan desde mediados de mes y culminan el día 24 con una intensa jornada religiosa y cultural.
“Es un día de júbilo. Recibimos peregrinaciones de distintos puntos del país y el espacio muchas veces resulta insuficiente para la cantidad de personas que llegan”, comentó.
Para la celebración de este año se han coordinado actividades con diversas parroquias. El programa incluye vigilias, presentaciones artísticas y religiosas, así como seis celebraciones eucarísticas que comenzarán a las 5:00 de la mañana. La tradicional procesión está pautada para las 3:00 de la tarde.
El fenómeno del turismo religioso convierte esta festividad en una de las manifestaciones populares más representativas del país. Personas de distintas edades, clases sociales y regiones participan en una tradición donde la fe se mezcla con expresiones culturales profundamente arraigadas en la sociedad dominicana.
La Vega como ciudad religiosa
La relevancia espiritual de esta provincia va más allá del Santo Cerro. Para Porfirio Espinal, párroco de la Catedral Inmaculada Concepción, la historia de la ciudad está estrechamente vinculada al desarrollo de la Iglesia en América.
“La Vega fue fundada por Cristóbal Colón durante su segundo viaje y quedó establecida oficialmente como la ciudad de la Inmaculada Concepción de La Vega el 8 de diciembre de 1496”, explica.
La actual Catedral Inmaculada Concepción es la tercera construida en la zona. La primera estuvo ubicada en la antigua Vega Vieja, próxima al área del Santo Cerro; una segunda estructura desapareció tras un terremoto, mientras que la edificación actual fue diseñada por el arquitecto Erwin Cott y completada en su parte central por Pedro Mena en 1977.
La Vega también formó parte de las tres primeras diócesis establecidas en el continente americano junto a Santo Domingo y San Juan de Puerto Rico.
El templo destaca por su arquitectura singular. Su techo de madera de caoba recrea la imagen de un cielo estrellado, mientras que sus doce puertas y doce ventanas simbolizan a los doce apóstoles y las doce tribus de Israel.
“Es una ciudad profundamente religiosa. La gente se identifica con la fe, aunque todavía hay muchos que se han alejado por las ocupaciones de la vida moderna. Nosotros recibimos a todos”, afirma Espinal.
El religioso recuerda que La Vega fue escenario de la labor evangelizadora de figuras históricas como Fray Pedro de Córdoba y Fray Antonio de Montesinos, considerados pioneros en la defensa de los derechos de los indígenas durante los primeros años de la colonización.
Fe, historia y cultura
A más de cinco siglos de los primeros acontecimientos religiosos registrados en estas tierras, el Santo Cerro continúa siendo un punto de encuentro para la espiritualidad dominicana.
Cada 24 de septiembre, miles de peregrinos llegan movidos por la fe, las promesas y la tradición. Pero también por el deseo de conectar con un lugar donde convergen la memoria histórica y religiosa de la nación.
En el corazón de La Vega, la devoción a la Virgen de las Mercedes es un puente entre el pasado y el presente, manifestación viva de la identidad cultural y espiritual de República Dominicana.
El segundo viaje de Cristóbal Colón marcó el inicio de esta historia. Con los españoles llegaron también los mercedarios, quienes trajeron consigo la imagen de la Virgen.
Rafael Mendoza
Párroco del Santuario Santo Cerro”
