Licey al Medio. Con diversos logros en aspectos como la salud visual, la niñez, la mujer, los jóvenes y los ancianos, la Fundación Monumento Viviente arriba a sus 25 años, beneficiando no solo al municipio de Licey, sino a todo el Cibao.
A la fecha, la entidad que preside su fundador, el padre Darío Taveras, ha asistido a unas 63 mil personas de diferentes pueblos de la región en el Hospital de Ojos, cuenta con ocho mil egresados de la escuela primaria y cientos de niños han sido atendidos en sus dos guarderías mientras sus madres trabajan.
También, decenas de ancianos reciben asistencia, ya sea viviendo en el hogar o como ambulatorios o a domicilio; jóvenes que toman clases de guitarra en el naciente centro cultural, y ahora el centro se embarca en la construcción de un politécnico para completar la obra.
La iniciativa de la fundación surgió cuando el país se abocaba a celebrar los 500 años del descubrimiento de América en 1992 con un monumento a Cristóbal Colón, y el padre pensó honrar a las personas vivientes, necesitadas, con un proyecto por cada centenario, como una obra para la vida, ya que en esa década había muchas carencias, todo estaba bloqueado por los gastos que el país tuvo que hacer para levantar el monumento en honor a una persona fallecida.
“Logramos hacer los proyectos que formaban ese monumento viviente y en el camino añadimos un sexto proyecto, el politécnico, para compensar por lo que dejamos de hacer durante tanto tiempo, para pagar la deuda que tenemos de no haber hecho más”, expresó el padre Taveras. Al hablar de sus inicios, el sacerdote explicó que comenzaron con el proyecto de la mujer, que consistía en cuidar los niños para que ellas pudieran trabajar, y hoy día tienen dos guarderías en beneficio de unas 200 mujeres, el segundo fue la Escuela Flor del Campo, luego pensaron en un hospital de los ojos para la gente menos pudiente, el cual fue construido con la ayuda de los misioneros del Sagrado Corazón de Alemania y de Austria.
Dificultades
“Tenemos dificultad porque hay mucha gente que a pesar de que lo abaratamos todavía hay que ayudarlo en la cirugía, hay algunos médicos que trabajan gratis, pero hay otros que necesitan cobrar para vivir”, precisó. Sobre el proyecto de los ancianos, dijo que en este trabajan en tres vertientes: los diurnos, que pasan el día en el hogar, los recogen en la mañana y los devuelven en la tarde donde sus familiares; los permanentes, que son unos 20 que viven en el hogar, y unos 40 que asisten a domicilio dependiendo de la necesidad, pues unos necesitan alimentación, otros medicina, o el médico o simplemente que lo visiten y le pongan atención, precisando que este cuenta con un voluntariado de unas 20 personas. Otro de los proyectos a favor de los jóvenes es un centro cultural-biblioteca, que está a medias, y ha sido construido con la colaboración de liceyanos residentes en Estados Unidos.
La meta es tener jóvenes mejor formados
En este 25 aniversario, la fundación ha pensado en un politécnico para completar la obra del Monumento Viviente, y ya recibieron la visita del ministro de Educación, quien está consciente de la necesidad del mismo en la comunidad. “Tenemos la ilusión de que estos muchachos, que empiezan en la guardería a 45 días de nacidos, luego pasan a la escuela, vayan al liceo y aprendan algo para que sin ser universitarios o profesionales tengan de qué vivir porque aquí hay mucha juventud descarriada que toma el camino de la violencia”.
