Parkinson: qué dicen las nuevas guías de ejercicios físicos recomendados

Parkinson: qué dicen las nuevas guías de ejercicios físicos recomendados
Parkinson: qué dicen las nuevas guías de ejercicios físicos recomendados

La Fundación de Parkinson y el Colegio Estadounidense de Medicina del Deporte (ACSM) han presentado un conjunto de nuevas directrices de actividad física. Estas recomendaciones buscan que los pacientes tomen el control de su salud mediante rutinas diseñadas para mejorar tanto los síntomas motores como los no motores.

Ante un panorama donde se estima que 25.2 millones de personas vivirán con esta enfermedad para el año 2050, el ejercicio se consolida como un pilar del tratamiento. Los especialistas enfatizan que mantenerse activo no solo es una opción, sino una necesidad para preservar la autonomía.

Los cuatro pilares del entrenamiento efectivo

Las nuevas guías estructuran la actividad física en cuatro dominios esenciales: aeróbico, fuerza, estiramiento y equilibrio. Este enfoque integral permite que el movimiento cotidiano sea más accesible y sostenible para cada individuo, adaptándose a sus necesidades específicas.

Para obtener resultados óptimos, los expertos recomiendan realizar actividad aeróbica al menos tres veces por semana durante 30 minutos. Actividades como caminar rápido, nadar, bailar o andar en bicicleta son ideales para fortalecer el sistema cardiovascular y mejorar la movilidad.

Fuerza y flexibilidad para el bienestar diario

El entrenamiento de fuerza debe integrarse de dos a tres días no consecutivos por semana. Mediante el uso de pesas, bandas de resistencia o el propio peso corporal, los pacientes pueden fortalecer los músculos principales y el core, lo que ayuda a combatir la rigidez muscular característica de la afección.

Por otro lado, el estiramiento es vital para mantener el rango de movimiento. Realizar estiramientos con respiración profunda, preferiblemente a diario, ayuda a reducir la tensión y facilita las tareas comunes del día a día.

Equilibrio y seguridad: Claves del éxito

Para prevenir caídas y mejorar la agilidad, las guías sugieren practicar ejercicios de equilibrio y multitareas (BAM). Disciplinas como el yoga, el tai chi, el boxeo o la danza son excelentes opciones para trabajar la coordinación y los cambios de peso de forma segura.

Es fundamental que cada rutina sea supervisada por profesionales, especialmente ante riesgos de congelamiento de la marcha o presión arterial baja. La adherencia continua a estos programas no solo frena los temblores, sino que también mejora el estado de ánimo y la función cognitiva.

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